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sábado, 1 de marzo de 2025

Ponte las pilas y aumenta tu agilidad mental

  

Para tener una mente más activa, es conveniente librarse de la rutina y empezar a hacer cosas nuevas, como dedicarte, por ejemplo, a un "hobby", ampliar tu círculo social y ser más positivos.

La mente es como un músculo, si no se ejercita, se atrofia. Si, por el contrario, lo hacemos trabajar cada día, aumentaremos progresivamente nuestras capacidades mentales. Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro", decía Santiago Ramón y Cajal. Una mente en forma no sólo nos facilita la adquisición de conocimientos, sino también una mayor capacidad para conseguir nuestros objetivos y, el definitiva, disfrutar más de la vida.

Pensamientos positivos

Hasta hace poco tiempo, se  creía que el cerebro no podía crecer, pero las últimas investigaciones han demostrado todo lo contrario. Sea cual sea nuestra edad, siempre estamos a tiempo de aumentar nuestra inteligencia. Las neuronas tienen una capacidad asombrosa para regenerarse, es decir, para volver a cargarse de energía y seguir funcionando incluso mejor que antes, pero para que sea posible, debemos poner de nuestra parte.

  • Ten una buena disposición. Ni te imaginas la influencia que tiene la forma de tomarse la vida a la hora de funcionar mentalmente. Un estado de ánimo positivo ayuda a ver más claramente las cosas y a entenderlas mejor. Tal como decía el Dalai Lama. "Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciamos la mejor parte del cerebro humano, la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal.

  • Deja a un lado el estrés. Es el gran enemigo del cerebro. Si bien, en un principio, nos ayuda a estar alerta, si la situación de estrés es continuada, acaba por fundir nuestras hormonas. Para evitarlo, dedica unos minutos al día a no hacer nada, es decir, a relajarte y tratar de no sobrecargar tu mente con pensamientos obsesivos.

Vive con pasión y curiosidad

Cuantos más estímulos nos lleguen del exterior, más haremos trabajar a nuestras neuronas. Para conseguirlo, hay que salir de casa y empaparse de todo lo que el mundo tiene para ofrecernos.

  • Aprende de todo lo que te rodea. Ir por la vida con los ojos bien abiertos no sólo te ayudará a disfrutar el doble de tus experiencias, sino también a interiorizar una mayor cantidad de información Todos estos datos, aunque te parezcan irrelevantes, se almacenan en tu cerebro y lo mantienen activo, además de aumentar tu cultura general.

  • Acumula experiencias. Vence la pereza y lánzate a vivir con mayor intensidad. No es preciso que te pases el día en la biblioteca o en los museos si no te apetece. Basta con realizar actividades como pasear por lugares que no conoces, ir de excursión, asistir a conciertos populares, etc. De todo se puede sacar algo positivo.

  • Disfruta de la compañía de los demás: Vivir encerrado en uno mismo o acompañado únicamente de lo que se denomina círculo de máxima confianza (familia y amigos íntimos) nos impide expandir nuestra mente. Si, por el contrario, nos animamos a conocer gente nueva, además de pasárnoslo mucho mejor, lograremos ponernos en contacto con otras formas de ver la vida. Esto nos permitirá aprender y crecer como seres humanos

 

PÁSATELO BIEN PARA CRECER INTELECTUALMENTE

Nada mejor que marcarse retos para despertar un cerebro dormido. Si últimamente te notas algo perezoso/a mentalmente, revisa tu agenda y aumenta las actividades que realizas en tu tiempo libre. Tal como decía Leonardo Da Vinci "Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto".

  • JUEGA A LAS DAMAS. O al ajedrez, al tres en raya, al remigio o al parchís. La cuestión es estimular tu capacidad mental y, sobre todo pasártelo bien. Jugar una vez por semana a estos pasatiempos te hará estar más despierto/a mentalmente.

  • APRENDE A DESCONECTAR. Nada mejor para relajarse después de un día complicado que dedicarse a una actividad placentera. Einstein, por ejemplo, tocaba el violín y Ramón y Cajal era un entusiasta culturista. Cada uno tiene su forma de relajarse y disfrutar.

  • HAZ DEPORTE. Es un hecho comprobado científicamente, hacer ejercicio aumenta la capacidad intelectual, ya que previene la destrucción de las neuronas que se produce por la edad. Con 15-20 minutos diarios es suficiente.

  • OBLIGA A TU CEREBRO A HACER COSAS QUE NO SABE. Salir de la zona de confort y aventurarse a hacer cosas nuevas nos ayudará a encender la mecha que iluminará nuestra mente. Si, por ejemplo, tienes problemas para orientarte, en lugar de echar mano de un GPS, ayúdate de un mapa. Se trata de una dificultad, sí, pero también te ayudará a crecer intelectualmente.

 

ESTIMULAR TU CEREBRO TE AYUDA A DISFRUTAR DE LA VIDA

ELIGE TU AFICIÓN SEGÚN TUS NECESIDADES

La práctica de un "hobby" es una forma excelente de pasar un buen rato y cultivar la mente.

  • MANUALIDADES Tricotar, pintar, construir barcos de madera... Son actividades que te ayudarán a estimular la concentración y la creatividad.

  • MÚSICA Tocar un instrumento o disfrutar de tus melodías preferidas es una de las formas más placenteras de relajarse y potenciar la memoria.

