Mostrando entradas con la etiqueta Equilibrio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Equilibrio. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de julio de 2021

Más allá del ahora

 

El presente reclama mucha de la energía de que disponemos. Hay que estar atento al terreno que se pisa, concentrarse en tomar bien la próxima curva y, además, aprovechar al máximo el aquí y ahora, para también disfrutar de cada ocasión. Lo que no está sucediendo ya mismo parece desvanecerse en el pasado o difuminarse en un futuro que es incierto por definición.

Quizá de vez en cuando nos falte elevar la mirada más allá de lo inmediato, de ese vivir urgente regido por el "una cosa detrás de otra" que no concede apenas respiros. En lugar de avanzar con la sensación de estar permanentemente apagando fuegos, se puede recuperar la perspectiva que da el camino, la posibilidad de mirar tanto hacia atrás como, sobre todo adelante. El pasado nos ha depositado exactamente donde estamos y por eso tenerlo en cuenta ayuda a entendernos, pero el porvenir está condicionando también el presente con su horizonte de deseos.


PROYECTAR LA MIRADA

Cada nuevo propósito, sueño o necesidad que se reconoce, incluso si de forma vaga, modifica el presente. Influye ya en las decisiones que se empiezan a tomar, en lo que se emprende y posiblemente también en la "suerte" que, de pronto, se percibe como favorable pero a la que quizá solo se descubra uno más receptivo.

Cuando se vive atendiendo a cada demanda o estímulo que se presenta, el trayecto que se dibuja es errático y la dispersión, notable. A menudo eso que sentimos acuciante y exigente solo lo es en nuestra experiencia, porque así lo consideramos. Uno siempre puede decidir a qué responder y en qué momento.

Deteniendo de cuando en cuando la carrera, tomando cierta distancia, se puede dirigir mejor la travesía de la vida. En cada alto en el camino, por breve que sea, se da la oportunidad de revisar el rumbo y corregirlo siempre que sea necesario. Hay que estar preparado para abrazar con flexibilidad lo que a cada instante está cambiando.

Es fácil comprobar que fijar la mirada en un punto ayuda a mantener el equilibrio y dirige la trayectoria de todo desplazamiento.


domingo, 19 de enero de 2014

Cómo tomar decisiones, de una forma acertada


Ni dejarse llevar por los impulsos, ni darles demasiadas vueltas a las cosas. A la hora de controlar tu vida, es conveniente encontrar el equilibrio.

  • Una buena idea antes de decidirnos por una o por otra opción es visualizar las consecuencias que podría tener nuestra decisión. Si, por ejemplo, queremos cambiar de domicilio, pensaremos cómo sería nuestra vida dentro de un año si hacemos ese cambio y también un poco más adelante, por ejemplo, cuando ya hayan pasado cinco años.
  • Este método nos ayudará a evitar tanto las decisiones impulsivas (seremos más capaces de actuar teniendo en cuenta las consecuencias) como las demasiado reflexivas (la visualización de nuestro futuro nos dará el entusiasmo necesario para seguir adelante).
  • Si nos cuesta elegir entre una u otra opción, podemos marcarnos plazos, es decir, marcar una fecha límite. De esta manera evitaremos posponer indefinidamente la cuestión.
  • Todas las decisiones importantes que tomemos en la vida tienen su parte positiva y su parte negativa. No debemos pretender, por lo tanto, encontrar la solución ideal, porque esa solución no existe. Tan sólo el tiempo nos dirá si esas decisiones que tomamos en su día fueron o no suficientemente acertadas.



miércoles, 9 de enero de 2013

Vivir sin complejos



10 claves para ser feliz dentro de tu piel

Todos tenemos defectos, inseguridades y pequeños complejos que alteran más o menos nuestra vida. Es normal. Sólo se convierten en patológicos cuando el miedo y los mecanismos de defensa interfieren y producen trastornos en la vida cotidiana, cuando se convierten en una fuente de frustración, angustia y agresividad; cuando deseamos haber nacido en otro cuerpo o con otra personalidad. Pero, ¿cómo podemos detectar los complejos? ¿Cómo afrontarlos sin darle más importancia de la que tienen? He aquí diez máximas que nos ayudarán a vivir lo mejor posible a pesar de tener algún que otro defecto:

Sé realista. Has un esfuerzo por conocer más profundamente tanto tus aptitudes como tus limitaciones.

- Explora tus reacciones. Cuando notes que te enfrentas a situaciones que te restan seguridad, tranquilidad o energía, intenta analizar cuál puede ser el motivo.

- Acepta tus defectos y contrarréstalos con tus mejores virtudes y méritos. Muéstrate como eres, pero procura corregir los aspectos menos positivos.

- Acrecienta tu voluntad a base de proponerte objetivos, caer y levantarte hasta que modifiques tus errores. Corregir patrones de conducta lleva tiempo, e incluso la colaboración de quienes te rodean.

- Empieza poco a poco, pero con insistencia, a cambiar lo que no te gusta. Plantéate de una forma sencilla y concreta los objetivos que necesitas alcanzar.

- Pon los medios para defenderte frente a los estímulos negativos y sentimientos que rompen tu equilibrio interno.

- Evita la ansiedad, la inquietud, el desasosiego, el estar en guardia esperando lo peor sin saber exactamente a qué tienes miedo. Utiliza técnicas de relajación para estar más tranquila.

- Preocuparte por tu existencia y trayectoria personal no es patológico, pero no estés excesivamente alerta sobre cómo debes reaccionar en cada momento, cómo has de presentarte ante los demás, cómo controlar tu vida emocional, etc.

