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miércoles, 18 de marzo de 2026

Qué hacer cuando el dialogo no basta

 

La comunicación es la mejor arma que disponemos para solucionar los problemas de pareja pero, ¿qué podemos hacer si no hay forma de entenderse? En estos casos, hay que buscar una vía alternativa.

  • Intenta tender puentes hacia tu pareja. Demuéstrale que, a pesar de vuestras diferencias, sigues amándola y que estás dispuesto/a a hacer todo lo posible para entenderte con ella.

  • Recupera su confianza con gestos que sabes que valorará, como una actitud más cariñosa, pequeños regalos, etc. Se trata, en definitiva, de allanar el camino.

  • Sé positivo/a, sea cual sea la situación. Evita los reproches y las afrentas pasadas. Para romper con el bloqueo, es necesario acercarse de forma honesta y siempre con buenas intenciones.

  • Establece un ambiente propicio para el entendimiento. Se trata de elegir el lugar y el momento más adecuado para ello. En ocasiones, es necesario alejarse del entorno habitual y buscar un terreno "neutral", como la casa de un amigo, un hotel o un restaurante.

  • No tengas reticencias a la hora de asumir tus culpas o admitir que te has equivocado. Son gestos que tu pareja valorará muy positivamente. 

     

miércoles, 18 de febrero de 2026

Aprender a escuchar

 

Es un tanto difícil mantener los oídos "conectados" todo el tiempo. Vivimos rodeados de expertos en casi todo, de vecinos protagonistas de hazañas sólo sabidas por ellos mismos y de demasiados enamorados de su propio discurso. Sin embargo, es indudable que uno de los pasos en nuestro camino hacia la superación personal es escuchar. No hablo de hacer una pausa en lo que digo y permitir que mientras tomo aire el otro se dé el lujo de decir algunas palabras. No me refiero a buscar en las palabras del otro la forma de enlazar "con arte" mi propio argumento. Hablo de escuchar activa y comprometidamente y comprender lo que hay de acuerdo y de desacuerdo en lo que me dice el otro.

¿Por qué nos cuesta tanto abrirnos a la comunicación sincera y abierta? La respuesta es clara: tememos aceptar nuestros errores, estamos demasiado encerrados en nuestras creencias y les damos convicción de certeza absoluta o simplemente no queremos enterarnos de algunas verdades. Tendemos a escuchar sólo lo que queremos escuchar y a dejar fuera lo que no nos conviene.

Por si acaso alguien no quiere enterarse de lo que hablamos, me animo a decirlo explícitamente: hablo de escuchar, no de obedecer. De escuchar, no de someterse. De escuchar, no de estar de acuerdo. De escuchar, no de anular mis propias ideas. Escuchar para aprender la parte del todo que todavía ignoramos. Esto conlleva, claro, una importante cuota de humildad, porque aprender siempre es un acto humilde. Abrir los oídos debería servir para darnos cuenta de que no tenemos -nadie lo tiene- el monopolio de la verdad y centrarnos en la necesidad de completarnos con la verdad de los otros. El que no se anima a bajar del pedestal nada puede aprender de los demás a los que sin escuchar desprecia porque supone o, peor aún, decide, que nada pueden enseñarle. Hay que encontrar el lugar de la humildad del que sabe lo que no sabe y está decidido a aprender.

 

lunes, 7 de abril de 2014

Lo importante, mejor de palabra


Escuchar a alguien resulta más poderoso y persuasivo que leerle, concluye un estudio de la Universidad de Princenton, Estados Unidos. Los investigadores descubrieron que las actividades de hablar y escuchar no son independientes, sino que se sincronizan; y cuanto mayor es esta sincronización, mejor entendimiento se produce entre ambos interlocutores. Por eso, cuando tengas algo importante que contarle a alguien, no se lo confíes a un mensaje de móvil, a un correo electrónico o a una carta. Lo mejor es que se lo digas de viva voz, en persona o, si no es posible, por teléfono, porque al oír la explicación de tu boca, a la persona que te escucha se le activarán zonas de su cerebro que le ayudarán a entender tus necesidades y objetivos, y las posibilidades de que te comprenda y de que la comunicación fluya entre vosotros se multiplicarán significativamente.


domingo, 23 de marzo de 2014

Llevarse bien con un hijo adolescente


La relación entre padres e hijos cambia radicalmente cuando estos entran en la adolescencia. Para evitar un desencuentro que puede llevar, finalmente, a la falta total de comunicación, es necesario hacer un esfuerzo por encontrar un terreno común.

  • Establece un clima de confianza. Es importante que el adolescente pueda expresarse con naturalidad en presencia de los padres sin que sea juzgado o criticado constantemente.
  • Permite que se equivoque. A medida que va haciéndose mayor, el adolescente debe tener más responsabilidades. Deja que empiece a tomar sus propias decisiones y, si se equivoca, no le machaques en exceso. Evita expresiones del tipo "ya te lo decía yo". Se sentirá humillado. 
  • Predica con el ejemplo. Compórtate con él como te gustaría que él lo hiciera contigo. Sé sincero, respetuoso y comunicativo.
  • No le critiques. Es muy posible que no te guste la música que escucha, la ropa que viste, etc. pero procura que ello no se convierta en motivo de disputa. Si, en lugar de criticarle, le haces comentarios positivos como "este jersey te queda muy bien", la relación mejorará.