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lunes, 4 de abril de 2022

La felicidad depende de ti

 

Tengo un gran poder para que mi vida sea triste o alegre", decía Goethe, el gran escritor alemán. Y es que, según los psicólogos, nuestra felicidad depende, en un 10%, de las circunstancias externas (salud, dinero, amor, éxito...) y el resto de nuestra actitud ante la vida.

◼ A ser feliz, por lo tanto. se aprende. El primer paso es tomar conciencia del poder que tienen nuestras emociones. Si empezamos el día malhumorados, es difícil que podamos remontarlo. Por el contrario, si nos levantamos con la sonrisa en los labios, tenemos muchas posibilidades de pasar un buen día.

◼ No hay que olvidar, sin embargo, que, en el transcurso de la vida, nos vamos a encontrar con situaciones adversas que pondrán a prueba nuestra fortaleza. En estos casos, es importante ver las cosas con objetividad, intentar solucionar el problema de la forma más racional posible y siempre con una actitud positiva.

◼ No malgastes tu tiempo y tu energía en obsesionarte con los aspectos negativos de la vida. Si te encallas en esta actitud, no podrás disfrutar de las muchas oportunidades que te esperan para ser feliz.

◼ No focalices tu atención en errores del pasado y mira hacia delante con optimismo. Solo tú tienes la llave de tu futuro.


martes, 1 de febrero de 2022

Cómo poner fin a una etapa de la vida

 


Puede ser un despido, el final de una relación, un cambio de domicilio, etc. Cualquier variación en nuestra trayectoria vital, por pequeña que sea, puede convertirse en una oportunidad para crecer como persona. Para conseguirlo, sigamos los siguientes consejos.

➤ Cuando algo se termina, no vale la pena seguir pensando en ello. Darle vueltas al asunto una y otra vez no nos ayudará, todo lo contrario. En estos casos, vale la pena pasar hoja y olvidarse del tema.

➤ Para desligarnos del pasado de forma simbólica, una buena idea es deshacernos  de todos aquellos objetos que nos recuerdan etapas anteriores. Nos sentiremos liberados.

➤ Una vez hayamos cerrado definitivamente la puerta del pasado, el siguiente paso será concentrarnos en el presente y construir el futuro.

➤ Reinventarnos a nosotros mismos puede ser una labor muy gratificante que es posible que nos revele aspectos desconocidos de nuestras propias capacidades. Se trata de desligarnos de nuestro antiguo yo para crear uno nuevo, más acorde con nuestra nueva realidad.

➤ Los cambios son una oportunidad única para acercarnos más a nuestros sueños y cumplir nuestros objetivos.


lunes, 5 de julio de 2021

Más allá del ahora

 

El presente reclama mucha de la energía de que disponemos. Hay que estar atento al terreno que se pisa, concentrarse en tomar bien la próxima curva y, además, aprovechar al máximo el aquí y ahora, para también disfrutar de cada ocasión. Lo que no está sucediendo ya mismo parece desvanecerse en el pasado o difuminarse en un futuro que es incierto por definición.

Quizá de vez en cuando nos falte elevar la mirada más allá de lo inmediato, de ese vivir urgente regido por el "una cosa detrás de otra" que no concede apenas respiros. En lugar de avanzar con la sensación de estar permanentemente apagando fuegos, se puede recuperar la perspectiva que da el camino, la posibilidad de mirar tanto hacia atrás como, sobre todo adelante. El pasado nos ha depositado exactamente donde estamos y por eso tenerlo en cuenta ayuda a entendernos, pero el porvenir está condicionando también el presente con su horizonte de deseos.


PROYECTAR LA MIRADA

Cada nuevo propósito, sueño o necesidad que se reconoce, incluso si de forma vaga, modifica el presente. Influye ya en las decisiones que se empiezan a tomar, en lo que se emprende y posiblemente también en la "suerte" que, de pronto, se percibe como favorable pero a la que quizá solo se descubra uno más receptivo.

Cuando se vive atendiendo a cada demanda o estímulo que se presenta, el trayecto que se dibuja es errático y la dispersión, notable. A menudo eso que sentimos acuciante y exigente solo lo es en nuestra experiencia, porque así lo consideramos. Uno siempre puede decidir a qué responder y en qué momento.

Deteniendo de cuando en cuando la carrera, tomando cierta distancia, se puede dirigir mejor la travesía de la vida. En cada alto en el camino, por breve que sea, se da la oportunidad de revisar el rumbo y corregirlo siempre que sea necesario. Hay que estar preparado para abrazar con flexibilidad lo que a cada instante está cambiando.

