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miércoles, 4 de febrero de 2026

Mejorar la depresión: Cambiar el sueño

 

Las personas noctámbulas, por el impacto que eso tiene sobre sus patrones de sueño, tienen más tendencia a sufrir ansiedad y depresión. Una investigación publicada en Sleep Medicine sugiere que cambiar los hábitos de sueño y vigilia puede revertir estos riesgos.

Reducir el desfase horario

Los investigadores animaron a la mitad de las personas estudiadas a realizar unos sencillos cambios de hábitos: debían acostarse más temprano de lo que hacían normalmente, programar el despertador dos o tres horas antes de la hora usual a la que se solían levantar, desayunar pronto, hacer algo de deporte por la mañana y no tomar café o echar la siesta después de las 15:00 horas. Las personas que siguieron este patrón durante tres semanas vieron reducido casi a la mitad su grado de depresión y estrés.

 

martes, 8 de febrero de 2022

Momentos difíciles: cómo prestarle tu apoyo

 


Un bajón anímico, problemas laborales, crisis de identidad... los conflictos personales de tu pareja son también los tuyos y repercuten directamente en la buena marcha de la relación. Estar a su lado en todo momento te permitirá reforzar el vínculo afectivo.

➤ Hazle saber que compartes su preocupación. No se trata de atosigarlo/a con tus atenciones, sino de darle a entender que cuenta con tu apoyo, escuchándole cuando quiera hablar y distrayéndole cuando esté deprimido/a.

➤ Ponte en su lugar. Si te resulta difícil comprender su actitud, piensa cómo te sentirías si estuvieras en su piel. Este sencillo ejercicio de empatía te permitirá entenderlo/a mucho mejor y saber exactamente qué es lo que necesita de ti.

➤ Ayúdale a salir de sí mismo/a. Las personas que pasan por un mal momento suelen encerrarse en su interior y obsesionarse con sus problemas. Para romper con este círculo vicioso, anímale a realizar actividades que le distraigan, como reuniones con amigos, actividades de ocio, etc.

➤ No dejes que se distancie de ti. Recuérdale que, incluso en los peores momentos, sois una pareja. Sea cuál sea el proceso en el que se encuentre, permanece a su lado y acompáñale.


lunes, 24 de mayo de 2021

Aprender a perdonar

 

El perdón es un bálsamo para quien lo recibe y para quien lo da. Pero perdonar no siempre es fácil. Necesitamos dejar de centrarnos en nuestros sentimientos y buscar la bondad a nuestro alrededor.

En septiembre  se celebra el Yom Kippur, la fecha más señalada del calendario hebreo: el Día de la Expiación. Durante esa jornada se pide perdón a Dios, y durante los 10 días que le preceden, las personas buscan a quienes han ofendido para pedirles disculpas y así empezar bien un nuevo año, como una hoja en blanco. Es un ritual muy hermoso y el escritor suizo Alain de Botton, autor, entre otros libros, de Las consolaciones de la filosofía y La arquitectura de la felicidad, ha afirmado que sería bueno que existiera un Día del Perdón en todas las religiones, ya que, en general, no somos muy buenos para pedir disculpas ni para perdonar.

Aunque no todas las religiones tienen un ritual específico sobre el perdón, la mayoría de las tradiciones espirituales dan un valor importante a la capacidad de perdonar, y las diferentes culturas reconocen la importancia que tiene para la convivencia humana y el bienestar personal. Los científicos también están interesados en entender esta capacidad tan humana, en la última década se ha multiplicado el número de investigaciones sobre el perdón y sus consecuencias. Entre los expertos sobre el tema destacan los doctores Frederic Luskin, de la Universidad de Stanford (EE:UU.), y Robert Enright, de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.).

Ambos han definido distintos aspectos del perdón. Por un lado, este consiste en poder sentirnos menos ofendidos y enojados y dejar de culpar a quien nos ha lastimado. Por otro, el perdón también implica estar dispuestos a abandonar nuestro derecho a estar resentidos, a juzgar negativamente y a tratar con indiferencia a quienes nos han ofendido, para cultivar, en cambio, virtudes como la compasión y la generosidad. Perdonar implica cambiar nuestras respuestas destructivas y transformarlas en conductas que promuevan el buen funcionamiento de la sociedad.



