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lunes, 3 de mayo de 2021

Vivir con un propósito

 

Fijar nuestros propios objetivos y poner todo nuestro empeño en realizarlos nos aporta equilibrio y fuerza interior


Vivir sin propósito es vivir a merced del azar -del acontecimiento fortuito, de la llamada telefónica o el encuentro casual- porque no tenemos una norma que nos permita juzgar qué vale la pena hacer y qué no. Las fuerzas exteriores nos impulsan, como un corcho que flota en el agua, sin que nuestra iniciativa fije un curso específico. Vamos a la deriva. En cambio, vivir con propósito es utilizar nuestras facultades para lograr las metas que hemos elegido: estudiar, crear una familia, empezar un negocio, mantener una relación romántica feliz. Son nuestras metas las que nos impulsan, las que vigorizan nuestra vida.

De todos modos, los propósitos que nos animan tienen que ser específicos. Yo no puedo organizar mi conducta de manera óptima si mi objetivo es únicamente "hacer lo que pueda". Mis metas tienen que ser concretas: salir a correr treinta minutos cuatro veces por semana, completar una tarea (bien definida) en diez días, comunicar a mi equipo en nuestra próxima reunión exactamente lo que exige el proyecto... Con este grado de concreción puedo controlar mi progreso, comparar las intenciones con los resultados, modificar mi estrategia y ser responsable de lo que consigo. Vivir con propósito es interesarse por estas preguntas: ¿Qué estoy intentando conseguir? ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Por qué pienso que estos medios son adecuados? ¿Tengo que hacer algún ajuste en mi conducta? ¿Tengo que reelaborar mis objetivos?

Así pues, vivir con propósito significa vivir con un alto nivel de consciencia. A la mayoría de las personas le resulta más sencillo comprender estas ideas aplicadas al mundo laboral que a las relaciones personales. En las relaciones íntimas es fácil imaginar que con el amor basta, que la felicidad llegará algún día, y si no llega, es porque no encajamos. Las personas rara vez se preguntan: "Si mi meta es tener una relación con éxito, ¿qué debo hacer? ¿Qué acciones son precisas para crear y mantener la confianza, la intimidad, la excitación, el crecimiento?". Los propósitos que no se relacionan con un plan de acción no se realizan. Solo existen como anhelos frustrados.


Vivir con propósito exige cultivar en nosotros mismos la capacidad de autodisciplina, o lo que es lo mismo, organizar nuestra conducta en el tiempo al servicio de tareas concretas. La autodisciplina consiste en ser capaz de posponer la gratificación inmediata al servicio de una meta lejana. Es la capacidad de proyectar al futuro las consecuencias de pensar, planificar y actuar a largo plazo. Pero una vida con propósito no significa no dedicar tiempo o espacio a descansar, relajarse, aprovechar el ocio y tener actividades superficiales o incluso frívolas. Simplemente significa que estas actividades se eligen conscientemente. Y en cualquier caso, el abandono temporal de todo propósito también tiene el suyo, tanto si se busca conscientemente como si no: la regeneración.

Vivir con propósito supone aceptar cuatro cuestiones:

  • Asumir la responsabilidad de la formulación de nuestras metas y propósitos de manera consciente. Para tener el control de nuestra propia vida, tenemos que saber lo que queremos y dónde queremos llegar: ¿Qué quiero para mí en cinco o diez años? ¿En qué quiero que consista mi vida?

  • Interesarse por identificar las acciones necesarias para conseguir nuestras metas. Si nuestros propósitos son propósitos y no ensoñaciones, tenemos que preguntarnos: ¿Cómo voy a llegar desde aquí?

  • Controlar la conducta para verificar que concuerda con nuestras metas. Podemos tener propósitos definidos claramente y un plan de acción razonable, pero nos salimos del camino a causa de distracciones, problemas inesperados, por la presión de otros valores o por una reordenación inconsciente de nuestras prioridades.

