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martes, 3 de agosto de 2021

Aprende a llevarte bien con tu propio cuerpo


Obsesionarse con conseguir un cuerpo perfecto puede generarnos grandes dosis de ansiedad y frustración. Para evitarlo, es conveniente hacer las paces con nuestro físico y aceptarlo tal cual.

  • Tenemos aprehendidos una serie de estereotipos que, por regla general, no tienen nada que ver con la forma natural del cuerpo: delgadez extrema en las mujeres, físico musculoso en los hombres... obsesionarse con conseguir estas características, además de ser una misión imposible, puede generarnos frustración.
  • Si no estamos satisfechos con nuestro aspecto físico, puede ser por dos razones: O bien no le concedemos a nuestro cuerpo los cuidados que necesita o somos demasiado exigentes con nosotros mismos.
  • En el primero de los casos, basta con que nos esforcemos en mimarnos un poco. Una visita a la peluquería, hacer algo de ejercicio, compramos ropa nueva, puede hacer que nos sintamos más a gusto con nosotros mismos.
  • Si el problema es el exceso de exigencia, será necesario aprender a aceptar nuestras imperfecciones. Se trata de un excelente ejercicio que nos ayudará  a ser más maduros.



viernes, 3 de enero de 2014

Acabar con los complejos


Quien más quien menos tiene algún rasgo de su físico o de su personalidad que no es de su agrado. Es algo perfectamente normal, pero cuando estos complejos alteran el equilibrio emocional, es necesario buscar una solución.

  • El primer paso será reconocer lo irracional de nuestra actitud. Si colocamos los complejos en el lugar que les corresponde, evitaremos sobredimensionarlos.
  • Hay que tener presente que todos tenemos nuestros defectos y nuestras virtudes. Pretender ser perfectos es, por lo tanto, una tarea imposible.
  • Si tenemos problemas de baja autoestima, hay que aprender a aceptarnos a nosotros mismos y no depender tanto de la opinión de los demás. Debemos valorarnos en función de cómo somos realmente y no por lo que digan de nosotros.
  • Otra estrategia muy eficaz es desviar el foco de atención. Si, por ejemplo, nos acompleja pesar más de lo normal, en lugar de obsesionarnos con nuestra figura, intentaremos explotar rasgos que también pueden llegar a ser muy atractivos, tanto físicos como de carácter.
  • Finalmente, debemos procurar ver las cosas desde un punto de vista más positivo. Si tan sólo nos fijamos en lo peor, eternizaremos el problema.