  • LECTURA Y ESCRITURA Te permiten aumentar tu cultura y, además, a incrementar tu capacidad para procesar información

 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Controla las preocupaciones para conseguir un estado de ánimo más sereno


Priorizar lo importante y aprender a relativizar aportará paz a tu vida 

 Hay etapas de nuestra vida en las que los problemas nos superan o tendemos a sobredimensionarlos. Esta situación de intranquilidad condiciona nuestro día a día y nos impide avanzar. Analizar qué nos preocupa y si merece la pena invertir tanto tiempo en ello nos ayudará a valorar los problemas desde otra óptica y nos permitirá recuperar la calma. 


 Ver el vaso medio lleno o medio vacío sólo depende de nosotros. Frente a una situación adversa o una racha complicada, podemos reaccionar lamentándonos y considerándonos víctimas de la misma o bien encarándola de una forma positiva y asumiendo que los momentos menos fáciles forman parte de nuestra existencia y, como tales, nos ayudarán a evolucionar. 


 Toma la rienda y guía tus pasos 

 Las prisas, la necesidad de quererlo todo al instante y las autoexigencias laborales y personales que nos imponemos acaban pasándonos factura. Esto deriva en una serie de preocupaciones que pueden acabar convirtiéndose en el centro de nuestras vidas. ¡Ponerle remedio es más fácil de lo que parece! 


• Sé selectivo/a. Muchas de nuestras preocupaciones surgen porque queremos acaparar demasiadas cosas. Elige qué es lo importante y descarta aquello de lo que puedas prescindir. Aprende a establecer prioridades y, sobre todo, a decir que no. Así, disfrutarás más intensamente de todo lo que hagas y evitarás situaciones de estrés. 
• Controla tu vida. Cuando priorizas, automáticamente estás eligiendo una opción y descartando otra. Este proceso selectivo, además, te permite tomar las riendas de tu vida y tenerla bajo control. Ese dominio del entorno genera tranquilidad y la sensación de saber que eres dueño de tus actos. 
• Pensamiento positivo. ”Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Esta máxima del primer ministro británico Winston Churchill resume a la perfección las distintas maneras de reaccionar de las personas frente a la adversidad. La misma realidad puede ser interpretada y vivida de dos maneras diferentes, dependiendo del enfoque que cada uno le dé. Además, nuestros pensamientos y acciones condicionan nuestras emociones, por lo que, si son positivos, incidirán favorablemente en nosotros y nos ayudarán a alcanzar la anhelada calma. 
• Quítales importancia. Unido al pensamiento positivo, está la capacidad de valorar las preocupaciones en su justa medida. Aunque éstas puedan perturbar nuestra vida diaria, hemos de entender que son pasajeras y no deberían condicionar nuestro presente. 
• Mímate. Intenta dedicarte un rato al día a ti mismo/a, aunque sean 20 minutos. Lee un libro, tómate un baño relajante o hazte un masaje corporal. Durante ese tiempo, toda tu energía se focalizará en esa actividad y los problemas quedarán en un segundo plano. 


 Confiar en ti: Garantía de éxito 

 Tú eres quien mejor sabe cuáles son tus puntos fuertes y débiles. Aprovecha esta ventaja para “dominar” los contratiempos y encontrar la paz y el bienestar interior. 
• De frente. Busca el origen de tus preocupaciones y encáralas. Huir de ellas o aparcarlas es una solución válida sólo temporalmente, porque, al final, tendrás que acabar controlándolas. 
• Aprendizaje útil. Poner en práctica tus recursos es una habilidad que te ayuda a saber qué aspectos personales debes reforzar para sentirte bien –como la paciencia o el tesón-. Este proceso es un aprendizaje muy útil para ganar confianza en ti mismo/a y conocerte más. 


 MANTENER TU MENTE OCUPADA: LA MEJOR DISTRACCIÓN 

 Dedicar una parte de tu tiempo a hacer cosas que te gusten y te aporten un beneficio personal es una manera muy saludable y divertida de despejarte. ¡Llena tus horas libres de actividades, disfruta de ellas y mantén las preocupaciones alejadas de ti! 
 • Lleva una vida social activa. Disfrutar de los amigos y de una buena compañía es la mejor terapia para estar entretenido/a. Haz planes en grupo, intenta mantener un contacto diario o muy frecuente con tus amistades y seres queridos y rodéate de personas optimistas y vitales. 
• Haz ejercicio físico. Practicar algún deporte es un antídoto muy eficaz contra las preocupaciones y una gran ayuda para liberar tensiones. Muévete: basta con un paseo a diario para sentirte mejor. 
• Aprende a relajarte. Algunas técnicas, como el yoga y el taichí, mejoran la respiración y ayudan a recuperar la tranquilidad. Encontrar la serenidad corporal mejora el ánimo. 
• Disfruta del aire libre. La vida en la ciudad y en los núcleos urbanos y las obligaciones laborales pueden generar situaciones de estrés. Intenta escaparte de vez en cuando a algún lugar alejado de la contaminación atmosférica y acústica. ¡Deja que fluyan los problemas en un entorno natural! 
• Descansa. Todas estas actividades deben combinarse con un buen descanso, la desconexión más confortable y efectiva. Intenta mantener las mismas horas de sueño durante la semana y acostarte y levantarte a la misma hora.