domingo, 19 de enero de 2014

Cómo tomar decisiones, de una forma acertada


Ni dejarse llevar por los impulsos, ni darles demasiadas vueltas a las cosas. A la hora de controlar tu vida, es conveniente encontrar el equilibrio.
  • Una buena idea antes de decidirnos por una o por otra opción es visualizar las consecuencias que podría tener nuestra decisión. Si, por ejemplo, queremos cambiar de domicilio, pensaremos cómo sería nuestra vida dentro de un año si hacemos ese cambio y también un poco más adelante, por ejemplo, cuando ya hayan pasado cinco años.
  • Este método nos ayudará a evitar tanto las decisiones impulsivas (seremos más capaces de actuar teniendo en cuenta las consecuencias) como las demasiado reflexivas (la visualización de nuestro futuro nos dará el entusiasmo necesario para seguir adelante).
  • Si nos cuesta elegir entre una u otra opción, podemos marcarnos plazos, es decir, marcar una fecha límite. De esta manera evitaremos posponer indefinidamente la cuestión.
  • Todas las decisiones importantes que tomemos en la vida tienen su parte positiva y su parte negativa. No debemos pretender, por lo tanto, encontrar la solución ideal, porque esa solución no existe. Tan sólo el tiempo nos dirá si esas decisiones que tomamos en su día fueron o no suficientemente acertadas.


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