Perdonar es diferente que excusar o justificar una falta. Tampoco significa olvidar o negar lo sucedido. Es cierto que el perdón puede llevar a la reconciliación o a la reparación de la relación entre la víctima y quien comete la ofensa, pero estas dos situaciones no van de la mano necesariamente, por ejemplo, se puede perdonar a alguien y no desear seguir teniendo una relación con esa persona.

Como sucede con otras virtudes, la capacidad de perdonar no se nos da automáticamente. Tenemos que aprenderla y desarrollarla. Basta con observar a padres , madres y maestros de niños pequeños para ver cuánto tiempo dedican a enseñarles a pedir perdón y a otorgarlo. A quienes tienen hijos quizá no les sorprenda enterarse de que algunas investigaciones han encontrado que los niños tienden a perdonar menos que los adultos y que los adultos mayores parecen ser quienes perdonan con más facilidad.

¿Por qué es importante perdonar? Las razones no son solo filosóficas. El doctor Martin Seligman ha descubierto que la salud física, especialmente la salud cardiovascular, tiende a ser mejor entre las personas que perdonan que entre las que no lo hacen. Otras investigaciones indican que el perdón tiende a asociarse con el bienestar psicológico y físico y con las buenas relaciones interpersonales. Las personas propensas a perdonar también suelen presentar menos ansiedad, depresión y hostilidad. Asimismo, la capacidad de perdonar se asocia a tener más emociones positivas, a sentir mayor satisfacción con la vida y tener menos síntomas físicos.



Diversos estudios indican que existe una relación entre el perdón y el estrés, y que los niveles de estrés y los síntomas físicos que lo acompañan pueden disminuir cuando las personas son capaces de perdonar. Por ejemplo, una investigación realizada por el equipo del doctor Luskin con un grupo de asesores financieros detectó que, después de que estos siguieran un programa para facilitar el perdón, sus niveles de estrés no solo bajaron mucho, sino que su grado de satisfacción con la vida mejoró y su productividad aumentó un 25%. Los datos obtenidos por Luskin demuestran que cuando las personas perdonan, su nivel de ira y hostilidad disminuye; un hecho que, en ocasiones, se relaciona con mejorías en la hipertensión arterial.

El doctor Michael McCullough, profesor de la Universidad de Miami (EE.UU.), cree que los seres humanos estamos programados genéticamente tanto para buscar la venganza cuando nos atacan como para perdonar. ¿Qué circunstancias o características determinan si perdonamos o contraatacamos? Es más probable que perdonemos cuando vemos al transgresor como una persona que merece la pena, por ejemplo, alguien con quien tenemos una relación significativa, o si pensamos que puede ser valiosa en nuestra vida. También influye sentir que el transgresor no representa un nuevo riesgo: si ha expresado su arrepentimiento y ha pedido perdón, pensamos que no nos volverá a lastimar

Sabemos que es más fácil perdonar a quien ha actuado sin mala intención que al que nos ha lastimado deliberadamente. Y el carácter importa: a las personas empáticas les resulta más fácil perdonar. Algunos autores han lanzado la hipótesis de que el perdón tiene las mismas bases neurológicas que la empatía, y que tener la capacidad de ponernos en el lugar del otro facilita que le perdonemos. ¿Siempre es bueno perdonar? No. En algunas ocasiones, perdonar puede traer más ofensas y riesgos si no se cumplen las condiciones de seguridad por parte del transgresor. Pero, en general, para muchas situaciones de la vida, el perdón tiene más ventajas que desventajas.



Everett Worthington, otro reconocido investigador sobre el perdón, dice que, al perdonar, nos liberamos a nosotros mismos. Él lo vivió en primera persona, ya que logró algo casi inimaginable: perdonar al asesino de su madre. Según Worthington, el perdón no es una sola acción, sino un proceso. ¿Cómo podemos ponerlo en marcha? Él nos propone cinco pasos, que en inglés se sintetizan en el acrónimo REACH, que significa "alcanzar":
R= Recordar el dolor: visualizar los eventos y las circunstancias de la ofensa.
E= Empatizar con el transgresor: tratar de comprender su punto de vista.
A= Altruismo: el perdón es un regalo que se da sin pedir nada a cambio.
C= Comprometerse públicamente a perdonar a esa persona.
H= Honrar ese compromiso: mantenerse decidido a perdonar.

