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lunes, 4 de abril de 2022

La felicidad depende de ti

 

Tengo un gran poder para que mi vida sea triste o alegre", decía Goethe, el gran escritor alemán. Y es que, según los psicólogos, nuestra felicidad depende, en un 10%, de las circunstancias externas (salud, dinero, amor, éxito...) y el resto de nuestra actitud ante la vida.

◼ A ser feliz, por lo tanto. se aprende. El primer paso es tomar conciencia del poder que tienen nuestras emociones. Si empezamos el día malhumorados, es difícil que podamos remontarlo. Por el contrario, si nos levantamos con la sonrisa en los labios, tenemos muchas posibilidades de pasar un buen día.

◼ No hay que olvidar, sin embargo, que, en el transcurso de la vida, nos vamos a encontrar con situaciones adversas que pondrán a prueba nuestra fortaleza. En estos casos, es importante ver las cosas con objetividad, intentar solucionar el problema de la forma más racional posible y siempre con una actitud positiva.

◼ No malgastes tu tiempo y tu energía en obsesionarte con los aspectos negativos de la vida. Si te encallas en esta actitud, no podrás disfrutar de las muchas oportunidades que te esperan para ser feliz.

◼ No focalices tu atención en errores del pasado y mira hacia delante con optimismo. Solo tú tienes la llave de tu futuro.


lunes, 28 de junio de 2021

La experiencia del invierno

 

Ya no contamos los años por inviernos; a lo sumo por primaveras y en el caso de que se trate de una persona joven. Sobrevivir a la estación oscura y fría no es noticia, al contrario de lo que sucede con el esplendor juvenil. Se espera que el invierno sea benigno y pase lo antes posible. Pero se diría que al invierno no le gusta poner las cosas fáciles, no es su estilo. Por eso suele hacerse largo y duro de atravesar. Tanto, que empieza con unas prudentes vacaciones para alumnos y maestros, o con las salas de urgencias congestionadas de pacientes. Y su final viene a coincidir con la Semana Santa, donde se conmemora el triunfo de un amor que disipa las tinieblas. La vida será algo casi inevitable a partir de ese momento.

Pero hasta entonces hará falta previsión y perseverancia para desenvolverse por ese territorio. Los inviernos de hoy pueden ser más dulces que los de antaño gracias a la calefacción, si bien eso no basta para conjurar los peligros. El ánimo se contrae, la ansiedad acecha, las articulaciones o la espalda envían tal vez dolorosos mensajes. Es posible que nos envuelva un sentimiento de soledad o que un ser querido concluya su andadura por esta tierra.

El invierno no es un mero paréntesis en el conjunto del año. De alguna manera, nos propone un cambio de nivel. La luz o la alegría escasean fuera, habrá pues que bombearlas desde dentro. El frío poda lo superfluo y realza lo esencial por contraste. Las fiestas de Navidad y Año Nievo, a menudo desaprovechadas, ofrecen un viejo antídoto para reconciliarse con todos esos aspectos gracias al calor de la familia y los amigos.


lunes, 21 de junio de 2021

Tips para disfrutar más del día a día

 

UNA SOLA COSA CADA VEZ

Todos tenemos cosas pendientes que queremos, tenemos o deberíamos hacer, pero ¿cuál es la que puedes hacer ahora y disfrutar? ¿Una? Pues a por ella, céntrate en esa, vívela al máximo y luego ve a por la segunda. Verás como te sientes mejor.


PRACTICA LA FLEXIBILIDAD

No pongas mala cara si tu pareja o tus amigos han cambiado de planes. Decide que vas a pasarlo genial con la nueva propuesta y lo más probable es que lo consigas. Ser flexible es una virtud que te ayudará a tomarte la vida con menos exigencia.


PLANTÉATE UN RETO

¿Algo ha salido mal? No pierdas el tiempo compadeciéndote, extrae lo positivo de la experiencia, busca un nuevo objetivo y enfócalo bien. Escribe qué quieres conseguir, todos los pasos que debes dar para lograrlo y ponte en marcha.




lunes, 24 de mayo de 2021

Aprender a perdonar

 

El perdón es un bálsamo para quien lo recibe y para quien lo da. Pero perdonar no siempre es fácil. Necesitamos dejar de centrarnos en nuestros sentimientos y buscar la bondad a nuestro alrededor.

