miércoles, 25 de febrero de 2026

Generar confianza

 

Dormir bien y tener una vida sexual plena favorece la producción de oxitocina, hormona  de la confianza

¿Existe una química del amor, la amistad o la confianza que influye en nuestras relaciones? Un grupo de científicos de la Universidad de Zurich ha demostrado la relación de una hormona, la oxitocina, con nuestra capacidad de confiar en los demás en las relaciones de amistad, amorosas o de trabajo. Investigaciones recientes ya habían demostrado la incidencia de este neuropéptido -se llama así porque actúa directamente sobre el sistema nervioso- en la disminución del estrés. Los mismos estudios demostraron que esta hormona incrementa la sociabilidad de las personas.

MEJORA EN LAS RELACIONES

El experimento de la universidad suiza ha elevado la oxitocina a la categoría de "hormona de la confianza". Después de administrarla de forma inhalada a los participantes del estudio, se comprobó que aumentaba su capacidad de interrelacionarse con otras personas y que disminuía el temor a ser traicionados por los demás.

OXITOCINA Y AFECTOS

Además, la oxitocina está directamente relacionada con el desarrollo de las conductas maternales y paternales, el enamoramiento y la atracción sexual. Las mujeres parten con ventaja en cuanto a los niveles de oxitocina ya que se trata de la hormona que desencadena las contracciones uterinas durante el parto y es también la responsable del descenso de la leche materna. Pero hay otras circunstancias que favorecen su producción haciendo que nos sintamos más a gusto con nosotros mismos y con los demás: descansar el número de horas suficiente, llevar a cabo actividades placenteras y sobre todo, tener una vida sexual satisfactoria. Los investigadores han constatado que cuando se experimenta un orgasmo, la concentración de esta hormona en el organismo se dispara hasta un 362 por ciento.

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Aprender a escuchar

 

Es un tanto difícil mantener los oídos "conectados" todo el tiempo. Vivimos rodeados de expertos en casi todo, de vecinos protagonistas de hazañas sólo sabidas por ellos mismos y de demasiados enamorados de su propio discurso. Sin embargo, es indudable que uno de los pasos en nuestro camino hacia la superación personal es escuchar. No hablo de hacer una pausa en lo que digo y permitir que mientras tomo aire el otro se dé el lujo de decir algunas palabras. No me refiero a buscar en las palabras del otro la forma de enlazar "con arte" mi propio argumento. Hablo de escuchar activa y comprometidamente y comprender lo que hay de acuerdo y de desacuerdo en lo que me dice el otro.

¿Por qué nos cuesta tanto abrirnos a la comunicación sincera y abierta? La respuesta es clara: tememos aceptar nuestros errores, estamos demasiado encerrados en nuestras creencias y les damos convicción de certeza absoluta o simplemente no queremos enterarnos de algunas verdades. Tendemos a escuchar sólo lo que queremos escuchar y a dejar fuera lo que no nos conviene.

Por si acaso alguien no quiere enterarse de lo que hablamos, me animo a decirlo explícitamente: hablo de escuchar, no de obedecer. De escuchar, no de someterse. De escuchar, no de estar de acuerdo. De escuchar, no de anular mis propias ideas. Escuchar para aprender la parte del todo que todavía ignoramos. Esto conlleva, claro, una importante cuota de humildad, porque aprender siempre es un acto humilde. Abrir los oídos debería servir para darnos cuenta de que no tenemos -nadie lo tiene- el monopolio de la verdad y centrarnos en la necesidad de completarnos con la verdad de los otros. El que no se anima a bajar del pedestal nada puede aprender de los demás a los que sin escuchar desprecia porque supone o, peor aún, decide, que nada pueden enseñarle. Hay que encontrar el lugar de la humildad del que sabe lo que no sabe y está decidido a aprender.

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Cómo hacer frente a las alergias primaverales


Exponerse lo menos posible a los alérgenos y seguir el tratamiento adecuado son las medidas que más nos ayudarán a reducir los síntomas de las alergias.

El polen es una sustancia inofensiva para la gran mayoría de personas, menos para aquellas que son especialmente sensibles a ella. Para esta parte de la población, el simple contacto con esta sustancia hace que su organismo reaccione de forma exagerada, causando una serie de síntomas que pueden resultar muy molestos. 

Loa niños, principales afectados

Las alergias suelen aparecer mayoritariamente entre los 10 y los 30 años de edad, pero según la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología), cada vez hay más casos en los que se detectan antes.

Señales. Las más frecuentes son la rinitis alérgica y otras enfermedades asociadas como la conjuntivitis, el asma o la dermatitis atípica.

Herencia. Cuando uno de los progenitores es alérgico, es muy probable que el niño también lo sea, ya que es un trastorno con un fuerte componente hereditario.

