Mostrando entradas con la etiqueta Creatividad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Creatividad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de abril de 2026

Relajarse con un masaje de cabeza

 

Basado en la medicina tradicional de la India, proporciona beneficios para el cuerpo y la mente, mejora la concentración y fomenta la creatividad.

Desde hace miles de años, en la India se practica un tipo de masaje tradicional que tiene muchas propiedades benéficas para la salud del cuerpo y la mente. Se trata de un masaje en la cabeza con aceite caliente que, según la medicina tradicional ayurvédica, consigue equilibrar la energía vital. El ayurveda defiende la necesidad de mantener el equilibrio del flujo energético en el cuerpo. De ahí que estos masajes -que también incluyen la cara- tengan en cuenta los canales de circulación de la energía, o chakras, para eliminar bloqueos que se manifiestan físicamente. El aroma del aceite empleado tiene también propiedades terapéuticas. 

Los efectos más valorados del masaje indio en la cabeza son un profundo alivio del estrés y la tensión, sueño más profundo y reparador, y una mayor claridad de pensamiento. El masaje aumenta el aporte de oxígeno al cerebro, lo que favorece la concentración y la creatividad.

TAMBIÉN EN CASA

El masaje, que ofrecen los centros especializados en ayurveda, dura una media hora y puede recibirse semanalmente para segurarse una buena salud emocional. Pero también podemos probar en casa con uno sencillo, utilizando las yemas como si nos laváramos la cabeza con un aceite de salvia o lavanda, de efecto relajante.

 

  

lunes, 6 de septiembre de 2021

Descubre cuáles son tus aptitudes y cómo desarrollarlas

 


Si superas tus propias limitaciones, te resultará más fácil encontrar tu camino

Nunca es tarde para dar un nuevo giro a tu vida. Si te sientes estancado/a, sumérgete en tu interior y recupera todos aquellos talentos que permanecen dormidos.

Cada uno de nosotros tiene una cualidad innata que le distingue de los demás, un talento propio que, si lo cultivamos, puede darnos muchas satisfacciones, tanto personales como profesionales. La cuestión está en saber desarrollarlo, es decir, poner todo de nuestra parte para que no se quede únicamente en un proyecto. Convertirlo en una realidad depende en gran parte de nuestra voluntad y de nuestro esfuerzo. "El mejor lugar para descubrir tu talento eres tú mismo", asegura el escritor y dibujante Ashleigh Brilliant.

 ENCUENTRA EL GENIO QUE LLEVAS DENTRO

Es en nuestra infancia cuando empieza a definirse nuestro talento. El niño sabe por intuición cuáles son los campos que domina mejor: el dibujo, los deportes, la música... Pero al crecer, la lógica se impone y el mundo que hay a nuestro alrededor suele hacer todo lo posible para quitarnos esos sueños de la cabeza. ¡Cuántos talentos en estado embrionario se han quedado en nada por no haber apostado por ellos!

Una buena idea es volver a aquella época de nuestras vidas en las que todo era posible. Hacer memoria y recordar qué era aquello que tanto nos gustaba años atrás: sueños, estudios, aficiones... todos esos proyectos que acabaron quedando en el tintero y que nunca llegamos a materializar. Pintar un cuadro, montar un negocio, aprender un idioma nuevo, practicar un deporte... Hay muchas cosas que puedes hacer. Tan solo tienes que decidirte y empezar.

 DISFRUTA DE TU CREATIVIDAD

Pero no basta con la intención. Para que nuestros planes se conviertan en un éxito total, es necesario "pelearse" para conseguirlo. Una buena hoja de ruta facilitará considerablemente nuestra tarea.

  • Experimenta con tus muchas posibilidades. Vuelve a ser niño y disfruta con todo aquello que haces. No te cortes y prueba a hacer cosas diferentes, con alegría y de forma despreocupada. Es muy posible que puedas sorprenderte a ti mismo/a con una habilidad que desconocías. "No tengo ningún talento especial, solo soy apasionadamente curioso", aseguraba Albert Einstein.
  • Pregunta a los demás. Es posible que te falte la objetividad necesaria para valorar al cien por cien tu potencial. En este caso, puede ser útil preguntar a personas de tu confianza sobre los valores que creen que te hacen destacar sobre los demás. Apúntalos en una lista y haz un resumen de todas las coincidencias. Obtendrás una visión diferente, y seguramente, mucho más positiva, de ti mismo/a.
  • Aprende a detectarlo. ¿No estás muy seguro/a de cuál es tu talento verdadero? El formador de innovadores Ken Robinson, te da la clave para descubrirlo: "Cuando estás siendo creativo, haciendo aquello que más te gusta, lo sabes porque eso no te quita energía, sino que te da más. Las horas parecen minutos, las ideas fluyen y tú con ellas".

SUPERA TUS PROPIOS LÍMITES

En la vida, es posible que te encuentres muchos obstáculos, pero los más insalvables son los que te pones tú mismo/a. Sensaciones como la inseguridad, el miedo a fracasar, etc. pueden frenar tu trayectoria.

