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martes, 6 de mayo de 2025

Cuando los problemas nos impiden disfrutar

 

En ocasiones, el sexo no funciona como debiera porque, como suele decirse, "tenemos la cabeza en otro sitio". El estrés y las preocupaciones no nos permiten concentrarnos en nuestras propias sensaciones, haciendo que el deseo decaiga y no obtengamos la satisfacción esperada.

  • Para disfrutar de nuestro cuerpo, es conveniente desconectar previamente nuestro cerebro. Si estamos pensando en poner la lavadora o en ese informe que debemos preparar, es muy difícil atender a la llamada del deseo. Es necesario, por lo tanto, relajarse y dejarse llevar.

  • Para ello, es conveniente que, al menos durante el tiempo que duren  tus relaciones sexuales, estés lo más entregado/a posible. Si te asalta algún pensamiento inconveniente, en lugar de darle vueltas, frénalo en seco desde el primer momento. Se trata simplemente de expulsarlo de tu mente, concentrándote en lo que realmente importa: dejar que te dominen tus sensaciones.

  • Si estás demasiado estresado/a o preocupado/a para poder concentrarte, establece un ritual para desconectar. Un baño en pareja, un masaje relajante..., cualquier método es bueno para prepararse para el amor.

  • Y, por último. No postergues el sexo al último lugar de la lista. Disfrutar de tu cuerpo es tan o más importante que muchas de tus tareas diarias.

viernes, 3 de enero de 2014

Acabar con los complejos


Quien más quien menos tiene algún rasgo de su físico o de su personalidad que no es de su agrado. Es algo perfectamente normal, pero cuando estos complejos alteran el equilibrio emocional, es necesario buscar una solución.

  • El primer paso será reconocer lo irracional de nuestra actitud. Si colocamos los complejos en el lugar que les corresponde, evitaremos sobredimensionarlos.
  • Hay que tener presente que todos tenemos nuestros defectos y nuestras virtudes. Pretender ser perfectos es, por lo tanto, una tarea imposible.
  • Si tenemos problemas de baja autoestima, hay que aprender a aceptarnos a nosotros mismos y no depender tanto de la opinión de los demás. Debemos valorarnos en función de cómo somos realmente y no por lo que digan de nosotros.
  • Otra estrategia muy eficaz es desviar el foco de atención. Si, por ejemplo, nos acompleja pesar más de lo normal, en lugar de obsesionarnos con nuestra figura, intentaremos explotar rasgos que también pueden llegar a ser muy atractivos, tanto físicos como de carácter.
  • Finalmente, debemos procurar ver las cosas desde un punto de vista más positivo. Si tan sólo nos fijamos en lo peor, eternizaremos el problema.






lunes, 11 de junio de 2012

Todo tiene solución

Encontrar una salida a los problemas es más fácil si empezamos por aceptar los hechos en vez de negarlos.

Hay personas que pierden el equilibrio interno y su bienestar cuando se enfrentan a una situación que etiquetan como "problema". Es como si una inmensa lápida cayera sobre sus cabezas y los aplastara inexorablemente. Y más si se sentencian: "Tengo un problema que no tiene solución". 

Pero lo que suele suceder es que se bloquean al confundir los hechos que han desencadenado un problema con el problema en sí. Las causas que originan un problema son hechos que no tienen solución. Pero el conflicto que se genera sí la tiene. 

Imagina que se te avería el coche acudiendo a una cita. Seguramente pensarías: "Me ha surgido un problema, el coche se ha averiado". Sin embargo, la avería es un hecho, el problema es encontrar un medio de transporte que te permita llegar puntual a tu cita. 

Esto es más evidente cuando en las causas están involucradas personas con las que tienes fuertes vínculos emocionales. Por ejemplo, alguien de tu familia cae enfermo. "Me ha surgido un problema familiar; mi hijo ha enfermado", argumentas. Realmente, la enfermedad no es el problema, es un hecho al que hay que hacer frente, el problema es cómo afrontarlo en el ámbito emocional, laboral... 

ENCONTRAR ALTERNATIVAS 

No debes quedarte atrapado en intentar cambiar los hechos. Ante cualquier situación problemática. pregúntate: "¿Cuál es específicamente el problema? ¿Es realmente importante? ¿Qué estoy dispuesto a hacer para que todo sea armónico? ¿Qué estoy dispuesto a dejar de hacer para que todo esté en orden?" 

Las respuestas te darán la clave para desbloquearte y encontrar alternativas. Ciertas situaciones catalogadas como "graves problemas" son, objetivamente, insignificantes. Y recuerda: cualquier problema tiene solución. Si no la tiene, no es un problema, es un hecho consumado; éstos son parte de la vida y están ahí para ayudarnos a crecer.


Salvador A. Carrión

Director del Instituto Español de PNL