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sábado, 1 de marzo de 2014

Ama de forma inteligente y libérate de los falsos mitos


En ocasiones, le exigimos demasiado a nuestra relación. Queremos que todo funcione a las mil maravillas y nos frustramos cuando no ocurre así. Pero el amor no es un cuento de hadas. Para que funcione, es necesario revisar nuestras expectativas y adecuarlas a la realidad.

  • Del enamoramiento al amor maduro. No podemos pretender que la pasión del principio se mantenga inalterable durante años. Que la intensidad se atenúe con el tiempo no significa que el amor disminuya, sino que se ha alcanzado la estabilidad.
  • Discusiones, tan inevitables como necesarias. Una pareja que no discute no es necesariamente más feliz. Para conseguir una relación madura, es necesario solucionar los problemas que vayan apareciendo. Si se hace de forma inteligente y constructiva, es un sano ejercicio de convivencia.
  • ¿Iguales? ¡no!, complementarios. El mito del príncipe azul o del alma gemela no existe. No podemos pretender, por lo tanto, que nuestra pareja cumpla el 100% de nuestras exigencias. No se trata de un superhombre, es un ser humano con sus defectos y virtudes.
  • Una crisis no tiene por qué ser el final. Es normal que, en una relación larga, se den más de un altibajo. Mientras el amor permanezca intacto, siempre hay posibilidades de poder sobrellevarlo.


sábado, 1 de febrero de 2014

Caer bien a los demás: así se consigue


Para gustar a los demás, primero hay que gustarse a uno mismo. No se trata de adoptar un rol determinado, sino de potenciar lo mejor de nosotros mismos. De esta manera lograremos ser más hábiles socialmente sin renunciar a nuestra propia personalidad.

  • Haz que los demás se sientan a gusto contigo. Para conseguirlo, tan sólo tienes que interesarte de forma sincera por tu interlocutor y hacer que se sientan importantes. Evita, sin embargo la adulación excesiva y las preguntas indiscretas.
  • Procura tener un buen aspecto. No se trata de parecer una "top model", sino de ofrecer un aspecto físico cuidado, aseado y agradable. No hay que olvidar que nuestra apariencia física es la primera impresión que el interlocutor se lleva de nosotros.
  • Tan importante es hablar como escuchar. Tu interlocutor apreciará que sepas escuchar sus comentarios y hagas apreciaciones sobre ellos. Evita monopolizar la conversación, hablando tan sólo cuando te toque.
  • Respeta las opiniones de los demás, aunque sean distintas a las tuyas, y no pretendas tener siempre  la razón. Piensa que será mucho más edificante y civilizado intercambiar ideas que enzarzarse en discusiones que, además de resultar desagradables, no suelen llegar a ningún lado.



lunes, 6 de enero de 2014

El arte de pedir perdón


La clave para conseguir una buena convivencia no está en evitar las discusiones (algo prácticamente imposible) sino en saber gestionar  los conflictos. Tragarnos el orgullo y reconocer nuestros propios errores nos ayudará a conseguirlo.

  • Para disculparse de forma sincera, lo primero que hay que hacer es aceptar que nos hemos equivocado y que nos sentimos mal por ello, por lo que necesitamos hablar con nuestra pareja sobre ello.
  • El segundo paso es dejarnos el orgullo en casa. Sólo así podemos hablar con calma y sinceridad.
  • También es importante respetar el enfado de nuestra pareja. Si se siente ofendida, es muy probable que no acepte nuestras disculpas a la primera. Lo más normal es que necesite tiempo para poder perdonarnos.
  • No debemos permitir que las disculpas generen una nueva discusión. Para ello, usaremos en todo momento un tono conciliador e intentaremos comprender la postura de nuestra pareja. Y, sobre todo, no debemos caer en la tentación de hacer reproches ni acusaciones, ya que, de esta manera, tan sólo conseguiremos echar más leña al fuego.
  • Saber gestionar este tipo de conflictos fortalece a la pareja, tanto a corto como a largo plazo. Ahora bien, es importante que no siempre sea el mismo el que tiene que pedir perdón. Se trata de un esfuerzo que debe realizarse de forma mutua.