  • Abandona tu refugio. Para evitarlo, debes salir de lo que se denomina "zona de control", es decir, ese espacio conocido en el que te sientes cómodo/a y seguro/a.
  • Ve a por todas. Si realmente quieres mejorar, debes arriesgarte. Tal como decía el escritor francés Honoré de Balzac, "No existe gran talento sin gran voluntad".

ATAJOS QUE TE AYUDARÁN A REDESCUBRIRTE

Si vives encerrado en tus propias limitaciones, difícilmente podrás ir al encuentro de tu destino. Libérate y da un vuelco a tu vida. Te llenará de satisfacción.

  • Cultiva tus aficiones. No lo apuestes todo a un solo número. Ten varias inquietudes y diversifica tus intereses. Cuanto más sepas, más posibilidades de reinventarte tendrás. ¡La oportunidad que tanto buscas puede estar en los lugares más insospechados!
  • Vuelve a tener ilusiones. Enciende de nuevo la chapa del entusiasmo, ese motor que te permite ponerte en marcha y llegar lejos, más lejos incluso de lo que en un principio te podías esperar. El talento es un buen combustible. Llena tu depósito y ¡en marcha!
  • Asóciate. Si no te ves capaz de emprender esta búsqueda solo o crees que te falta motivación para hacerlo, busca ayuda. Un profesor, un socio, un compañero, etc. puede ser el segundo pilar sobre el que sostener tus nuevos proyectos. Trabajando juntos, codo con codo, estarás más seguro/a de tus propias capacidades. Será como las ruedecillas que se utilizan cuando se aprende a ir en bicicleta. Te darán la confianza necesaria para, más adelante, poder volar por tus propios medios.
  • Deja volar tu fantasía. Libérate por unos momentos de la realidad y atrévete a soñar despierto/a. ¿Qué te gustaría hacer? ¿Dónde te gustaría trabajar? ¿Cómo te imaginas dentro de unos años? No te pongas cortapisas, cuanto más lejos llegues, más claro tendrás tu verdadero camino.




lunes, 3 de mayo de 2021

Vivir con un propósito

 

Fijar nuestros propios objetivos y poner todo nuestro empeño en realizarlos nos aporta equilibrio y fuerza interior


Vivir sin propósito es vivir a merced del azar -del acontecimiento fortuito, de la llamada telefónica o el encuentro casual- porque no tenemos una norma que nos permita juzgar qué vale la pena hacer y qué no. Las fuerzas exteriores nos impulsan, como un corcho que flota en el agua, sin que nuestra iniciativa fije un curso específico. Vamos a la deriva. En cambio, vivir con propósito es utilizar nuestras facultades para lograr las metas que hemos elegido: estudiar, crear una familia, empezar un negocio, mantener una relación romántica feliz. Son nuestras metas las que nos impulsan, las que vigorizan nuestra vida.

De todos modos, los propósitos que nos animan tienen que ser específicos. Yo no puedo organizar mi conducta de manera óptima si mi objetivo es únicamente "hacer lo que pueda". Mis metas tienen que ser concretas: salir a correr treinta minutos cuatro veces por semana, completar una tarea (bien definida) en diez días, comunicar a mi equipo en nuestra próxima reunión exactamente lo que exige el proyecto... Con este grado de concreción puedo controlar mi progreso, comparar las intenciones con los resultados, modificar mi estrategia y ser responsable de lo que consigo. Vivir con propósito es interesarse por estas preguntas: ¿Qué estoy intentando conseguir? ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Por qué pienso que estos medios son adecuados? ¿Tengo que hacer algún ajuste en mi conducta? ¿Tengo que reelaborar mis objetivos?

Así pues, vivir con propósito significa vivir con un alto nivel de consciencia. A la mayoría de las personas le resulta más sencillo comprender estas ideas aplicadas al mundo laboral que a las relaciones personales. En las relaciones íntimas es fácil imaginar que con el amor basta, que la felicidad llegará algún día, y si no llega, es porque no encajamos. Las personas rara vez se preguntan: "Si mi meta es tener una relación con éxito, ¿qué debo hacer? ¿Qué acciones son precisas para crear y mantener la confianza, la intimidad, la excitación, el crecimiento?". Los propósitos que no se relacionan con un plan de acción no se realizan. Solo existen como anhelos frustrados.


Vivir con propósito exige cultivar en nosotros mismos la capacidad de autodisciplina, o lo que es lo mismo, organizar nuestra conducta en el tiempo al servicio de tareas concretas. La autodisciplina consiste en ser capaz de posponer la gratificación inmediata al servicio de una meta lejana. Es la capacidad de proyectar al futuro las consecuencias de pensar, planificar y actuar a largo plazo. Pero una vida con propósito no significa no dedicar tiempo o espacio a descansar, relajarse, aprovechar el ocio y tener actividades superficiales o incluso frívolas. Simplemente significa que estas actividades se eligen conscientemente. Y en cualquier caso, el abandono temporal de todo propósito también tiene el suyo, tanto si se busca conscientemente como si no: la regeneración.