Otros ejercicios que nos pueden ayudar a perdonar son intentar "soltar" un resentimiento cada día y escribir una carta de perdón a alguien, no para mandársela sino para leerla nosotros durante varios días.

El doctor Luskin nos recuerda que "vivir bien es la mejor venganza": en vez de seguir centrándonos en nuestros sentimientos heridos y dar con ello poder sobre nosotros a quien nos lastimó, aprendamos a buscar el amor, la belleza y la bondad a nuestro alrededor. Perdonar nos ayudará a recuperar la sensación de que tenemos poder sobre nuestra vida.



domingo, 26 de enero de 2014

Haz deporte y supera la tristeza


Está más que comprobado que la actividad física tiene un efecto muy positivo sobre nuestra salud mental. Si sufres depresión moderada o si, simplemente, quieres sentirte más vital y optimista, ¡muévete!

  • Numerosos estudios avalan el efecto positivo que proporciona la actividad física en la salud mental. Las personas con depresión moderada, por ejemplo, pueden obtener un beneficio similar al que producen los fármacos antidepresivos o la terapia cognitiva.
  • La clave está en concederle al deporte el tiempo necesario. Para obtener beneficios importantes, es conveniente hacer ejercicio durante un mínimo de 30 minutos tres días a la semana.
  • En cuanto a la elección de la disciplina, dependerá del efecto que busques. Los deportes que se practican en grupo, por ejemplo, son muy útiles para pasar un buen rato y recuperar la confianza en los demás.
  • Para evadirse y no pensar en los problemas, nada mejor que los deportes de larga duración, como la bicicleta, la natación, las largas caminatas, el "footing", etc.
  • Para relajarse y evitar la ansiedad, se recomiendan las técnicas orientales (yoga, tai chi...), la gimnasia suave, los ejercicios de respiración, etc.
  • Si te gusta dar rienda suelta a tu creatividad y sentido artístico, practica el baile, la danza, el aerobic, etc.



lunes, 20 de enero de 2014

Depresión: ellos la sufren de una manera diferente


Es un trastorno que afecta por igual tanto a hombres como a mujeres, pero que, dependiendo del sexo, puede manifestarse de una u otra forma. Esto hace que, en muchas ocasiones, quede sin diagnosticar o se infravaloren sus consecuencias.

  • Mientras que las mujeres que padecen depresión sufren tristeza, sentimiento de culpabilidad o falta de autoestima, los hombres generalmente se sienten fatigados e irritables. También es habitual perder el interés por el trabajo y por actividades en las que antes se disfrutaba.
  • Muchos hombres tratan de aliviar los síntomas de la depresión bebiendo en exceso o abusando de las drogas. En estos casos, la enfermedad puede quedar oculta tras la adicción, dificultando considerablemente el diagnóstico.
  • Ellos, además, son más reacios a buscar ayuda, ya que es frecuente que interpreten la depresión como un signo de debilidad. Es muy poco habitual que un hombre comente sus problemas con su entorno y, todavía menos, con un médico.
  • En ocasiones, el hombre enmascara su malestar refiriendo trastornos físicos, como dolor de cabeza, molestias musculares, etc.




domingo, 5 de enero de 2014

Ver la tele o navegar por internet por la noche aumenta el riesgo de depresión


Exponerse a la luz artificial por la noche, sobre todo a la emitida por la pantalla de televisión o del ordenador, ejerce un efecto perjudicial en nuestro estado anímico. Según un experimento realizado con hámsters, aquellos que fueron expuestos durante cuatro semanas a una luz de intensidad similar a la de una televisión eran menos activos y tenían un interés más bajo de lo habitual por el azúcar que se les ofrecía, síntomas comparables a los de la depresión en humanos. Estos efectos son reversibles, ya que, cuando se reduce la exposición a la luz artificial por la noche, baja drásticamente el riesgo de sufrir trastornos como la ansiedad y la depresión. 