En septiembre  se celebra el Yom Kippur, la fecha más señalada del calendario hebreo: el Día de la Expiación. Durante esa jornada se pide perdón a Dios, y durante los 10 días que le preceden, las personas buscan a quienes han ofendido para pedirles disculpas y así empezar bien un nuevo año, como una hoja en blanco. Es un ritual muy hermoso y el escritor suizo Alain de Botton, autor, entre otros libros, de Las consolaciones de la filosofía y La arquitectura de la felicidad, ha afirmado que sería bueno que existiera un Día del Perdón en todas las religiones, ya que, en general, no somos muy buenos para pedir disculpas ni para perdonar.

Aunque no todas las religiones tienen un ritual específico sobre el perdón, la mayoría de las tradiciones espirituales dan un valor importante a la capacidad de perdonar, y las diferentes culturas reconocen la importancia que tiene para la convivencia humana y el bienestar personal. Los científicos también están interesados en entender esta capacidad tan humana, en la última década se ha multiplicado el número de investigaciones sobre el perdón y sus consecuencias. Entre los expertos sobre el tema destacan los doctores Frederic Luskin, de la Universidad de Stanford (EE:UU.), y Robert Enright, de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.).

Ambos han definido distintos aspectos del perdón. Por un lado, este consiste en poder sentirnos menos ofendidos y enojados y dejar de culpar a quien nos ha lastimado. Por otro, el perdón también implica estar dispuestos a abandonar nuestro derecho a estar resentidos, a juzgar negativamente y a tratar con indiferencia a quienes nos han ofendido, para cultivar, en cambio, virtudes como la compasión y la generosidad. Perdonar implica cambiar nuestras respuestas destructivas y transformarlas en conductas que promuevan el buen funcionamiento de la sociedad.



Perdonar es diferente que excusar o justificar una falta. Tampoco significa olvidar o negar lo sucedido. Es cierto que el perdón puede llevar a la reconciliación o a la reparación de la relación entre la víctima y quien comete la ofensa, pero estas dos situaciones no van de la mano necesariamente, por ejemplo, se puede perdonar a alguien y no desear seguir teniendo una relación con esa persona.

Como sucede con otras virtudes, la capacidad de perdonar no se nos da automáticamente. Tenemos que aprenderla y desarrollarla. Basta con observar a padres , madres y maestros de niños pequeños para ver cuánto tiempo dedican a enseñarles a pedir perdón y a otorgarlo. A quienes tienen hijos quizá no les sorprenda enterarse de que algunas investigaciones han encontrado que los niños tienden a perdonar menos que los adultos y que los adultos mayores parecen ser quienes perdonan con más facilidad.

¿Por qué es importante perdonar? Las razones no son solo filosóficas. El doctor Martin Seligman ha descubierto que la salud física, especialmente la salud cardiovascular, tiende a ser mejor entre las personas que perdonan que entre las que no lo hacen. Otras investigaciones indican que el perdón tiende a asociarse con el bienestar psicológico y físico y con las buenas relaciones interpersonales. Las personas propensas a perdonar también suelen presentar menos ansiedad, depresión y hostilidad. Asimismo, la capacidad de perdonar se asocia a tener más emociones positivas, a sentir mayor satisfacción con la vida y tener menos síntomas físicos.



Diversos estudios indican que existe una relación entre el perdón y el estrés, y que los niveles de estrés y los síntomas físicos que lo acompañan pueden disminuir cuando las personas son capaces de perdonar. Por ejemplo, una investigación realizada por el equipo del doctor Luskin con un grupo de asesores financieros detectó que, después de que estos siguieran un programa para facilitar el perdón, sus niveles de estrés no solo bajaron mucho, sino que su grado de satisfacción con la vida mejoró y su productividad aumentó un 25%. Los datos obtenidos por Luskin demuestran que cuando las personas perdonan, su nivel de ira y hostilidad disminuye; un hecho que, en ocasiones, se relaciona con mejorías en la hipertensión arterial.

El doctor Michael McCullough, profesor de la Universidad de Miami (EE.UU.), cree que los seres humanos estamos programados genéticamente tanto para buscar la venganza cuando nos atacan como para perdonar. ¿Qué circunstancias o características determinan si perdonamos o contraatacamos? Es más probable que perdonemos cuando vemos al transgresor como una persona que merece la pena, por ejemplo, alguien con quien tenemos una relación significativa, o si pensamos que puede ser valiosa en nuestra vida. También influye sentir que el transgresor no representa un nuevo riesgo: si ha expresado su arrepentimiento y ha pedido perdón, pensamos que no nos volverá a lastimar

Sabemos que es más fácil perdonar a quien ha actuado sin mala intención que al que nos ha lastimado deliberadamente. Y el carácter importa: a las personas empáticas les resulta más fácil perdonar. Algunos autores han lanzado la hipótesis de que el perdón tiene las mismas bases neurológicas que la empatía, y que tener la capacidad de ponernos en el lugar del otro facilita que le perdonemos. ¿Siempre es bueno perdonar? No. En algunas ocasiones, perdonar puede traer más ofensas y riesgos si no se cumplen las condiciones de seguridad por parte del transgresor. Pero, en general, para muchas situaciones de la vida, el perdón tiene más ventajas que desventajas.