- Recuerda que la vida está forjada por una tupida red de tensiones y conflictos, momentos buenos y malos, virtudes y defectos. Mira el futuro con optimismo.

- No dudes en buscar la ayuda de un terapeuta profesional cuando te sientas incapaz de superar tus complejos o cuando te domine la angustia. También si notas que te está creando problemas de adaptación social.



sábado, 14 de abril de 2012

Resuelve tus conflictos internos


Cómo encontrar el equilibrio entre lo que debes y lo que quieres hacer

A la hora de decidir tu actitud ante la vida, es normal que dudes entre varias opciones. Para evitar que estas divergencias comprometan tu equilibrio, aprende a negociar contigo mismo/a.

Seguro que te ha pasado en más de una ocasión. Sabes, por ejemplo, que debes ir al gimnasio pero, te da tanta pereza hacerlo que, al final, te quedas en casa. Pero lo peor de todo es que, en lugar de disfrutar del descanso, no haces más que darle vueltas a la cabeza con pensamientos como “no he hecho lo correcto”, “no tengo fuerza de voluntad”, “como siga así voy a acabar con sobrepeso”, etc. Y es que, dentro de cada ser humano, hay dos o más voces que pueden estar en conflicto.
Mirar las cosas desde varios puntos de vista no es nada negativo, sino todo lo contrario. “La duda –decía Jorge Luis Borges- es uno de los nombres de la inteligencia”. El problema surge cuando ese conflicto se hace tan patente que nos provoca confusión y nos impide llevar a cabo la vida que queremos.

Llegar a un acuerdo con uno mismo

Para que esto no ocurra, es conveniente restablecer el equilibrio y tomar decisiones de forma coherente con nuestros verdaderos intereses. Se trata, simplemente, de aprender a “negociar” con nosotros mismos para llegar a una conclusión que contente de igual manera a las distintas voces que pugnan en nuestro interior. El primer paso, por lo tanto, será organizar una especie de debate interno donde todas las voces sean escuchadas.

  • Identifica esas voces. Seguro que las conoces muy bien. Las más habituales son “la voz de la conciencia” –ese Pepito grillo que trata de guiarte hacia “el buen camino”- y “la voz maliciosa” –el pequeño demonio que te anima a satisfacer los deseos más inmediatos-. Hay más (“la voz optimista”, “la pesimista”, la emprendedora”, “la cobarde”…) Ponles nombres a todas y sé consciente en todo momento de cuál de ellas está hablando dentro de ti.
  • Valora sus aportaciones en su justa medida. Como ya sabes de qué pie calza cada una de ellas, ya no corres el peligro de creerlas a pie juntillas. Relativiza y quédate tan sólo con lo más útil de cada uno de sus discursos.
  • Busca un punto común con todas ellas. Una vez has escuchado los argumentos de todas las voces, trata de llegar a un acuerdo satisfactorio para todas ellas. Si, por ejemplo, no sabes si ir o no al gimnasio, haz un trato contigo mismo/a (“iré al gimnasio pero, cuando vuelva, me haré una buena merienda y veré una película”). De esta manera, podrás pasar una tarde agradable sin tener remordimientos de conciencia.

“ALIMENTA” LOS ASPECTOS MÁS POSITIVOS DE TU PERSONALIDAD

Un sabio indio describió sus conflictos interiores de la siguiente manera: “Dentro de mí existen dos lobos, uno de ellos es cruel y malo y el otro bueno y dócil. Los dos están siempre peleándose”. Un niño interrumpió su explicación para preguntarle: “¿Y cuál de los dos lobos ganará la batalla?”. Después de pensar durante un largo rato, el sabio contestó: “El que yo alimente”.

  • DESCUBRE TU PERSONALIDAD “10”. Al igual que el sabio indio, nuestra personalidad siempre tiene dos aspectos: uno positivo y otro negativo. “Todos los seres humanos –decía el escritor británico Robert Louis Stevenson- están hechos de bien y de mal”. Una persona muy sociable, por ejemplo, puede resultar muy simpática en ciertas ocasiones y demasiado cargante en otras. Por el contrario, una persona introvertida podrá parecer prudente y cariñosa un día y aburrida otro. La cuestión está, por lo tanto, en intentar explotar el lado más satisfactorio de nuestra personalidad, “alimentarlo”, como hacía el sabio indio, para mejorar como seres humanos y relacionarnos de una forma más coherente y auténtica con los demás.

Una imagen coherente

Los conflictos también se vislumbran en el exterior. Una persona que se debate constantemente en la duda puede ofrecer un mensaje confuso e, incluso, negativo ante los demás.

  • Haz lo que piensas. Te gustaría ser sincero/a pero, por educación o timidez, nunca te atreves a serlo. Te encantaría ser más atrevido/a, pero hay algo dentro de ti que te lo impide… Pon fin, de una vez por todas, con este autoboicot que te impide ser tú mismo/a.
  • Con tu mejor cara. Hay personas que se sorprenden cuando reciben una crítica negativa por parte de los demás (“¿cómo puede llamarme egoísta cuando yo me considero una persona generosa?”). En estos casos, es posible que tus acciones no demuestren tu verdadera personalidad. Reflexiona sobre ello y esfuérzate para ofrecer una imagen que corresponda a la realidad.

CUANDO EL CUERPO “PASA FACTURA”

Las personas que viven en permanente conflicto consigo mismas son proclives a sufrir dolencias como jaqueca, dolor de estómago, molestias en la espalda… En muchos casos estas dolencias son consecuencia de esa lucha interior que libran de forma constante. Abordar estas divergencias internas no sólo ayudará a mejorar nuestro equilibrio emocional, sino también nuestra salud en general.