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jueves, 30 de julio de 2015

La sonrisa interior


Los sabios taoístas afirman que cuando se sonríe, los órganos producen una secreción similar a la miel, que nutre todo el cuerpo. Cuando se está enfadado, temeroso o sufriendo estrés, los órganos producen una secreción venenosa que bloquea los canales de energía, se instala en los órganos y causa pérdida de apetito, indigestión, aumento de la tensión arterial, taquicardia, insomnio, emociones negativas y disminuyen los niveles de actuación.

Sonreír a los propios órganos les hace también expandirse, hacerse más suaves y húmedos y, por tanto, más eficaces. Como resultado, el hígado, por ejemplo, tiene más espacio para almacenar elementos nutritivos y para desintoxicarnos de sustancias nocivas. La práctica de la Sonrisa Interior comienza en los ojos. Éstos están unidos al sistema nervioso autónomo, que regula la acción de los órganos y las glándulas. Los ojos son los primeros en recibir señales emocionales y obligar a los órganos y glándulas a acelerarse en ocasiones de estrés o peligro (reacción de "lucha o huida") y a tranquilizarse cuando ha pasado la crisis.

Desde un punto de vista ideal, los ojos mantienen un nivel de respuesta tranquilo y equilibrado. Por ello, relajando sólo los ojos, podemos relajar el cuerpo entero y así liberar la energía para la actividad que queramos realizar.



sábado, 1 de marzo de 2014

Ama de forma inteligente y libérate de los falsos mitos


En ocasiones, le exigimos demasiado a nuestra relación. Queremos que todo funcione a las mil maravillas y nos frustramos cuando no ocurre así. Pero el amor no es un cuento de hadas. Para que funcione, es necesario revisar nuestras expectativas y adecuarlas a la realidad.

  • Del enamoramiento al amor maduro. No podemos pretender que la pasión del principio se mantenga inalterable durante años. Que la intensidad se atenúe con el tiempo no significa que el amor disminuya, sino que se ha alcanzado la estabilidad.
  • Discusiones, tan inevitables como necesarias. Una pareja que no discute no es necesariamente más feliz. Para conseguir una relación madura, es necesario solucionar los problemas que vayan apareciendo. Si se hace de forma inteligente y constructiva, es un sano ejercicio de convivencia.
  • ¿Iguales? ¡no!, complementarios. El mito del príncipe azul o del alma gemela no existe. No podemos pretender, por lo tanto, que nuestra pareja cumpla el 100% de nuestras exigencias. No se trata de un superhombre, es un ser humano con sus defectos y virtudes.
  • Una crisis no tiene por qué ser el final. Es normal que, en una relación larga, se den más de un altibajo. Mientras el amor permanezca intacto, siempre hay posibilidades de poder sobrellevarlo.