viernes, 18 de enero de 2013

Complejo de Cenicienta


El complejo de Cenicienta pueden padecerlo desde amas de casa sumisas hasta profesionales cualificadas que bajo una fachada de éxito ocultan el miedo y necesitan subordinarse o depender de otras personas. Para la psicóloga norteamericana Colette Dowling, autora del libro El complejo de Cenicienta, este tipo de  mujer esconde un tremendo miedo a la independencia. El deseo de que otras personas cuiden de ellas las sume en una especie de letargo que les impide desarrollar sus facultades y creatividad. "Como Cenicienta -explica- estas mujeres esperan algo que venga a transformar sus vidas". Y ese algo, por lo general, es un hombre, un príncipe azul que llega para salvarlas. Un varón en el que apoyarse y que les evite el esfuerzo de enfrentarse a la vida. Ese anhelo de que alguien cuide de ellas tiene mucho que ver con la forma en que se ha sido educada en la infancia. Y es que las actitudes protectoras y discriminatorias de muchos padres hacia sus hijas acaban por convertirlas en seres dependientes y asustados.

Los síntomas más característicos de alguien aquejado de este complejo son: una autoestima penosamente baja; indecisión e inseguridad (aunque aparentemente se comporten con dominio de sus sentimientos) que pueden llegar a desembocar en angustia, depresión o abandono de ilusiones para buscar la protección de un hada madrina.

Aprender a tomar resoluciones, coger las riendas y cargar con la propia vida no resulta nada fácil, pero los psicólogos recomiendan una serie de acciones para aumentar la seguridad:


  • Sentirse necesitada de protección y amparo no es malo, pero si has renunciado a una parte esencial de ti misma y no sabes asumir las responsabilidades, debes esforzarte por liberarte de las ataduras que te inmovilizan.
  • Comienza a atribuirte algún mérito y virtud.
  • No te responsabilices de los fracasos de los demás.
  • Enfrentarse a las situaciones de riesgo y a los sentimientos nuevos incrementa el espíritu aventurero. ¡No huyas y empieza a hacerlo!
  • Acepta la responsabilidad de tomar decisiones y emitir juicios. Basta de acomodarte a las opiniones y sugerencias de los demás.
  • Deja de creerte una víctima. Tú eres la responsable tanto de tu felicidad como de tu desdicha. Conviértete en dueña de ti misma.
  • Intenta independizarte económicamente, si puedes; y si eres ama de casa ten muy claro que no tienes que pedir permiso a tu marido para comprarte un vestido o darte un capricho. Él trabajará fuera de casa, pero tú lo haces dentro y para toda la familia, así que el dinero es de los dos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Combatir el invierno con luz


La fototerapia es una interesante técnica para los depresivos estacionales

La llegada del invierno y adaptarse cada vez  más a menos horas de sol es para muchos sinónimo de depresión, pues existen personas que sufren el llamado trastorno afectivo estacional. Se estima que el 20% de la población padece esta forma de depresión en diferentes grados: en un 6% de los casos es muy invalidante y en el 14% restante es más leve. En general, los síntomas de este mal son tristeza, pérdida de energía, disminución del impulso sexual, descenso de la actividad diaria e incluso un aumento de apetito, con especial predilección por los carbohidratos y los dulces. Por ello, para estas personas se recomienda la fototerapia, un tratamiento a base de cajas de luz brillante, creación de Norman Rosenthal, profesor de Psiquiatría de la Universidad De Georgetown, en EE.UU. Media hora diaria expuestos a la luz les ayudaría a superar el invierno hasta la esperada primavera.