Vivir con propósito supone aceptar cuatro cuestiones:

  • Asumir la responsabilidad de la formulación de nuestras metas y propósitos de manera consciente. Para tener el control de nuestra propia vida, tenemos que saber lo que queremos y dónde queremos llegar: ¿Qué quiero para mí en cinco o diez años? ¿En qué quiero que consista mi vida?

  • Interesarse por identificar las acciones necesarias para conseguir nuestras metas. Si nuestros propósitos son propósitos y no ensoñaciones, tenemos que preguntarnos: ¿Cómo voy a llegar desde aquí?

  • Controlar la conducta para verificar que concuerda con nuestras metas. Podemos tener propósitos definidos claramente y un plan de acción razonable, pero nos salimos del camino a causa de distracciones, problemas inesperados, por la presión de otros valores o por una reordenación inconsciente de nuestras prioridades.

  • Prestar atención al resultado de nuestros actos para averiguar si conducen adonde queremos llegar. Nuestras metas pueden estar claras y nuestros actos ser congruentes, pero nuestros cálculos sobre los pasos que tenemos que dar pueden resultar incorrectos. Quizá no tuvimos en cuenta algunos hechos. Quizá algún elemento ha cambiado el contexto



Que la práctica de vivir con propósito sea esencial para la autoestima no debe entenderse como que la medida de la valía de una persona son sus logros externos. Admiramos los logros -los nuestros y los de los demás-, y es natural y adecuado que lo hagamos. Pero esto no quiere decir que la autoestima dependa de ellos. La raíz de nuestra autoestima no está en nuestros logros sino en aquellas prácticas generadas desde el interior que, entre otras cosas, nos permiten alcanzarlos.

Vivir con propósito es una orientación fundamental aplicable a todas las facetas de la vida. Significa que vivimos y obramos de acuerdo con nuestras verdaderas intenciones, una característica distintiva de las personas que tienen un alto nivel de control sobre sus vidas. La práctica de vivir con propósito es el quinto pilar de la autoestima.


Fuente: Los seis pilares de la autoestima, de Nathaniel Branden


domingo, 26 de enero de 2014

Haz deporte y supera la tristeza


Está más que comprobado que la actividad física tiene un efecto muy positivo sobre nuestra salud mental. Si sufres depresión moderada o si, simplemente, quieres sentirte más vital y optimista, ¡muévete!

  • Numerosos estudios avalan el efecto positivo que proporciona la actividad física en la salud mental. Las personas con depresión moderada, por ejemplo, pueden obtener un beneficio similar al que producen los fármacos antidepresivos o la terapia cognitiva.
  • La clave está en concederle al deporte el tiempo necesario. Para obtener beneficios importantes, es conveniente hacer ejercicio durante un mínimo de 30 minutos tres días a la semana.
  • En cuanto a la elección de la disciplina, dependerá del efecto que busques. Los deportes que se practican en grupo, por ejemplo, son muy útiles para pasar un buen rato y recuperar la confianza en los demás.
  • Para evadirse y no pensar en los problemas, nada mejor que los deportes de larga duración, como la bicicleta, la natación, las largas caminatas, el "footing", etc.
  • Para relajarse y evitar la ansiedad, se recomiendan las técnicas orientales (yoga, tai chi...), la gimnasia suave, los ejercicios de respiración, etc.
  • Si te gusta dar rienda suelta a tu creatividad y sentido artístico, practica el baile, la danza, el aerobic, etc.



martes, 11 de septiembre de 2012

Más creatividad en la vida diaria



Introducir pequeños cambios en nuestra rutina cotidiana es una buena forma de activar la mente y estimular la aparición de ideas positivas.


La repetición de los mismos hábitos cotidianos a la larga, puede conducir a algunas personas a sentirse bloqueadas mentalmente o a una disminución de su creatividad. Según la psicóloga Linda Kaplan, realizar actividades novedosas respecto a nuestra rutina supone una importante gimnasia para el cerebro, que le permite despertarse de este estado de aletargamiento. En la misma línea, una serie de investigaciones de la Universidad de Duke (EEUU) ha comprobado que los cambios producidos en las zonas cerebrales sometidas a determinados estímulos son distintos cuando la persona realiza una tarea o gesto por primera vez que cuando éstos forman parte de su rutina.

Cambios muy simples

Estos estudios han demostrado que no hay nada mejor para desbloquearse que introducir algunos cambios en la rutina diaria. Someterse a experiencias distintas crea nuevas vías cerebrales para procesar la información, lo que propicia la aparición de ideas. Según Kaplan, no se trata de romper totalmente con nuestra rutina, sino de ir introduciendo poco a poco cambios que fuercen al cerebro a trabajar de una forma novedosa en vez de la habitual: “Optar por una nueva ruta para ir al trabajo o escuchar una emisora de radio distinta puede ser determinante para desbloquear la mente”.

Mente despierta

Otras fórmulas efectivas para estimular el pensamiento son involucrar uno o más sentidos en un contexto nuevo, como comer con los ojos cerrados, ejercitar otro idioma o hacer la compra en un establecimiento distinto al habitual. Con ello se consigue que nuestra mente se mantenga despierta y, además, que tenga mayor capacidad de generar ideas positivas.