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viernes, 13 de diciembre de 2013

Mejora tu humor y sácale el máximo partido a tu vida


MANTENERTE ACTIVO Y MINIMIZAR LOS PROBLEMAS TE HARÁ SENTIR FELIZ


Inevitablemente en algunas épocas, nuestro estado de ánimo no está en su punto más álgido. Rodearte de amigos, hacer actividades que te motiven e intentar cambiar tus preocupaciones por una sonrisa son los primeros pasos para recuperar la alegría.

Salir de paseo, ir al cine o jugar un partido de tenis son actividades que te distraen y te aportan un bienestar físico y emocional. Practícalas con asiduidad y sácales el máximo provecho, sobre todo en los momentos de bajón emocional. ¡Recuperarás antes tu energía y buen humor!


PEQUEÑAS ACCIONES EN TU VIDA DIARIA


La vida nos pone a prueba continuamente con sorpresas muy gratas, que acogemos con entusiasmo y sabemos exprimir, y con otras menos favorables. En este último caso, la actitud que tomamos frente a ellas es decisiva para darles un giro a nuestro favor y salir reforzados de ellas. El apoyo incondicional de nuestra familia y amigos son el mejor escudo para impedir que hagan mella en nosotros y la mejor defensa para superarlas.

Aprende a relativizar.- "Si exagerásemos nuestras alegrías como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia". Esta máxima del ensayista francés Anatole France resume a la perfección la magnitud que toman muchos aspectos que podríamos relativizar. Ser conscientes de que nuestro humor es variable y quitar hierro a los momentos menos alegres nos permitirá analizar la situación desde otra óptica y entender que podemos hacer una lectura positiva de todo lo que nos ocurre.

Muévete.- Cualquier ejercicio físico, desde caminar o subir escaleras hasta hacer escalada, provoca un estado de felicidad natural. Elige la actividad que más te guste -el yoga y el pilates son disciplinas con un impacto muy favorable sobre el estado de ánimo- y ponte en acción. Si la practicas con algún amigo/a, multiplicarás los beneficiosos efectos del deporte, al sumarlos con los que aporta la buena compañía. El baile, por ejemplo, también es una excelente opción: combina el movimiento con la música -intenta elegir las canciones que más te gusten para disfrutar plenamente de la experiencia sensorial-.

Sé generoso/a.- Ayudar a los demás de forma desinteresada produce una inmensa sensación de bienestar y satisfacción a quien lo hace. Muchas investigaciones han concluido que la generosidad ayuda a sentirte bien y da sentido a la vida. Comparte tus cosas, implícate con los demás e intenta colaborar con distintos proyectos.

Organízate.- Realizar muchas y variadas actividades es enriquecedor, pero puede generar cierto estrés o intranquilidad cuando surgen dificultades para llevarlas a cabo. Por ello, conviene ser selectivo/a y elegir las que más nos interesen y, luego, planificarlas todas para sacarles el máximo partido.

Mímate.- Intenta dedicarte, al menos, unos minutos cada día a ti mismo/a. Tómate un baño relajante, hazte un masaje o ve a la peluquería. Si cuidas tu aspecto físico, te gustarás más y, en consecuencia, te sentirás mejor y se reflejará en tu estado de ánimo.

¡SONRÍE! CONTAGIA ALEGRÍA Y BENEFÍCIATE

Con este simple y espontáneo gesto puedes lograr muchas cosas. Cuando nos reímos, nos contagiamos de alegría y lo transmitimos a quienes están a nuestro alrededor. Además, la buena sintonía que desprende ese movimiento facial repercute muy positivamente en nuestra salud. ¡Aprovéchate de las incontables virtudes de unas carcajadas!

Hace más atractivo/a.- La sonrisa es uno de los puntos fuertes del rostro. Quienes se ríen con frecuencia resultan más atractivos a la vista de los demás y desprenden simpatía y proximidad. Además, en una pareja, esta comunicación no verbal crea vínculos muy fuertes.

Libera tensiones.- Reír es un mecanismo de defensa, tanto a nivel físico -reduce la presión sanguínea, relaja los músculos y estimula las defensas- como emocional -frena el estrés y la ansiedad-, que nos ayuda a relajarnos. Cuando lo hacemos, liberamos endorfinas, unas hormonas que nos hacen sentir felices. Por otro lado, la risa rompe la tensión social que se crea en determinadas situaciones, aportando naturalidad.

Corazón sano.- Diversos estudios confirman que las personas risueñas tienen un 40% menos de probabilidades de sufrir un infarto porque, al reír, el tejido que recubre los vasos sanguíneos se expande y evita que se formen coágulos.

Alarga la vida.- Según un estudio de la Universidad de Navarra, está practica tan sana refuerza nuestro sistema inmunológico y, en consecuencia, puede hacernos más longevos.

CAPRICHOS PARA EL PALADAR Y EL OLFATO

Algunos alimentos contienen sustancias químicas excitantes que ejercen un efecto positivo sobre nuestro estado de ánimo. ¡Date un capricho de vez en cuando!

Dulces.- En contacto con la lengua, el azúcar estimula la producción de endorfinas que, en el organismo, provocan bienestar emocional. El chocolate, por ejemplo, contiene feniletilamina, un tipo de endorfina que nos despierta un sentimiento de euforia.

