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lunes, 31 de marzo de 2014

Desahogarnos y dejar fluir las emociones


La espontaneidad nos hace sentir mejor


El dolor, el enfado, el disgusto o la culpa pueden convertirse en obstáculos que dificultan el libre fluir de ideas sentimientos y emociones, y también nuestra relación con los demás. Desahogar es un proceso curativo natural que podemos fomentar: llorar, reír, hablar, temblar, sudar, estirarse, patalear, rugir... son formas naturales de curación que liberan tensiones y frustraciones, disipan tristezas y temores y disuelven la rabia. En nuestra sociedad predomina la represión y la contención y resulta difícil recuperar la espontaneidad natural. Se mira con malos ojos a los niños que lloran, alborotan o se expresan con desinhibición. Soltarnos y ayudar a los demás a hacerlo beneficiará nuestras relaciones, y posibilitará una sociedad más sana y libre.



domingo, 28 de octubre de 2012

Superar un rechazo sentimental


Los desengaños amorosos son parte de la vida y si los encaramos, aprenderemos lecciones para construir nuevas relaciones más gratificantes y plenas

El camino para superar un rechazo sentimental no es huir de él sino confiar en que el dolor nos hace crecer. Tampoco hay que instalarse allí; lo justo es aceptarlo. Simplemente, saber que hay momentos que son difíciles y que eso es parte de la vida. Que si nos toca pasar una situación así es parte de nuestro aprendizaje. Tener la entereza de vivirlo dignamente, no engancharnos en culpar al otro ni sentirnos víctimas de la vida. No somos víctimas porque siempre tenemos margen para actuar.

Es bueno aprender de las situaciones para no repetirlas, y la única manera de hacerlo es equivocándonos. Pero si ante el desengaño nos culpamos y nos enfadamos con nosotros mismos, no podremos aprender. Aprender es darnos cuenta, saber cómo son las cosas y aceptar que la vida nos pone en estas situaciones para crecer.

Habrá una recompensa

Si estás en esta situación, date permiso para llorar, busca entornos en los que puedas abrirte con tu dolor. Evita hablar mal del otro o mantener conversaciones en las que te llenes de odio y de enojo. Acepta este desengaño como parte del camino. Respira y confía en que, si las cosas se dieron así, y tú eres capaz de tomarlo como una oportunidad para aprender, debe haber otro amor esperándote como recompensa a tu crecimiento interior.


SILVIA SALINAS
Psicóloga y Psicoterapeuta gestáltica


martes, 18 de septiembre de 2012

La actitud que cura



La fuerza de la mente puede reducir la intensidad del dolor y propiciar  la auto curación del organismo


La sensación del dolor es más o menos intensa no sólo en función del mal que se padece sino de cómo afrontamos ese dolor. Una investigación del Centro Médico Baptista de la Wake Forest University (EE UU) ha demostrado que tener bajas expectativas sobre un dolor inminente puede reducir la percepción del mismo. Así la intensidad del dolor experimentada por un paciente disminuye o aumenta en función de lo que éste espera sentir. El doctor T. Koyama, uno de los responsables del estudio, afirma que “una actitud positiva permite reducir hasta un 28% la percepción del dolor de forma similar a lo que hace la morfina”. De este modo, tener pensamientos positivos acerca del dolor puede alterar la forma en que el cerebro lo procesa.

Por qué cura el placebo

Este no es el único estudio que ha abierto puertas al tema del poder de nuestra mente para mitigar el dolor o incluso incidir en la curación de ciertas enfermedades. Otra investigación realizada por el equipo Jon-Kar Zubieta, de la Universidad de Michigan (EE UU) ha demostrado que el placebo puede aliviar el dolor, no por simple sugestión, sino porque activa las endorfinas, unas hormonas que actúan como sustancias analgésicas naturales del organismo.

Curación natural

El placebo es un fármaco sin propiedades curativas –por ejemplo una simple pastilla de azúcar- que, en experimentos farmacéuticos, se da a una persona asegurándole que le curará. Hasta ahora se creía que el poder de sugestión era el único responsable de las curaciones por el efecto del placebo. Pero ahora se ha comprobado que si el placebo se administra junto a una sustancia que bloquea la producción de endorfinas, la “curación natural” no se produce. Aunque aún queda mucho camino por recorrer en esta línea de investigación, lo que a estas alturas parece innegable es la estrecha relación entre el cuerpo y la mente en cuestiones de salud.