Everett Worthington, otro reconocido investigador sobre el perdón, dice que, al perdonar, nos liberamos a nosotros mismos. Él lo vivió en primera persona, ya que logró algo casi inimaginable: perdonar al asesino de su madre. Según Worthington, el perdón no es una sola acción, sino un proceso. ¿Cómo podemos ponerlo en marcha? Él nos propone cinco pasos, que en inglés se sintetizan en el acrónimo REACH, que significa "alcanzar":
R= Recordar el dolor: visualizar los eventos y las circunstancias de la ofensa.
E= Empatizar con el transgresor: tratar de comprender su punto de vista.
A= Altruismo: el perdón es un regalo que se da sin pedir nada a cambio.
C= Comprometerse públicamente a perdonar a esa persona.
H= Honrar ese compromiso: mantenerse decidido a perdonar.

Otros ejercicios que nos pueden ayudar a perdonar son intentar "soltar" un resentimiento cada día y escribir una carta de perdón a alguien, no para mandársela sino para leerla nosotros durante varios días.

El doctor Luskin nos recuerda que "vivir bien es la mejor venganza": en vez de seguir centrándonos en nuestros sentimientos heridos y dar con ello poder sobre nosotros a quien nos lastimó, aprendamos a buscar el amor, la belleza y la bondad a nuestro alrededor. Perdonar nos ayudará a recuperar la sensación de que tenemos poder sobre nuestra vida.



lunes, 26 de abril de 2021

Tips para subir el ánimo

 


DISEÑA UN PROGRAMA. Cada vez que se presente un cambio importante en tu vida, prepara un programa de acción claro. Tener tu propio plan te ayudará a mantenerte en una actitud positiva y evitará que la incertidumbre te bloquee o te hunda.

BUENOS MOMENTOS. El cerebro tiende a recordar más las experiencias negativas que las positivas. Por fortuna, también se sabe que los nuevos patrones de pensamiento pueden cambiar la fisiología del cerebro. Por eso cada vez que algo bueno te ocurra, disfrútalo, saboréalo con conciencia unos minutos.

CREA UNA ATMÓSFERA de confianza para que las personas que te rodean se sientan cómodas para decir lo que piensan y den rienda suelta a su creatividad. No se trata de recrearse en los errores sino de ser capaces de dirigir las conversaciones hacia la búsqueda de soluciones.


lunes, 13 de enero de 2014

Cómo tener una mayor confianza en uno mismo


En la mayoría de ocasiones, la verdadera razón de nuestra inseguridad son los pensamientos negativos del tipo "todos creen que soy tonto/a", "no sé hacer nada a derechas", etc. Para ganar autoestima, es conveniente eliminar definitivamente estas ideas de tu mente.

  • Para autoafirmarte, debes enfrentarte a tus miedos. Si, por ejemplo, tienes problemas a la hora de hablar en público, busca situaciones en las que tengas la obligación de hacerlo: apúntate a algún club de lectura, acude a lugares donde puedas mantener tertulias... Aunque te cueste al principio, poco a poco irás sintiéndote más seguro/a.
  • No temas llevar la contraria. Los demás no te van a apreciar menos por ello. Tienes derecho a expresar tus ideas y a defenderlas, siempre que mantengas una actitud respetuosa.
  • Atrévete a pedir lo que crees que te corresponde. Puede que obtengas una negativa como respuesta, pero, al menos lo habrás intentado. No dudes en insistir. En ocasiones, es necesario.
  • Evita las ideas preconcebidas. Si tienes que enfrentarte a una situación delicada, procura no anticiparte al fracaso pensando que seguramente todo irá mal. Mantén una actitud positiva en todo momento y tendrás mucho ganado.



miércoles, 30 de enero de 2013

Causar buena impresión


Seguro que has conocido a personas con las que te has sentido incómodo desde el principio o que te han caído de maravilla de inmediato, y sin saber explicar muy bien por qué. Según los expertos, disponemos de entre siete y 17 segundos antes de que las personas se formen una opinión sobre nosotros. Aunque los hechos posteriores puedan servir para que reconsideren su primera impresión, es difícil que erradiquen por completo sus primeros sentimientos hacia nosotros. Para que la cosa marche bien hay unas pautas a seguir:

