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viernes, 24 de enero de 2014

Evitar el desorden


Nuestra casa es un desastre, la ropa siempre anda por el suelo o encima de cualquier silla. Si tenemos que buscar algún papel, nunca conseguimos encontrarlo en las pilas que vamos acumulando. Si nuestro caso es éste, podemos decir que somos personas desordenadas. No es que sea un defecto muy grave, incluso a veces serlo un poco no va mal, pero, si analizamos las situaciones en las que nos vemos envueltos a causa de esta actitud, nos daremos cuenta de que la mayoría de ocasiones nos reporta más perjuicios que beneficios. El desorden, sobre todo, nos hace perder tiempo, algo muy precioso, y puede provocar errores que perjudiquen a otras personas. Evitarlo es muy fácil si se intentan seguir una serie de pautas.

CÓMO ACTUAR

  • Deja de acumular cosas inútiles a tu alrededor, que sólo harán aumentar el montón. ¿Para qué guardar objetos durante años si nunca se van a utilizar?
  • Procúrate un archivador para los documentos importantes y facturas. Rotula los nombres y, a medida que vayan llegando los papeles a tus manos, colócalos en su lugar.
  • Proponte hacer una limpieza periódica -cada dos o tres meses- de cajones, papeles, ropa y tira o rompe lo que no tengas que usar.
  • Aprende a utilizar una agenda. Anota allí los días de las citas y compromisos como cumpleaños o visitas al médico.
  • Apunta en una lista la compra, los regalos de Navidad, las gestiones a realizar al día siguiente, para no olvidarte de nada.

Si quieres cambiar tu actitud deberás esforzarte y tener voluntad. No puedes esperar que, de la noche a la mañana, te conviertas en una persona ordenada. Con un poco de paciencia y disciplina se puede cambiar.





viernes, 15 de junio de 2012

Decálogo contra la tristeza



La mejor forma de prevenir la depresión es desarrollar un estilo de vida que fomente la esperanza. Todos podemos conseguirlo cultivando en nuestro día a día las actitudes adecuadas.


La auténtica felicidad no es un  estado perfecto y permanente, sino un balance existencial positivo. Los altibajos, frustraciones, dificultades, sinsabores o errores son inevitables y, en la mejor de las vidas, todo eso asoma en distintas dosis. En nuestra mano está el saber encauzar esos fracasos y verlos como experiencias de las que se pueden extraer enseñanzas.

Bajo esta premisa, a continuación se ofrece un decálogo contra la tristeza, una especie de guía, un manual de instrucciones para evitar ese laberinto tenebroso de pensamientos negativos que conducen a un túnel de difícil salida.

1 LA FELICIDAD COMO PROYECTO

La felicidad es el objeto de la existencia humana. La vivencia de la felicidad es siempre perfectible. Se trata de un proceso que exige orden, constancia, voluntad y motivación. Esos cuatro ingredientes son los que habitan en la llamada inteligencia instrumental. Se minimizan los fracasos y se valora cualquier logro, por pequeño que sea. La felicidad absoluta no existe, hay que aspirar a una felicidad razonable.

2 PONLE HUMOR A TU VIDA

El sentido del humor es patrimonio de las personas con buena salud mental. Es un componente clave de la actitud positiva, es la salsa que adereza día a día las adversidades y reveses del destino.

3 CONÓCETE A TI MISMO

Conocerse implica ser consciente de las aptitudes y de las limitaciones. Ambas apuntan hacia la consecución de un mejor equilibrio psicológico. Ser maduro en este sentido es un gran antídoto contra la depresión.

4 CUIDA TU LENGUAJE INTERIOR

Gracias a la psicología cognitiva sabemos que cada uno de nosotros mantiene una especie de monólogo interior privado que acompaña a los pensamientos y las acciones. Es necesario aprender a mandarse a uno mismo mensajes positivos. Por ejemplo, ante situaciones adversas y momentos duros, podemos decirnos: “Ánimo, que puedes superar esto si te lo propones…”.

5 FORTALECE LA VOLUNTAD

La voluntad es la capacidad para hacer algo valioso pero que, de entrada, se hace difícil. Es la capacidad para aplazar la recompensa. Si hay una voluntad recia, aparece la lucidez del perdedor, que consiste en volver a empezar y poner de nuevo sobre la mesa los propósitos a alcanzar.

6 SUPERA LAS CRISIS DE LA VIDA

Para superar cualquier crisis que llame a nuestra puerta necesitamos comprendernos a nosotros mismos, tener capacidad para rectificar, perdonarnos y saber que el tiempo cura casi todas las heridas.

7 LA CONCEPCIÓN DEL TIEMPO

Es importante que, en nuestra vida, pasado, presente y futuro formen una ecuación sana, equilibrada y armónica. Una persona madura es aquella que vive instalada en el presente, tiene asumido y superado el pasado, con todo lo que eso significa, y vive abierta hacia el provenir.

8 APÓYATE EN TU ENTORNO

Todos necesitamos la ayuda y la comprensión de los demás, especialmente de la familia y las amistades. La familia debe ser el recinto privado en donde se aprende a amar y donde mejor comprendido se siente uno. Hay que trabajar para que sea así. Cada uno es como un bumerán: lo que siembra en nosotros, eso es lo que se recoge. Ése es también el valor de la amistad: donación, confidencia y complementariedad.

9 APRENDE A PEDIR AYUDA

En la vida es esencial saber pedir ayuda cuando se necesita y, en lo emocional, el psiquiatra y el psicólogo suelen ser las personas más preparadas para orientarnos. Hay que tener presente que en las depresiones endógenas la medicación es lo esencial; en las depresiones reactivas, la psicoterapia es la que lleva la voz cantante. Y siempre hay que seguir las pautas diseñadas por el psiquiatra: tomar la medicación prescrita, cumplir las directrices apuntadas, hacer los análisis propuestos, no dejar la medicación por voluntad propia ni automedicarse.

10 BUSCA EL SENTIDO DE TU VIDA

Es necesario descubrir qué es la vida, en qué consiste, para qué vivimos. Y sentido quiere decir tres cosas: dirección, contenido y estructura. La dirección es vislumbrar hacia dónde vamos, de dónde venimos, lo cual nos permitirá tanto sacarle el máximo partido a cada jornada como descubrir una visión larga en lo que hacemos. Por contenido, se entiende cuidar de la calidad del amor, del trabajo, de la cultura, de la amistad… los platos fuertes del banquete de la vida. Y la estructura nos pide que exista dentro de nosotros el menor número de contradicciones, que busquemos la coherencia de la vida, en fin, que entre teoría y práctica haya una relación lo más equilibrada posible.


Dr. ENRIQUE ROJAS
Catedrático de Psiquiatría
Y Psicología Médica y
Presidente de Alianza para la Depresión