martes, 20 de noviembre de 2012

Un plan contra el estigma del parado


Aprovechar el tiempo es clave para lidiar con el desempleo

Crearse un plan de actividades diarias, colaborar en las tareas del hogar y dedicar tiempo a cuidarse a sí mismos y a los que les rodean puede ayudar a las personas que están en situación de desempleo a no caer en la depresión con la llegada de la temporada invernal, lo que los expertos califican el "estigma del parado". Según la agencia de noticias Europa Press, los aspectos que más influyen en el estado de ánimo de un parado son el cambio radical de rutina y su estabilidad emocional, y todo dependerá de que tenga recursos personales, habilidades y competencias para reorganizar cuanto antes un día a día, y así sentirse más estable. Además, se trata de evitar la sensación de perder el tiempo, a la vez que la posible vergüenza de no estar ocupado y sentirse útil. Por ello, los expertos recomiendan a estas personas que se levanten de la cama, envíen currículos, naveguen por Internet en busca de ofertas laborales, contacten con personas que están trabajando y, después, se dediquen a hacer actividades que antes no podían realizar por su situación laboral, como por ejemplo sus hobbies -acordes con su situación económica-, así como a estar con su familia y amigos. Se trata, al fin y al cabo, de que la persona se sienta útil aportando cosas de valor tanto a sí misma como a su familia. La adaptación a la nueva situación es clave.


viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Quieres ser más feliz? Olvídate de ser perfecto


Ser demasiado perfeccionista conduce a la aparición de estrés, ansiedad y trastornos alimentarios. Los expertos recomiendan fijarse metas realistas y entender que los errores son oportunidades para crecer como personas


“Lo más liberador es que te gusten tus imperfecciones”. Esta frase de la escritora Virginia Wolf podría resumir las conclusiones a las que han llegado los doctores Martín M. Antony y Richard P. Swinson, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de McMaster, en Hamilton (EE UU), para quienes la actitud excesivamente perfeccionista está asociada a una mayor presdisposición a padecer depresión, ira incontrolada, preocupación, y ansiedad social. La razón radica, según los expertos, en las elevadas autoexigencias a las que se someten las personas demasiado perfeccionistas. A estas personas, la posibilidad de cometer un error les produce un gran temor al fracaso, síntomas de ansiedad y un gran sentimiento de inutilidad. Las consecuencias son entre otras una baja autoestima y todo tipo de trastornos alimentarios.

Ser menos exigentes

Antony y Swinson aseguran que mediante una serie de estrategias y pautas de conducta es posible “desactivar” esa tendencia al perfeccionismo excesivo, minimizando la angustia y consiguiendo una autoevaluación positiva. Marcarse unas metas realistas, que respondan a los deseos y necesidades particulares, y fijarse unos límites de tiempo para cada proyecto son algunas de las propuestas de los expertos para frenar el exceso de autoexigencias. También es muy importante cambiar los pensamientos negativos y catastróficos respecto a la posibilidad de cometer errores por una sana aceptación de nuestras equivocaciones. Además, se recomienda establecer prioridades, diferenciando lo que es importante de lo que no lo es, y evaluar el éxito no solo en función de los logros sino de lo que se ha disfrutado en alcanzarlo.

Aceptar los errores

Pero lo esencial es ser indulgente con uno mismo y aprender a considerar los puntos débiles como limitaciones propias de cualquier ser humano. Todas éstas son conductas que permiten cometer errores sin sentirse culpable y entenderlos como “pistas” que nos indican dónde podemos incidir para mejorar.


viernes, 15 de junio de 2012

Decálogo contra la tristeza



La mejor forma de prevenir la depresión es desarrollar un estilo de vida que fomente la esperanza. Todos podemos conseguirlo cultivando en nuestro día a día las actitudes adecuadas.


La auténtica felicidad no es un  estado perfecto y permanente, sino un balance existencial positivo. Los altibajos, frustraciones, dificultades, sinsabores o errores son inevitables y, en la mejor de las vidas, todo eso asoma en distintas dosis. En nuestra mano está el saber encauzar esos fracasos y verlos como experiencias de las que se pueden extraer enseñanzas.

Bajo esta premisa, a continuación se ofrece un decálogo contra la tristeza, una especie de guía, un manual de instrucciones para evitar ese laberinto tenebroso de pensamientos negativos que conducen a un túnel de difícil salida.

