Mostrando entradas con la etiqueta Inseguridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inseguridad. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de abril de 2025

Amores en la distancia: cómo manejarlos

 

Los amantes que se ven obligados a vivir separados mantienen la pasión como el primer día pero, en contrapartida, corren un peligro mayor de sufrir problemas como la inseguridad o los celos. Para que este tipo de relaciones lleguen a buen puerto, es necesario tener en cuenta alguna cuestiones.

  • Trata de no idealizar a tu pareja. Al no sufrir el desgaste de la convivencia, es posible que se vea al otro como un dechado de virtudes y no como el ser humano que es realmente. Intenta no adornar la figura de el/la amado/a con rasgos que únicamente existen en tu fantasía. De esta manera evitarás que te lleves una decepción cuando la convivencia sea una realidad.

  • Procura tener el mayor contacto posible. Las nuevas tecnologías (redes sociales, skype, mensajes de móvil, etc.) son una gran ayuda para mantener una relación lo más estrecha y normal posible.

  • No te obsesiones. Apostarlo todo a tu amor en la distancia puede causarte un gran vacío y tristeza. Intenta enriquecer tu vida con otras actividades que te permitan distraerte y cultivarte como persona.

  • Ten confianza en tu pareja. No receles de sus amistades ni trates de controlar la forma en la que se organiza la vida. Recuerda que tiene tanto derecho como tú a desarrollarse como persona.

 

lunes, 13 de enero de 2014

Cómo tener una mayor confianza en uno mismo


En la mayoría de ocasiones, la verdadera razón de nuestra inseguridad son los pensamientos negativos del tipo "todos creen que soy tonto/a", "no sé hacer nada a derechas", etc. Para ganar autoestima, es conveniente eliminar definitivamente estas ideas de tu mente.

  • Para autoafirmarte, debes enfrentarte a tus miedos. Si, por ejemplo, tienes problemas a la hora de hablar en público, busca situaciones en las que tengas la obligación de hacerlo: apúntate a algún club de lectura, acude a lugares donde puedas mantener tertulias... Aunque te cueste al principio, poco a poco irás sintiéndote más seguro/a.
  • No temas llevar la contraria. Los demás no te van a apreciar menos por ello. Tienes derecho a expresar tus ideas y a defenderlas, siempre que mantengas una actitud respetuosa.
  • Atrévete a pedir lo que crees que te corresponde. Puede que obtengas una negativa como respuesta, pero, al menos lo habrás intentado. No dudes en insistir. En ocasiones, es necesario.
  • Evita las ideas preconcebidas. Si tienes que enfrentarte a una situación delicada, procura no anticiparte al fracaso pensando que seguramente todo irá mal. Mantén una actitud positiva en todo momento y tendrás mucho ganado.



martes, 7 de enero de 2014

Tartamudez


Es un trastorno del habla que se caracteriza por la frecuente aparición involuntaria de algunas alteraciones, como repetición de sílabas (principalmente al principio de las palabras), fragmentación de éstas, prolongación de los sonidos, bloqueos o pausas. Cuando se aprende a hablar, es corriente que aparezcan algunas de estas anomalías, pero, para que se sospeche la tartamudez, deben ser importantes.

CAUSA: No hay acuerdo sobre el motivo que la produce, pero es evidente que influye una combinación de factores, unos propios de cada persona y otros del entorno. Entre los primeros, puede existir una predisposición genética o ligeros trastornos de algunas funciones neurológicas y, entre los segundos, pueden tener mucha importancia las presiones que, al empezar a hablar, recibe el niño o la niña para hacerle rectificar los errores, por lo que adquiere más conciencia del defecto y le ocasiona inseguridad y timidez. A veces, la tartamudez aparece cuando se ha producido un retraso en la aparición del habla y, en ocasiones, ocurre después de un período más o menos largo (incluso años) de haber hablado bien, en cuyo caso, suele ser síntoma de una reacción ante un trauma afectivo, real o imaginado.

CONSECUENCIAS: Si no se corrige pronto, al intentar hablar, aparece temblor en los labios, lengua y mandíbula (debido a la tensión de sus músculos), parpadeo excesivo, muecas, giro de los ojos hacia los lados o movimientos bruscos de la cabeza, con lo que se pretende superar el bloqueo. En algunos casos, se evita hablar, se producen vergüenza y sentimientos de culpa, dificultando la comunicación, el desarrollo escolar y las relaciones sociales.

QUÉ HACER: Cuando se sospecha la tartamudez, hay que consultar al pediatra, pues las posibilidades de corregirla son mayores si se empieza pronto el tratamiento. 

Muchas veces, la actitud que se adopta ante los que sufren este trastorno, lejos de ayudarles, los perjudica. Para evitarlo hay que tener en cuenta lo siguiente:

- Comportarse igual que con los otros niños.
- Nunca hay que referirse al que la sufre con la palabra "tartamudo", pues puede sugerir que se padece un trastorno permanente. En su lugar debe decirse que "tartamudea", pues puede indicar sólo una alteración pasajera.
- Evitar decirle: "Habla más despacio", "no te pongas nervioso/a", etc.
- No completar la palabra o la frase para ayudarle.
- Mientras habla, mirarle a los ojos, no avergonzarse, burlarse, ni reírse.
- Hablarle lenta y tranquilamente.
- Hacerle ver que lo importante es lo que dice y no cómo lo dice.
- En las ocasiones que no tartamudea, no hay que decirle expresiones como: "lo hiciste bien", "te felicito", etc., pues puede pensar que se le califica cada vez que habla.



