Mostrando entradas con la etiqueta Rechazo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rechazo. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de noviembre de 2013

Un valor que nunca cambia


 Una profesora decidió dar una lección práctica e inolvidable a sus alumnos y, para ello, se sirvió de un flamante billete de 5 euros. "¿A quién le gustaría tener este billete?", les preguntó a los pequeños. Todos levantaron la mano sin dudarlo un segundo.

  Después, ante el asombro de los niños, la profesora arrugó el billete hasta que casi quedó convertido en una bola de papel. No obstante, cuando les volvió a hacer la misma pregunta, todos seguían deseando poseer esos 5 euros.

  Finalmente, la profesora tiró el billete al suelo, y como poseída por un ataque de ira, lo pisoteó hasta convertirlo en un trozo de papel sucio como sacado de la basura. "¿De verdad que aún seguís interesados en él?". Los niños, sin poder aguantar la risa ante esta original clase, continuaron afirmando en coro con un sonoro "Sííííí...".

  "Pues bien", prosiguió la profesora, "a vosotros os puede pasar lo mismo que a este billete. Aunque os sintáis rechazados, pisoteados y maltratados por algunas personas, sabed que, para quienes realmente os quieren, vuestro valor nunca cambiará por muy "arrugados" que estéis".



martes, 26 de junio de 2012

Aceptar las críticas


Son un estímulo para el desarrollo personal, siempre que aprendamos a realizarlas y encajarlas. 

 Tienen mala fama, posiblemente porque estamos más acostumbrados a su faceta destructiva que a su aspecto enriquecedor. Pero sin esa capacidad para ver el lado menos favorable de las cosas nos privamos de la tensión que nos permite mejorar. 

 Sabemos que casi siempre es mejor expresar con tacto lo que nos desagrada que callarlo y dejar que el resentimiento crezca, pero primero hay que aprender a expresar y recibir las críticas. El objetivo de una crítica suele ser promover un cambio, sin embargo, a menudo no surte el efecto deseado. Si queremos que nuestro mensaje sea escuchado, es necesario emitir un juicio sin herir la estima de la otra persona, y eso no siempre es fácil. Es importante, en este sentido, respetar siempre el valor de la otra persona. La crítica que se utiliza como manipulación, para que los demás se adecuen a nuestros deseos, para descargar nuestra rabia o frustración, o para reafirmarnos como superiores supone menospreciar al otro y produce efectos nefastos.

 Para evitarlo, podemos empezar cualquier crítica con un reconocimiento sincero de las virtudes o de lo que nos aporta la otra persona. En ocasiones resulta útil indagar qué necesidad propia se esconde tras la crítica para poder expresarla de un modo personal, hablando de cómo nos sentimos o qué necesitamos, en lugar de acusar. Otra buena táctica es especificar al máximo lo que nos disgusta sin generalizar sobre toda la persona. Así reducimos la probabilidad de ofenderla y aclaramos nuestra demanda.

 Sin miedo al rechazo 

 Uno de nuestros mayores miedos es el temor al rechazo y, por eso, a menudo nos cerramos ante las críticas. Sin embargo, aunque podemos rechazar la imagen de nosotros mismos que nos ofrecen los demás, si lo hacemos, nos empobrecemos. Cuando existe una base de confianza y respeto, tanto los elogios como las críticas sirven como impulso de mejora.



CRISTINA LLAGOSTERA
  Psicóloga y Psicoterapeuta