Aromas.- Determinados olores pueden hacerte sentir mejor. Además del aroma a chocolate, el del café favorece la relajación, el del limón mejora el estado de ánimo y el que desprenden las rosas, el jazmín y la lavanda provoca emociones positivas.





domingo, 24 de noviembre de 2013

Controla las preocupaciones para conseguir un estado de ánimo más sereno


Priorizar lo importante y aprender a relativizar aportará paz a tu vida 

 Hay etapas de nuestra vida en las que los problemas nos superan o tendemos a sobredimensionarlos. Esta situación de intranquilidad condiciona nuestro día a día y nos impide avanzar. Analizar qué nos preocupa y si merece la pena invertir tanto tiempo en ello nos ayudará a valorar los problemas desde otra óptica y nos permitirá recuperar la calma


 Ver el vaso medio lleno o medio vacío sólo depende de nosotros. Frente a una situación adversa o una racha complicada, podemos reaccionar lamentándonos y considerándonos víctimas de la misma o bien encarándola de una forma positiva y asumiendo que los momentos menos fáciles forman parte de nuestra existencia y, como tales, nos ayudarán a evolucionar. 


 Toma la rienda y guía tus pasos 

 Las prisas, la necesidad de quererlo todo al instante y las autoexigencias laborales y personales que nos imponemos acaban pasándonos factura. Esto deriva en una serie de preocupaciones que pueden acabar convirtiéndose en el centro de nuestras vidas. ¡Ponerle remedio es más fácil de lo que parece


Sé selectivo/a. Muchas de nuestras preocupaciones surgen porque queremos acaparar demasiadas cosas. Elige qué es lo importante y descarta aquello de lo que puedas prescindir. Aprende a establecer prioridades y, sobre todo, a decir que no. Así, disfrutarás más intensamente de todo lo que hagas y evitarás situaciones de estrés. 
Controla tu vida. Cuando priorizas, automáticamente estás eligiendo una opción y descartando otra. Este proceso selectivo, además, te permite tomar las riendas de tu vida y tenerla bajo control. Ese dominio del entorno genera tranquilidad y la sensación de saber que eres dueño de tus actos. 
Pensamiento positivo. ”Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Esta máxima del primer ministro británico Winston Churchill resume a la perfección las distintas maneras de reaccionar de las personas frente a la adversidad. La misma realidad puede ser interpretada y vivida de dos maneras diferentes, dependiendo del enfoque que cada uno le dé. Además, nuestros pensamientos y acciones condicionan nuestras emociones, por lo que, si son positivos, incidirán favorablemente en nosotros y nos ayudarán a alcanzar la anhelada calma. 
Quítales importancia. Unido al pensamiento positivo, está la capacidad de valorar las preocupaciones en su justa medida. Aunque éstas puedan perturbar nuestra vida diaria, hemos de entender que son pasajeras y no deberían condicionar nuestro presente. 
Mímate. Intenta dedicarte un rato al día a ti mismo/a, aunque sean 20 minutos. Lee un libro, tómate un baño relajante o hazte un masaje corporal. Durante ese tiempo, toda tu energía se focalizará en esa actividad y los problemas quedarán en un segundo plano. 


 Confiar en ti: Garantía de éxito 

 Tú eres quien mejor sabe cuáles son tus puntos fuertes y débiles. Aprovecha esta ventaja para “dominar” los contratiempos y encontrar la paz y el bienestar interior. 
De frente. Busca el origen de tus preocupaciones y encáralas. Huir de ellas o aparcarlas es una solución válida sólo temporalmente, porque, al final, tendrás que acabar controlándolas. 
Aprendizaje útil. Poner en práctica tus recursos es una habilidad que te ayuda a saber qué aspectos personales debes reforzar para sentirte bien –como la paciencia o el tesón-. Este proceso es un aprendizaje muy útil para ganar confianza en ti mismo/a y conocerte más. 


 MANTENER TU MENTE OCUPADA: LA MEJOR DISTRACCIÓN 

 Dedicar una parte de tu tiempo a hacer cosas que te gusten y te aporten un beneficio personal es una manera muy saludable y divertida de despejarte. ¡Llena tus horas libres de actividades, disfruta de ellas y mantén las preocupaciones alejadas de ti! 
 • Lleva una vida social activa. Disfrutar de los amigos y de una buena compañía es la mejor terapia para estar entretenido/a. Haz planes en grupo, intenta mantener un contacto diario o muy frecuente con tus amistades y seres queridos y rodéate de personas optimistas y vitales. 
Haz ejercicio físico. Practicar algún deporte es un antídoto muy eficaz contra las preocupaciones y una gran ayuda para liberar tensiones. Muévete: basta con un paseo a diario para sentirte mejor. 
Aprende a relajarte. Algunas técnicas, como el yoga y el taichí, mejoran la respiración y ayudan a recuperar la tranquilidad. Encontrar la serenidad corporal mejora el ánimo. 
Disfruta del aire libre. La vida en la ciudad y en los núcleos urbanos y las obligaciones laborales pueden generar situaciones de estrés. Intenta escaparte de vez en cuando a algún lugar alejado de la contaminación atmosférica y acústica. ¡Deja que fluyan los problemas en un entorno natural! 
Descansa. Todas estas actividades deben combinarse con un buen descanso, la desconexión más confortable y efectiva. Intenta mantener las mismas horas de sueño durante la semana y acostarte y levantarte a la misma hora.