Mostrando entradas con la etiqueta Sincerudad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sincerudad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de marzo de 2013

Subir la autoestima



  • Valórate a ti mism@ sin esperar que lo hagan los demás. Sé tu propi@ mejor amig@. Quiérete.
  • No pierdas en ninguna circunstancia el sentido del humor y trata de desdramatizar cualquier hecho desgraciado que te ocurra.
  • Convéncete de que las causas de todo lo bueno que sucede son constantes y tienen que ver con tus habilidades y valores y con nada más.
  • No desconectes jamás la comunicación positiva contigo misma. Saca provecho del día a día para enriquecerte personalmente.
  • Disfruta con el trabajo, mantén siempre una sana ambición y deseo de superación.
  • Recuerda que tú eres felicidad, y que ésta depende sobre todo de tu actitud, más que de las circunstancias que te rodean.
  • Asume que la mejor manera de prepararse para vivir bien en el futuro es vivir el presente a tope, con plena sinceridad u con una sonrisa en los labios.
  • Asume que con tu vida, tu trabajo y tu esfuerzo haces felices a otros. Practica el principio"cuando yo gano-tú ganas"; disfruta haciendo el bien y te sentirás mejor.
  • Los fracasos, de la misma manera que los errores, son oportunidades para aprender y para evitar nuevos y mayores errores.
  • Lamentarse y quejarse sólo sirve para agotarse física y mentalmente. Si eres inteligente, engánchate a la alegría, a las ganas de vivir, y a disfrutar a tope.

martes, 19 de junio de 2012

Los principios de la sinceridad




  1. La sinceridad es cosa de dos. Deja de ser virtud cuando no se tiene en cuenta al otro.


  1. Cuando decimos “te lo tengo que decir”, es probable que malinterpretemos la sinceridad. Nos quedamos más tranquilos, pero seguramente no ayudamos al otro.


  1. La crítica no es sinceridad, es juicio. Es importante distinguir entre lo que es hacer una observación, “te digo lo que percibo sin decirte lo que me parece” y emitir un juicio, “te digo lo que opino sobre lo que percibo”.


  1. Los juicios muestran nuestra no-aceptación del otro. Nos convierten en “denunciantes” de los errores del otro y, por lo tanto, en pésimos compañeros de viaje.


  1. Aceptar no significa estar de acuerdo. Todos tenemos nuestros valores. Aceptar es: “Yo te acepto con tus valores, en el especial momento de tu desarrollo personal”. Sólo quien nos acepta nos ayuda a crecer.


  1. Administrar la sinceridad significa valorar dónde se encuentra el otro y qué puede o no puede recibir. Significa preguntarse en cada momento qué efecto producirá en el otro lo que yo vaya a decirle.


  1. En nombre de la sinceridad podemos herir al otro. Esta es sin duda la manera más eficaz de mantener la distancia con los demás. Cuando el otro no está preparado para recibir nuestra sinceridad pueden abrirse grandes brechas entre nosotros.