  • Prestar atención al resultado de nuestros actos para averiguar si conducen adonde queremos llegar. Nuestras metas pueden estar claras y nuestros actos ser congruentes, pero nuestros cálculos sobre los pasos que tenemos que dar pueden resultar incorrectos. Quizá no tuvimos en cuenta algunos hechos. Quizá algún elemento ha cambiado el contexto



Que la práctica de vivir con propósito sea esencial para la autoestima no debe entenderse como que la medida de la valía de una persona son sus logros externos. Admiramos los logros -los nuestros y los de los demás-, y es natural y adecuado que lo hagamos. Pero esto no quiere decir que la autoestima dependa de ellos. La raíz de nuestra autoestima no está en nuestros logros sino en aquellas prácticas generadas desde el interior que, entre otras cosas, nos permiten alcanzarlos.

Vivir con propósito es una orientación fundamental aplicable a todas las facetas de la vida. Significa que vivimos y obramos de acuerdo con nuestras verdaderas intenciones, una característica distintiva de las personas que tienen un alto nivel de control sobre sus vidas. La práctica de vivir con propósito es el quinto pilar de la autoestima.


Fuente: Los seis pilares de la autoestima, de Nathaniel Branden


lunes, 15 de marzo de 2021

Saca el mejor provecho de tus cualidades según tu carácter

 


Destacar tus aspectos positivos te ayudará a ser mejor persona


Introvertido, extrovertido, racional, sociable... todos los rasgos de nuestro temperamento tienen su parte positiva y su parte negativa. Equilibrar estos dos polos será la clave de nuestro éxito personal.


Todos nacemos con un temperamento determinado y, aunque los acontecimientos que experimentamos en la vida pueden modelarlo, hay muchos rasgos que no cambian nunca. Para que estas características propias jueguen a nuestro favor es necesario conocerlas primero y potenciarlas después.. Tal como decía la escritora suiza Madame de Staël, "Se demuestra tener carácter cuando se puede dominar el carácter propio". Es, sin duda alguna, la mejor estrategia para que podamos dar lo mejor de nosotros mismos.


SENSIBLE, EL ARTISTA INCOMPRENDIDO

Introvertido, intuitivo y con una gran imaginación, tus muchas cualidades te llegan de forma instintiva, sin que tengas que esforzarte para ello. Brillas especialmente en todo lo que esté relacionado con el arte y la cultura. Tienes talento, de eso no hay duda, pero no siempre eres consciente de ello o, si lo eres, es probable que no tengas la fortaleza para demostrarlo, debido a tu gran inseguridad.

  • Qué hacer. Sal de tu cascarón y trata de ser más extrovertido/a. Esfuérzate por salir de casa, conocer gente nueva y, si lo necesitas pedirle a los demás que te echan una mano. Si, al mismo tiempo, tratas de tener una mayor confianza en ti mismo/a, el éxito está garantizado.

EQUILIBRADO, UN VALOR SEGURO

Eres una persona tranquila y de sólidos principios. Te piensas muy bien las cosas antes de actuar y raramente te equivocas. Los demás ven en ti un compañero fiable y sincero, que nunca les dejará en la estacada. Tan solo tiene un problema, en ocasiones pecas de prudente y no te atreves a ir más allá de donde estás. El miedo a fracasar puede convertirte en una persona pasiva y sin ambiciones.

  • Qué hacer. De vez en cuando, rétate a ti mismo y lleva a cabo alguna que otra "locura" que te ayude a ganar confianza, de esta manera le irás perdiendo el miedo a lo desconocido y te convertirás en una persona más valiente y activa.

SOCIABLE, EL AMIGO DE TODOS

Te encanta estar siempre rodeado de gente y tienes la habilidad especial de llevarte bien con todo el mundo. Simpático y extrovertido, eres una persona muy entusiasta y con una gran capacidad para pasártelo bien. Tu problema es el exceso de confianza, tanto en ti mismo como en el destino. Crees que las cosas siempre saldrán bien como por arte de magia y no te esfuerzas lo suficiente para llevar adelante tus proyectos.

  • Qué hacer. Debes darte un baño de realidad y comprender que la suerte no siempre te sonreirá. Piensa bien antes de actuar y trabaja duro para recoger tus frutos.

LÍDER, EL QUE SABE MANDAR

Tienes carisma personal, dotes de mando y una gran capacidad de organización, todas las cualidades imprescindibles para conducir a un equipo de personas con éxito. La otra cara de la moneda es tu afán por hacer que el mundo gire a tu alrededor y la elevada exigencia que tienes de ti mismo y de los demás. Tu carácter rígido y, en ocasiones, intransigente, pueden convertirte en una persona difícil de tratar.

