Resulta muy loable luchar y conseguir cambiar por uno mismo las cuestiones que no nos gustan. Pero a veces nuestros patrones tóxicos están tan arraigados en la mente más profunda que, aunque seamos conscientes de que no son sanos para nosotros, nos siguen perjudicando y dominando. En estos casos, no tiene nada malo reconocer que necesitamos ayuda externa para poder cambiar. Al igual que acudimos al dentista cuando tenemos una muela picada porque nosotros mismos no podemos limpiarla o empastarla, a veces también necesitamos ir al psicólogo para trabajar las emociones,

No hay comentarios:
Publicar un comentario