viernes, 18 de enero de 2013

Complejo de Cenicienta


El complejo de Cenicienta pueden padecerlo desde amas de casa sumisas hasta profesionales cualificadas que bajo una fachada de éxito ocultan el miedo y necesitan subordinarse o depender de otras personas. Para la psicóloga norteamericana Colette Dowling, autora del libro El complejo de Cenicienta, este tipo de  mujer esconde un tremendo miedo a la independencia. El deseo de que otras personas cuiden de ellas las sume en una especie de letargo que les impide desarrollar sus facultades y creatividad. "Como Cenicienta -explica- estas mujeres esperan algo que venga a transformar sus vidas". Y ese algo, por lo general, es un hombre, un príncipe azul que llega para salvarlas. Un varón en el que apoyarse y que les evite el esfuerzo de enfrentarse a la vida. Ese anhelo de que alguien cuide de ellas tiene mucho que ver con la forma en que se ha sido educada en la infancia. Y es que las actitudes protectoras y discriminatorias de muchos padres hacia sus hijas acaban por convertirlas en seres dependientes y asustados.

Los síntomas más característicos de alguien aquejado de este complejo son: una autoestima penosamente baja; indecisión e inseguridad (aunque aparentemente se comporten con dominio de sus sentimientos) que pueden llegar a desembocar en angustia, depresión o abandono de ilusiones para buscar la protección de un hada madrina.

Aprender a tomar resoluciones, coger las riendas y cargar con la propia vida no resulta nada fácil, pero los psicólogos recomiendan una serie de acciones para aumentar la seguridad:


  • Sentirse necesitada de protección y amparo no es malo, pero si has renunciado a una parte esencial de ti misma y no sabes asumir las responsabilidades, debes esforzarte por liberarte de las ataduras que te inmovilizan.
  • Comienza a atribuirte algún mérito y virtud.
  • No te responsabilices de los fracasos de los demás.
  • Enfrentarse a las situaciones de riesgo y a los sentimientos nuevos incrementa el espíritu aventurero. ¡No huyas y empieza a hacerlo!
  • Acepta la responsabilidad de tomar decisiones y emitir juicios. Basta de acomodarte a las opiniones y sugerencias de los demás.
  • Deja de creerte una víctima. Tú eres la responsable tanto de tu felicidad como de tu desdicha. Conviértete en dueña de ti misma.
  • Intenta independizarte económicamente, si puedes; y si eres ama de casa ten muy claro que no tienes que pedir permiso a tu marido para comprarte un vestido o darte un capricho. Él trabajará fuera de casa, pero tú lo haces dentro y para toda la familia, así que el dinero es de los dos.

miércoles, 9 de enero de 2013

Vivir sin complejos



10 claves para ser feliz dentro de tu piel

Todos tenemos defectos, inseguridades y pequeños complejos que alteran más o menos nuestra vida. Es normal. Sólo se convierten en patológicos cuando el miedo y los mecanismos de defensa interfieren y producen trastornos en la vida cotidiana, cuando se convierten en una fuente de frustración, angustia y agresividad; cuando deseamos haber nacido en otro cuerpo o con otra personalidad. Pero, ¿cómo podemos detectar los complejos? ¿Cómo afrontarlos sin darle más importancia de la que tienen? He aquí diez máximas que nos ayudarán a vivir lo mejor posible a pesar de tener algún que otro defecto:

Sé realista. Has un esfuerzo por conocer más profundamente tanto tus aptitudes como tus limitaciones.

- Explora tus reacciones. Cuando notes que te enfrentas a situaciones que te restan seguridad, tranquilidad o energía, intenta analizar cuál puede ser el motivo.

- Acepta tus defectos y contrarréstalos con tus mejores virtudes y méritos. Muéstrate como eres, pero procura corregir los aspectos menos positivos.

- Acrecienta tu voluntad a base de proponerte objetivos, caer y levantarte hasta que modifiques tus errores. Corregir patrones de conducta lleva tiempo, e incluso la colaboración de quienes te rodean.

- Empieza poco a poco, pero con insistencia, a cambiar lo que no te gusta. Plantéate de una forma sencilla y concreta los objetivos que necesitas alcanzar.

- Pon los medios para defenderte frente a los estímulos negativos y sentimientos que rompen tu equilibrio interno.

- Evita la ansiedad, la inquietud, el desasosiego, el estar en guardia esperando lo peor sin saber exactamente a qué tienes miedo. Utiliza técnicas de relajación para estar más tranquila.

- Preocuparte por tu existencia y trayectoria personal no es patológico, pero no estés excesivamente alerta sobre cómo debes reaccionar en cada momento, cómo has de presentarte ante los demás, cómo controlar tu vida emocional, etc.

- Recuerda que la vida está forjada por una tupida red de tensiones y conflictos, momentos buenos y malos, virtudes y defectos. Mira el futuro con optimismo.

- No dudes en buscar la ayuda de un terapeuta profesional cuando te sientas incapaz de superar tus complejos o cuando te domine la angustia. También si notas que te está creando problemas de adaptación social.



martes, 6 de noviembre de 2012

Complejo de Venus


Se denomina "Complejo de Venus" a ese sentimiento afín a toda mujer que es sentirse fea, al menos en parte.

Ninguna está satisfecha con su imagen quizá porque desde niña la han obligado a ser guapa a la vez que la han recriminado presumir de ello, favoreciendo una inseguridad que desvirtúa la realidad.

Influyen los medios de comunicación que muestran cuerpos y caras perfectas. En las comparaciones, inevitables, siempre salen malparadas.

Pero no existen pechos demasiado pequeños o grandes, ni traseros muy planos o redondos. Cada persona tiene sus propias proporciones y estilo.

El cuerpo está bien, pero el modo de mirarlo deja que desear.