  • Qué hacer. Tienes que bajar, de vez en cuando, de tu pedestal y ponerte a la altura de los demás. Practicar la empatía, tratando de comprender los sentimientos de las personas que te rodean, te ayudará a ser más humano y dulcificar tu carácter.


TEST

¿CUAL ES TU TEMPERAMENTO?


1 Cuando vas de excursión, lo que más te gusta hacer es...
_A. Contemplar la naturaleza.
_B. Prepararla con antelación.
_C. Pasarlo bien con tus amigos.
_D. Organizar las actividades.


2 En el trabajo, el puesto que más te define es...
_A. El creativo.
_B. El organizador.
_C. El relaciones públicas.
_D. El jefe.


3 Cuando vas a una reunión, lo que sueles hacer es...
_A. Pasar desapercibido.
_B. Ser educado y cortés.
_C. Hablar con todo el mundo.
_D. Hacer contactos.


4 La forma de relacionarte con tu pareja es...
_A. Muy romántica.
_B. Cordial, como dos amigos.
_C. Divertida y enriquecedora.
_D. Apasionada pero difícil.


5 Lo que más te interesa en tu tiempo de ocio es...
_A. Leer, escuchar música...
_B. Descansar y estar tranquilo.
_C. Estar con tu familia y amigos.
_D. Hacer deporte, viajar...



RESPUESTAS


Mayoría de A:
Sensible. Original y creativo, tienes alma de artista.

Mayoría de B:
Equilibrado. Inteligente y racional, siempre sabes cómo actuar.

Mayoría C:
Sociable. Eres extrovertido/a y te llevas bien con todo el mundo.

Mayoría D:
Líder. Gracias a tus dotes de mando , logras que los demás te sigan.


martes, 23 de abril de 2019

Aumenta tu inteligencia emocional y mejora tus capacidades


CONOCERTE A TI MISMO Y A LOS DEMÁS TE AYUDARÁ A CONSEGUIR TUS OBJETIVOS

Hoy en día , para averiguar el grado de inteligencia de una persona, no basta con realizar un test. Es necesario, además, tener en cuenta otros aspectos de su personalidad, como su capacidad para resolver conflictos internos o para llevarse bien con los demás.

¿Por qué el alumno más inteligente no siempre es el que tiene más éxito? ¿Por qué hay personas que son más capaces que otras para superar obstáculos, hacer amigos, triunfar en la vida, etc.? Una posible respuesta podría ser que la inteligencia no solo debe valorarse desde un único punto de vista. Hay que tener en cuenta, además de las capacidades lingüísticas, matemáticas, etc., otras no menos importantes, como las habilidades sociales, la intuición, etc.

EL SECRETO DEL ÉXITO
El mundo está lleno de ejemplos que demuestran esta teoría. El magnate informático Bill Gates, por ejemplo, tuvo un inicio muy poco prometedor. Alumno mediocre, abandonó sus estudios por falta de motivación y tras algún encontronazo con la policía (llegó a ser detenido por conducir sin carnet), decidió, finalmente, dedicarse a lo que siempre había sido su gran pasión, la informática. Nadie podía imaginar, ni sus padres ni ninguno de sus profesores, que, 20 años después, aquel joven rebelde se convertiría en el hombre más rico del planeta. ¿Cuestión de suerte? En absoluto. A sus indiscutibles habilidades en el desarrollo de "software" tenemos que sumarle su intuición prodigiosa y un olfato único para los negocios. Lo dicho: inteligencia emocional.

POTENCIA TUS APTITUDES
Si bien hay personas que nacen con un talento natural para desarrollar este tipo de inteligencia, todos podemos adquirirla si seguimos estos consejos:

  • Sé el artífice de tu propia vida. Ya sabemos que las cosas no siempre salen como deseamos. Ante esta realidad, hay dos formas de reaccionar. O nos rendimos a la primera o tratamos de modificar las circunstancias. Si optamos por la pasividad, no nos moveremos de donde estamos, si preferimos luchar, tenemos muchas posibilidades de ganar.
  • Gestiona tus emociones. Alegría, ansiedad, ira... son sentimientos que nos vienen de serie y que no podemos evitar, pero sí canalizarlos de manera que nos ayuden a aumentar nuestras capacidades. Unas pequeñas dosis de estrés, por ejemplo, pueden servirnos de estimulante natural y darnos la energía y destreza necesarias para avanzar con éxito.
  • Reacciona de forma positiva a la crítica y al fracaso. Seguro que, a estas alturas, ya has podido comprobar que la vida no es un camino de rosas. A medida que vas avanzando es lógico encontrarse con numerosos obstáculos en forma de errores, personas malintencionadas, etc. Si te detienes, nunca llegarás a la meta. Si das un rodeo, puede que pierdas el rumbo. Lo mejor es enfrentarse a ellos con valentía y tratar de aprender de la experiencia. Saldrás fortalecido/a y con mayor confianza en tus capacidades.
  • Practica la empatía. Ponte en el lugar de los demás y trata de comprender los motivos que les impulsan a actuar como lo hacen. Cuando hables con una persona, muestra interés por todo aquello que quiera decirte, ofrécete a ayudarla, halágala de forma sincera. Es la mejor forma de hacer amigos y de conseguir la armonía con el mundo que te rodea.


LAS HABILIDADES QUE TE PERMITIRÁN CRECER COMO PERSONA
No se aprenden en los libros ni se mesuran en ningún test, pero resultan de gran utilidad para desenvolverse en la vida.

  • INTELIGENCIA INTRAPERSONAL. Consiste en conocerse a uno mismo y evaluarse  de forma objetiva. Resulta muy útil para conseguir una buena autoestima y lograr motivarse. Cómo conseguirla. Haz una lista con los rasgos positivos de tu carácter y otra con los negativos. Reflexiona durante un tiempo y piensa en la manera de potenciar los primeros y corregir los segundos.
  • INTELIGENCIA SOCIAL. Hace referencia a la forma que tenemos de relacionarnos con los demás. Las personas con inteligencia social hacen amigos y no solo eso, también para hacer que los demás se sientan bien a su lado y cooperen con ellas. Cómo conseguirla. Cambia la forma que tienes de relacionarte con las personas que te rodean. Trata de ser más extrovertido y procura ser agradable y positivo/a en el trato con los demás.
  • INTELIGENCIA INTERPERSONAL. Está muy ligada a los sentimientos, a la forma que tenemos de manejar nuestras emociones y la de las personas que nos rodean. Cómo conseguirla. No seas tan racional y déjate llevar, de vez en cuando, por la intuición.

EDUCACIÓN PERSONALIZADA PARA NIÑOS DIFÍCILES
Hay niños que no acaban de encontrar su lugar en el mundo. Tienen malos resultados académicos, son irresponsables, distraídos y, sin embargo, poseen una gran inteligencia emocional. ¿Qué hacer con ellos?

  • MOTIVACIÓN. En estos casos, es importante darles una educación personalizada, encaminada a descubrir qué temas son los que realmente los motivan y animarles a trabajar en ellos. De esta manera no solo elevaremos su autoestima, sino que también les ayudaremos a que encuentren su camino.





martes, 13 de noviembre de 2012

Consigue tus metas con perseverancia


Trabajar con tesón y no desmoralizarse ante los fracasos, la clave para triunfar


“Quien la sigue la consigue”, dice el refrán. A la hora de alcanzar nuestros objetivos, la constancia es tanto o más importante que la capacidad y el talento.

Michael Jordan fue expulsado del equipo de baloncesto de su escuela porque el entrenador creyó que no tenía suficientes cualidades; la Universidad de Berna rechazó la tesis doctoral de Albert Einstein por considerarla “irrelevante y fantasiosa”; Woody Allen no logró graduarse en la Universidad de Nueva York por suspender, entre otras, la asignatura de producción cinematográfica… Si cualquiera de estos personajes hubiera desistido en su empeño ante estos primeros fracasos, la humanidad se hubiera perdido su enorme talento.

La fuerza de la insistencia

Y es que, a la hora de conseguir el éxito, no basta únicamente con tener cualidades. Es necesario saber hacia dónde vamos y, sobre todo, tener la constancia necesaria para no arrojar la toalla a mitad del camino, sean cuales sean las circunstancias. Un ejemplo de perseverancia, el inventor Thomas Alba Edison, decía: “Muchos de los fracasos de la vida son de personas que no se dieron cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se dieron por vencidos”. Se trata, por lo tanto, de mantenerse firmes en un propósito y esforzarse para continuar con lo empezado, a pesar de los fracasos y las adversidades. “Cuando me preguntan el decreto de mi éxito –decía el periodista americano Paul Harvey- siempre digo lo mismo: levantarme cada vez que me caigo”.