1 LA FELICIDAD COMO PROYECTO

La felicidad es el objeto de la existencia humana. La vivencia de la felicidad es siempre perfectible. Se trata de un proceso que exige orden, constancia, voluntad y motivación. Esos cuatro ingredientes son los que habitan en la llamada inteligencia instrumental. Se minimizan los fracasos y se valora cualquier logro, por pequeño que sea. La felicidad absoluta no existe, hay que aspirar a una felicidad razonable.

2 PONLE HUMOR A TU VIDA

El sentido del humor es patrimonio de las personas con buena salud mental. Es un componente clave de la actitud positiva, es la salsa que adereza día a día las adversidades y reveses del destino.

3 CONÓCETE A TI MISMO

Conocerse implica ser consciente de las aptitudes y de las limitaciones. Ambas apuntan hacia la consecución de un mejor equilibrio psicológico. Ser maduro en este sentido es un gran antídoto contra la depresión.

4 CUIDA TU LENGUAJE INTERIOR

Gracias a la psicología cognitiva sabemos que cada uno de nosotros mantiene una especie de monólogo interior privado que acompaña a los pensamientos y las acciones. Es necesario aprender a mandarse a uno mismo mensajes positivos. Por ejemplo, ante situaciones adversas y momentos duros, podemos decirnos: “Ánimo, que puedes superar esto si te lo propones…”.

5 FORTALECE LA VOLUNTAD

La voluntad es la capacidad para hacer algo valioso pero que, de entrada, se hace difícil. Es la capacidad para aplazar la recompensa. Si hay una voluntad recia, aparece la lucidez del perdedor, que consiste en volver a empezar y poner de nuevo sobre la mesa los propósitos a alcanzar.

6 SUPERA LAS CRISIS DE LA VIDA

Para superar cualquier crisis que llame a nuestra puerta necesitamos comprendernos a nosotros mismos, tener capacidad para rectificar, perdonarnos y saber que el tiempo cura casi todas las heridas.

7 LA CONCEPCIÓN DEL TIEMPO

Es importante que, en nuestra vida, pasado, presente y futuro formen una ecuación sana, equilibrada y armónica. Una persona madura es aquella que vive instalada en el presente, tiene asumido y superado el pasado, con todo lo que eso significa, y vive abierta hacia el provenir.

8 APÓYATE EN TU ENTORNO

Todos necesitamos la ayuda y la comprensión de los demás, especialmente de la familia y las amistades. La familia debe ser el recinto privado en donde se aprende a amar y donde mejor comprendido se siente uno. Hay que trabajar para que sea así. Cada uno es como un bumerán: lo que siembra en nosotros, eso es lo que se recoge. Ése es también el valor de la amistad: donación, confidencia y complementariedad.

9 APRENDE A PEDIR AYUDA

En la vida es esencial saber pedir ayuda cuando se necesita y, en lo emocional, el psiquiatra y el psicólogo suelen ser las personas más preparadas para orientarnos. Hay que tener presente que en las depresiones endógenas la medicación es lo esencial; en las depresiones reactivas, la psicoterapia es la que lleva la voz cantante. Y siempre hay que seguir las pautas diseñadas por el psiquiatra: tomar la medicación prescrita, cumplir las directrices apuntadas, hacer los análisis propuestos, no dejar la medicación por voluntad propia ni automedicarse.

10 BUSCA EL SENTIDO DE TU VIDA

Es necesario descubrir qué es la vida, en qué consiste, para qué vivimos. Y sentido quiere decir tres cosas: dirección, contenido y estructura. La dirección es vislumbrar hacia dónde vamos, de dónde venimos, lo cual nos permitirá tanto sacarle el máximo partido a cada jornada como descubrir una visión larga en lo que hacemos. Por contenido, se entiende cuidar de la calidad del amor, del trabajo, de la cultura, de la amistad… los platos fuertes del banquete de la vida. Y la estructura nos pide que exista dentro de nosotros el menor número de contradicciones, que busquemos la coherencia de la vida, en fin, que entre teoría y práctica haya una relación lo más equilibrada posible.


Dr. ENRIQUE ROJAS
Catedrático de Psiquiatría
Y Psicología Médica y
Presidente de Alianza para la Depresión