  • Da protagonismo a la otra persona. En lugar de hablar solo de ti, procura convertir a tu interlocutor en el centro de atención sin dejar de formar parte de la conversación.
  • Evita el "síndrome del gracioso". El humor es un buen recurso si se sabe cómo utilizarlo, pero, cuando no se conoce a la otra persona, es mejor evitar según qué chistes para no meterse en un terreno que, tal vez, pueda herir o molestar.
  • Muéstrate atento. Para confirmar que estás prestando atención, mira a la persona a los ojos y sonríe abiertamente cuando te hable.
  • Mantén una actitud positiva y trata de contagiarla. Demuestra con actos que quieres que se sienta bien en tu compañía. Y, sobre todo, sé tú. Muéstrate tal y como eres.
  • Escucha lo que te dicen. Muestra interés sincero y, sin interrumpir, da muestras de que sigues lo que te cuentan.
  • Observa sus respuestas y emociones. Procura ver cómo responde y trata de reconocer sus emociones. Te servirá para saber si es una persona tímida, si busca amigos o si está interesado en ti.
  • Ponte en su nivel de cordialidad. No hace falta que te muestres serio, especialmente si tratas con una persona de conversación alegre y desenfadada.
  • Hazte entender. La gente tímida tiende a murmurar en lugar de hablar, como si lo que tuvieran que decir no fuera importante. No tengas reparos en vocalizar bien.

domingo, 6 de enero de 2013

Buena suerte: qué podemos hacer para conseguirla



Tener buena fortuna no sólo depende del destino. Hay muchas cosas que puedes hacer para atraerla, desde adoptar una actitud positiva hasta confiar un poco más en ti mismo/a. Sigue estos consejos y verás como, con empeño y tesón, la suerte dejará de esquivarte.


  •  Hay personas que, cansadas de esperar sin resultado a que la suerte llame a su puerta, pierden la esperanza de conseguirla. “No he tenido fortuna en la vida”, se lamentan, y acaban arrojando la toalla. Hay otras, sin embargo, que en lugar de esperar a la suerte, deciden salir a su encuentro. Son personas positivas y emprendedoras que, aunque son conscientes de que su objetivo no será fácil de alcanzar, no se amedrentan por ello.
  •  No se trata únicamente de valentía y arrojo, sino también de confianza en uno mismo, ya que sólo aquellos/as que son conscientes de sus cualidades tienen la seguridad suficiente como para atreverse a poner toda la carne en el asador y demostrar su valía ante los demás.
  •  También es muy necesario tener confianza en el futuro y no rendirse ante los primeros fracasos. Si se mantiene viva la ilusión, tarde o temprano se obtendrán resultados.
  •  Para atraer la suerte, es conveniente, además, ser creativos, confiados y agradables con los que nos rodean.


jueves, 11 de octubre de 2012

Las ventajas de ser sensible



Hasta ahora, la timidez o la indecisión se consideraban atributos negativos. Pero son rasgos de las ‘personas altamente sensibles’, mucho más intuitivas y empáticas.


Si a una persona le afecta especialmente el comportamiento de los demás, le conmueve el arte, le agobia hacer muchas cosas en poco tiempo, se considera una persona tímida o inhibida… posiblemente se trate de una “persona altamente sensible”, tal y como la define la psicoterapeuta Elaine Aron en su libro El don de la sensibilidad.
Son muchas las personas que, desde su niñez, han tenido que resignarse a que las clasificaran –negativamente- de tímidas, cobardes, vergonzosas, poco decididas o débiles cuando, como explica Elaine Aron, simplemente tienen un sistema nervioso más sensible, y eso las hace actuar de forma diferente a las demás, ni mejor ni peor.
“Tener un sistema nervioso sensible es normal, es un rasgo básicamente neutro. Sucede entre el 15 y el 20% de la población. Significa que usted es consciente de cosas muy sutiles de su entorno, una gran ventaja en muchas situaciones. También significa que se ve abrumado más fácilmente cuando está sometido a un entorno muy estimulante, bombardeado de imágenes y sonidos, hasta que se siente exhausto y con el sistema nervioso alterado. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes”.

Cualidades positivas

Ser altamente sensible, por tanto, no es un rasgo natural, no es un problema ni una imperfección. Sin embargo, es conveniente que estas personas se miren a sí mismas bajo una luz positiva, ya que la sociedad tiende a valorar a los decididos y extrovertidos. De hecho, esta sensibilidad extra les permite percibir mejor los errores y evitarlos, tener mayor capacidad de concentración y precisión, mayor intuición y más empatía, entre otras muchas cualidades. Eso sí, deben descansar más y realizar actividades tranquilas y relajantes más a menudo.