Es fácil comprobar que fijar la mirada en un punto ayuda a mantener el equilibrio y dirige la trayectoria de todo desplazamiento.


jueves, 2 de enero de 2014

Dejar de preocuparse


Imaginar con miedo lo que nos puede pasar en el futuro deja una huella negativa en nuestro cerebro. Centrarnos en el presente es el mejor antídoto contra el temor.


Nuestro cerebro es capaz de inventar recuerdos de hechos que nunca ocurrieron y reservarles un espacio relevante en la memoria. Éste es el sorprendente descubrimiento de un equipo de investigación de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU), y sería una noticia maravillosa si sólo imagináramos cosas agradables. Sin embargo, muchos de estos recuerdos inventados se refieren a situaciones amenazantes o traumáticas, hechos que anticipamos porque los tememos. Y es que la mera preocupación por los sucesos desagradables que puedan llegar a ocurrirnos se graba también en el cerebro con la misma intensidad que un recuerdo negativo real.


EL CIRCUITO DEL MIEDO

Cuando algo nos preocupa, activamos un "circuito del miedo" en nuestra mente. En él se asocian los posibles hechos negativos con las imágenes y las emociones correspondientes. Este circuito propicia la grabación profunda en la memoria de estos pseudo recuerdos.
Según los autores del estudio, estas imágenes terribles de desastres imaginarios y su recuerdo podían tener sentido en épocas remotas, pero actualmente no nos aportan ninguna ventaja adaptativa como especie.


PENSAR EN POSITIVO

Cuanto más tiempo pasemos pensando en las situaciones que nos intranquilizan, más profundo será su recuerdo en nuestra mente -incluso aunque nunca se hagan realidad- y más angustiosa nos resultará la posibilidad de enfrentarnos a una situación similar en el futuro. A la vista de estos descubrimientos, la recomendación de vivir el momento presente y cultivar el pensamiento positivo cobra más sentido que nunca.




domingo, 6 de enero de 2013

Buena suerte: qué podemos hacer para conseguirla



Tener buena fortuna no sólo depende del destino. Hay muchas cosas que puedes hacer para atraerla, desde adoptar una actitud positiva hasta confiar un poco más en ti mismo/a. Sigue estos consejos y verás como, con empeño y tesón, la suerte dejará de esquivarte.


  •  Hay personas que, cansadas de esperar sin resultado a que la suerte llame a su puerta, pierden la esperanza de conseguirla. “No he tenido fortuna en la vida”, se lamentan, y acaban arrojando la toalla. Hay otras, sin embargo, que en lugar de esperar a la suerte, deciden salir a su encuentro. Son personas positivas y emprendedoras que, aunque son conscientes de que su objetivo no será fácil de alcanzar, no se amedrentan por ello.
  •  No se trata únicamente de valentía y arrojo, sino también de confianza en uno mismo, ya que sólo aquellos/as que son conscientes de sus cualidades tienen la seguridad suficiente como para atreverse a poner toda la carne en el asador y demostrar su valía ante los demás.
  •  También es muy necesario tener confianza en el futuro y no rendirse ante los primeros fracasos. Si se mantiene viva la ilusión, tarde o temprano se obtendrán resultados.
  •  Para atraer la suerte, es conveniente, además, ser creativos, confiados y agradables con los que nos rodean.


sábado, 7 de abril de 2012

Supera el pasado, hoy empieza un nuevo día


Pasa página: Eres el único dueño de tu destino

La esperanza de la vida vuelve con el sol”, sostenía el poeta latino Juvenal. Si tienes la sensación de estar anclado en tus recuerdos, ¡rompe las cadenas! El secreto está en apreciar las experiencias vividas, recordar lo bueno y huir de los lamentos.

Hoy es el primer día del resto de tu vida”, recoge un proverbio anónimo. No se trata de que olvides el pasado, sino de que te reconcilies con él para así poder disfrutar de lo que eres y tienes en este momento. “Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás, otra”, decía el ensayista inglés Charles C. Colton.

Atrévete a dar un giro a tu vida

Si el peso del pasado se hace excesivo y te da la impresión de que no avanzas, intenta cambiar de actitud siguiendo estos útiles consejos.

