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viernes, 2 de noviembre de 2012

Cómo actuar con quien va de mártir


Se deshace en favores,  pero resulta un pesado

Los mártires siempre se ven a sí mismos como víctimas del maltrato de los demás. Sólo ven buenas intenciones en sus acciones, y se sienten sorprendidos y desconcertados ante las reacciones hostiles que provocan con su forma de actuar. Es el caso de los padres que han renunciado a su vida “por sus hijos” o del amigo amargado y protestón que “siempre hace favores y nunca recibe ninguno”.

Pero las intenciones de los mártires no son puramente loables. Se sienten impulsados a hacer sacrificios, los cuales, más que el reflejo de amor o amistad, son una necesidad de colocarse en posiciones insoportables para conseguir atención y aprecio. Deshacerse en halagos, ayudar sin que nadie lo pida, llamar por teléfono a todas horas para preocuparse por ti… todas sus acciones elevan hasta las nubes su capital moral. Sin embargo, a no ser que sean verdaderos santos, lo único que hacen los mártires es provocar una reacción negativa en la gente que los trata, que acaban considerándolos manipuladores, innecesarios y muy poco generosos. Si tienes un amigo que va de mártir:

Hazle ver que el sufrimiento no proporciona ni justificación, ni satisfacción, ni poder. La ayuda que da a diestro y siniestro no le inmuniza de sus errores. 

Admite que le han dado malas cartas en el juego, pero explícale también que puede escoger otras nuevas. Él puede ejercer el control sobre su persona y sus circunstancias. ¡Nada está escrito! 

Ayúdale a perdonarse por su pasado. Recuérdale esta inspiradora frase de Alexander Chase: “Comprender es perdonar, incluso a uno mismo”.

domingo, 28 de octubre de 2012

Superar un rechazo sentimental


Los desengaños amorosos son parte de la vida y si los encaramos, aprenderemos lecciones para construir nuevas relaciones más gratificantes y plenas

El camino para superar un rechazo sentimental no es huir de él sino confiar en que el dolor nos hace crecer. Tampoco hay que instalarse allí; lo justo es aceptarlo. Simplemente, saber que hay momentos que son difíciles y que eso es parte de la vida. Que si nos toca pasar una situación así es parte de nuestro aprendizaje. Tener la entereza de vivirlo dignamente, no engancharnos en culpar al otro ni sentirnos víctimas de la vida. No somos víctimas porque siempre tenemos margen para actuar.

Es bueno aprender de las situaciones para no repetirlas, y la única manera de hacerlo es equivocándonos. Pero si ante el desengaño nos culpamos y nos enfadamos con nosotros mismos, no podremos aprender. Aprender es darnos cuenta, saber cómo son las cosas y aceptar que la vida nos pone en estas situaciones para crecer.

Habrá una recompensa

Si estás en esta situación, date permiso para llorar, busca entornos en los que puedas abrirte con tu dolor. Evita hablar mal del otro o mantener conversaciones en las que te llenes de odio y de enojo. Acepta este desengaño como parte del camino. Respira y confía en que, si las cosas se dieron así, y tú eres capaz de tomarlo como una oportunidad para aprender, debe haber otro amor esperándote como recompensa a tu crecimiento interior.


SILVIA SALINAS
Psicóloga y Psicoterapeuta gestáltica