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lunes, 10 de enero de 2022

Cuando no podemos olvidar un viejo amor


Los seres humanos somos los únicos animales que podemos vivir varias vidas en una sola porque nos relacionamos con muchas personas. Construimos vínculos diferentes a lo largo de nuestra vida: primero los vínculos familiares (en nuestro entorno más cercano), después los vínculos amistosos (al principio en el colegio y en el vecindario), y los vínculos amorosos.

En cada etapa de nuestra vida podemos empezar a amar a gente nueva que conocemos y, simultáneamente, también podemos dejar atrás a personas muy queridas. Ocurre porque evolucionamos de manera diferente, porque la gente se aleja o porque nos alejamos nosotros. Es normal a medida que construimos nuevas relaciones y caminamos hacia el futuro, determinadas cosas del pasado van quedando atrás.

Sin embargo, a veces ocurre que nos quedamos viviendo anclados en relaciones tóxicas del pasado y eso hace que nos perdamos la oportunidad que nos brinda la vida de vivir varias vidas en una, de estrenar nuevos afectos, de vivir nuevas emociones ue nos hagan crecer y evolucionar como personas.

Es decir, para poder empezar una "nueva vida", a veces se hace necesario dejar atrás determinadas personas del pasado. Es cierto que puede costar dar este paso pero la única manera de lograr un cambio es moviendo nuestro cuerpo y tomando decisiones. Debemos recordar que nuestro tiempo es oro: si una relación no crece, se estanca. Si una relación no sucede ahora, no sucederá. El tiempo ni se vende ni se compra, solo se puede compartir con la gente a la que queremos.

Si tienes claro ue no has nacido para esperar, entonces te resultará más fácil convertir el presente en pasado y mirar hacia el futuro con alegría.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Estar a las duras y a las maduras


10 Claves para alargar la vida de tu relación

 Los comienzos de una relación de pareja suelen ser tan maravillosos que parece imposible que en algún momento pueda cambiar. Sin embargo, se trata de una de las relaciones interpersonales que más acusa la dificultad de adaptación acusa la dificultad de adaptación a causa de la diferencia de opiniones, costumbres y experiencias anteriores. Por eso, tener una buena relación de pareja requiere esfuerzo, y tal y como afirma el psicólogo Luis Echegaray Vivanco también es importante no valorarla por su nivel de pasión, ya que es normal que éste suba o baje en determinados momentos, y sí basarse en el grado de amistad y los intereses comunes, porque son mejores indicadores de una relación estable. En cualquier caso, para prevenir o afrontar los conflictos, poned en práctica el siguiente decálogo: 


1- Desarrollad intereses comunes para compartirlos en el tiempo de ocio. 

2- Sed tolerantes con respecto a las opiniones y momentos de mal humor del otro, desarrollando la empatía. 

3- Recordad que ser pareja de alguien no significa dependencia, sino complementariedad. 

4- Asumid la responsabilidad de todos los hechos derivados de vuestra relación. 

5- Potenciad la confianza mutua para aumentar vuestro nivel de intimidad y aceptación a través de un diálogo sincero. 

6- Escuchad y expresad “calidez”, aunque no tengáis respuestas o soluciones. 

7- No hagáis promesas que no podáis cumplir. 

8- No culpabilicéis. Recordad que nunca hay una única persona responsable del problema. 

9- Durante la conversación, tratad de ser objetivos y mantened siempre la calma, intentando que la lógica gane a las reacciones viscerales. 

10- Analizad todos los aspectos del problema y no saquéis antiguos “trapos sucios”.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Abrazos contra el estrés


Un día estresante puede contrarrestarse con el amor de una pareja. Una investigación de la Universidad de Toronto ha demostrado los beneficios de algo tan simple pero tan hermoso como recibir un abrazo del ser amado al final de la jornada laboral. Los participantes del estudio habían estado viviendo en pareja durante los seis meses previos a la investigación, y se les encuestó sobre la intensidad del vínculo en su relación. Durante el experimento, se  monitoreó la presión sanguínea de los participantes a lo largo de las 24 horas de un día laboral, y se evaluó el nivel del estrés al que les exponía su trabajo. Los resultados fueron sorprendentes: en aquellos que al llegar a casa después de la jornada laboral recibían el apoyo y los mimos de su pareja se reducía tanto la presión arterial como los niveles de estrés.