  • Suelta lastre.Las lamentaciones no sirven para nada; entregarse a ellas es perder el tiempo presente por un pasado que ya no nos pertenece”, aconsejaba Abel Dufresne, escritor francés. No hay que vivir sujetos al victimismo como tampoco hay que cargar con el peso del resentimiento. “Una persona resentida se intoxica a sí misma”, advertía el filósofo Scheler. La última regla de oro que te ayudará a romper con el pasado es no culparte por las equivocaciones cometidas o las ocasiones desaprovechadas, puesto que la vida es una enseñanza continua. “Cuando encajamos los errores como algo natural damos un paso de gigante en la conquista hacia la felicidad”, asegura la psicóloga Mª Jesús Álava.

HAZ LIMPIEZA DEL PASADO

Es imposible centrarse en el momento presente si nuestro entorno más próximo está repleto de recuerdos del pasado. No se trata de deshacerte de cosas que para ti tienen valor, pero sí de ordenar, almacenar y prescindir de lo que ya no tiene cabida en tu nueva vida.

  • TU CASA, TU REFUGIO. Nuestro hogar no es sólo el lugar donde buscamos cobijo, sino el espacio donde nos recargamos de energía día tras día. Observa tu alrededor y mira si hay alguna fotografía o recuerdo que, en lugar de ayudarte a seguir tu camino, te impide dar un nuevo paso.
  • RENUEVA EL ESPACIO. Para empezar a ver las cosas de forma diferente, a veces, va muy bien hacer algunos cambios. Esto no significa que tengas que mudarte a otro lugar o redecorar tu casa de arriba abajo, algo que no siempre es posible, pero sí es de gran ayuda pintar las paredes de otro color, reorganizar los espacios, colocar tus libros o tus discos favoritos en un lugar más visible, colgar un cuadro que te inspire, etc.

  • Da valor al aquí y el ahora. “¡Qué tiempos aquéllos!”, solemos exclamar con añoranza cuando rememoramos momentos felices del pasado. Si bien es muy reconfortante revivir esos recuerdos –“uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida”, recoge la letra de una canción de Chavela Vargas-, no desdeñes el presente. “Cuando decimos que todo pasado fue mejor, condenamos el porvenir sin conocerlo”, sostenía Quevedo. Una historia zen recoge el diálogo de un discípulo que le pregunta a su maestro dónde está la verdad. Éste le responde: “En la vida de cada día”. El discípulo replica: “Pero yo no veo ahí verdad ninguna”. “Ésa es la diferencia –le responde su guía espiritual- unos la ven y otros no”.
  • La plena aceptación. Una persona es feliz, explica Antonio Jorge Larruy, investigador del autoconocimiento, “cuando vive plenamente la vida, aceptándola como le viene”. Javier Urra, psicólogo y autor de “¿Qué se le puede pedir a la vida?” considera que ser feliz es fruto de una decisión triple que consiste en asumir el presente, responsabilizándonos de él –no ganamos nada maldiciendo nuestra mala suerte o echando la culpa de nuestro malestar, pena, rabia, etc. a los demás-, en mantener una actitud positiva y en marcarnos pequeñas metas diarias.
  • Retoma el vuelo.La diferencia entre las personas felices y las que no lo son –afirma Jenny Moix, profesora de psicología y autora del libro “Felicidad flexible”- es que las primeras se ponen el sufrimiento en una mochila y siguen mirando hacia delante. A la gente que no es feliz ese sufrimiento la invade, inundando toda su vida”. Convéncete de que tú también tienes derecho a rehacer tu vida y de que hoy es el mejor día para dar ese golpe de timón que te hará cambiar de rumbo.

CÓMO CENTRARSE EN EL PRESENTE

El político Benjamín Franklin afirmaba: “Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches”. Los expertos no se cansan de repetirlo: para ser feliz hay que vivir el presente.

  • El pasado pasado está.Agua pasada no mueve molino”, dice el refrán. La mejor forma de superar el pasado es dejando de hacer tantas referencias a él. Un ejercicio que da muy buenos resultados es obligarse a hablar en tiempo presente. Sustituye el “yo era” por el “soy”, el “ a mí me gustaba”, por el “me gusta”, etc. Da igual quien fuiste o dejaste de ser, piensa en quien eres y hacia dónde quieres ir.
  • Mira hacia delante. Trata de dirigir toda tu energía emocional hacia la reconstrucción. En lugar de preguntarte “por qué”, algo que sólo te hará dar más vueltas al pasado, intenta analizar “para qué”, es decir, qué lección/es has aprendido. Centra tu atención en todo lo bueno que sucede a tu alrededor, sonríe al máximo y ¡a vivir que son dos días!