APPLE Y COCACOLA, ÉXITO TRAS LOS FRACASOS


Cuando se lucha por un objetivo, lo más probable es que no se alcance el éxito a las primeras de cambio. Muchas empresas iniciaron su andadura con grandes fracasos. Cocacola, por ejemplo, vendió únicamente 400 botellas durante su primer año. La empresa de informática Apple sólo logró colocar 175 unidades de su primer modelo de Mac, el Apple I, ya que los potenciales clientes lo consideraron poco competitivo. En lugar de cerrar el negocio, estos emprendedores lograron aprender de sus fracasos y, con paciencia, ir mejorando sus productos hasta hacerlos 100% competitivos. Si aprovechas los obstáculos para variar tu trayectoria y mejorar tu capacidad, tienes todas las de ganar.


Cómo hacerlo

La perseverancia no es otra cosa que esforzarse de forma continuada. Iniciar un proyecto es fácil y agradable pero, a medida que vamos avanzando, el camino se vuelve tortuoso, por lo que es necesario grandes dosis de tesón y disciplina para poder continuar.

  • Dosifica tu esfuerzo. De nada sirve empezar con la fuerza de un caballo de carreras si nos rendimos ante el primer obstáculo. “No importa lo lento que vayas –decía Confucio- lo importante es que nunca te detengas”. Para ello, no está de más recordar la famosa fábula de Esopo “La tortuga y la liebre”.
  • Enfréntate a los retos sin miedo. Cuando surjan dificultades, mantén la calma y trata de ser positivo/a. Si te desmoralizas antes de tiempo, perderás energía y entusiasmo.
  • Confía en ti mismo/a. Si estás seguro de tus capacidades y de la viabilidad de tu proyecto, será mucho más fácil superar los problemas que se vayan presentando en tu camino. “El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va”, decía el autor de “El Principito”, Antoine de Saint-Exupéry.
  • Busca alternativas cuando aparezca un obstáculo insalvable. Puede que llegue un momento en el que encuentres una puerta cerrada. En lugar de darte de cabeza contra ella una y otra vez, es mejor que cambies de estrategia y trates de hacer las cosas de forma diferente.
  • Mantente informado/a. Cuando el proyecto es largo y ambicioso, existe el peligro de aburrirse o desmoralizarse antes de tiempo. Para evitarlo, una buena idea es establecer pequeñas metas. Cada vez que logres una de ellas, lograrás renovar el entusiasmo.
  • Piensa en los resultados. No hay mayor satisfacción en la vida que conseguir aquello por lo que has luchado duramente. Cuando llegues al final de tu camino, te darás cuenta de que todo el sacrificio habrá valido la pena.


TALENTO MÁS CONSTANCIA IGUAL A ÉXITO

Los hombres no se diferencian mucho en cuanto a intelecto –decía el naturalista Charles Darwin-, sólo en ahínco y trabajo duro”. Prepararse a fondo, superar los obstáculos, no desmoralizarse ante el fracaso, ser flexibles, abrirse a los demás… son estrategias que nos ayudarán a conseguir nuestro objetivo.

  • LA BAILARINA INSEGURA. Una joven bailarina aprovechó la visita de un importante coreógrafo para bailar ante él y preguntarle si tenía talento. A los dos minutos de haber iniciado su baile, el coreógrafo le dijo que parara. “Ya es suficiente –le dijo-, no tiene usted las cualidades necesarias para triunfar, es mejor que se dedique a otra cosa”. La joven se desmoralizó tanto que dejó el baile de forma definitiva. Cuando, algunos años después, volvió a coincidir con el coreógrafo, le pregunto cómo había sido capaz de valorar su talento en tan sólo dos minutos. “Ni siquiera le vi bailar –le contestó-, pero si se desmoralizó tan pronto, seguro que nunca hubiera podido lograr su objetivo, por muy buena bailarina que fuera. Le faltaba lo más importante, más importante aún que el talento: el tesón”.