¿COMO PUEDO SABER SI SOY ALÉRGICO?

Hay una serie de molestias que, a pesar de ser muy similares a los del refriado común, pueden hacernos sospechar la presencia de una alergia al polen.

  • SINTOMAS. Varían mucho tanto en localización como en intensidad, pero los más habituales suelen ser picor en la piel y en los ojos, estornudos, secreción nasal acuosa, tos y picor en la garganta y silbido en el pecho. Todas estas molestias suelen aparecer de forma súbita, inmediatamente después de exponerse al alérgeno. 

    PRUEBAS. Ante la sospecha, debemos acudir a un alergólogo y someternos a los exámenes pertinentes para saber, en primer lugar, si sufrimos una alergia y, en segundo, cuáles son las sustancias que la provocan. Los estudios alergológicos se llevan a cabo depositando sobre la piel pequeñas cantidades del alérgeno sospechoso y esperar la reacción. También se pueden realizar análisis complementarios, como la determinación en sangre de una inmunoglobulina llamada IgE específica, pruebas respiratorias, rinomanometría, etc.


¿SE TRATA DE UNA ALERGIA O DE UN SIMPLE RESFRIADO?

Sus síntomas suelen ser muy similares, pero hay algunas diferencias que nos ayudarán a distinguir ambas dolencias.

ALERGIA. Evolución. Empieza de forma brusca y tiene una duración de cuatro a seis semanas y su intensidad es variable. En los días secos y soleados, por ejemplo, los alérgicos se sienten peor que en húmedos y lluviosos. Síntomas. Picor y enrojecimiento de ojos y nariz, lagrimeo, secreción nasal líquida y clara y estornudos. Si se sufre asma se puede sufrir además, tos seca, sibilancias y dolores en el pecho al respirar.

RESFRIADO. Evolución. Su inicio es gradual y suele durar entre cinco y siete días. Síntomas. Suele sufrirse congestión nasal, mucosidad abundante, estornudos, tos y, en ocasiones, fiebre, malestar general y dolor de cabeza y de garganta.




 MEDIDAS PREVENTIVAS

Además del tratamiento prescrito por el especialista, es muy importante intentar no exponerse en exceso al polen. Estas medidas nos ayudarán a conseguirlo.

  • EN EL EXTERIOR
-No frecuentes lugares en los que haya abundante vegetación (campo abierto, parques, jardines, etc.)

-Reduce la práctica de deporte al aire libre.

-Trata de no salir a última hora de la tarde, ya que es cuando se registran las mayores concentraciones de polen.

-Evita los desplazamientos en moto o en bicicleta. Si viajas en coche, no bajes las ventanas.

-En la medida de lo posible, procura no salir al exterior los días de viento, ya que el polen se propaga con más facilidad.

-Utiliza gafas de sol para evitar el contacto directo del polen con la conjuntiva.

  • EN CASA

-Mantén las ventanas cerradas para evitar la entrada de polen durante la mayor parte del día. Si tienes aire acondicionado, procura que disponga de un filtro antipolen.

-Utiliza el aspirador en lugar de la escoba y limpia el polvo de las superficies con una bayeta húmeda. Una vez a la semana, pasa el aspirador por cortinas, colchones, almohadas, etc.

-Si en tu casa hay un ambiente muy seco, puedes utilizar un humidificador.

-No tiendas la ropa en el exterior. Es mejor tender dentro o utilizar una secadora.

-Cuando llegues de la calle, dúchate y cámbiate de ropa para eliminar cualquier rastro de polen. Lávate las manos con frecuencia.


TRATAMIENTO

Una vez diagnosticada la dolencia, el alergólogo establecerá las medidas farmacológicas a seguir. Estas son las más frecuentes.

  • ANTIHISTAMÍNICOS. Son fármacos que bloquean los receptores de la histamina (la sustancia que provoca las reacciones alérgicas) para reducir la intensidad de los síntomas.

  • ESTEROIDES NASALES. Se trata de gotas que, al inhalarse, alivian la obstrucción nasal.

  • VACUNACIÓN. Cuando los síntomas de la alergia son muy intensos, puede ser necesario someterse a un tratamiento de inmunoterapia.



miércoles, 4 de febrero de 2026

Mejorar la depresión: Cambiar el sueño

 

Las personas noctámbulas, por el impacto que eso tiene sobre sus patrones de sueño, tienen más tendencia a sufrir ansiedad y depresión. Una investigación publicada en Sleep Medicine sugiere que cambiar los hábitos de sueño y vigilia puede revertir estos riesgos.

Reducir el desfase horario

Los investigadores animaron a la mitad de las personas estudiadas a realizar unos sencillos cambios de hábitos: debían acostarse más temprano de lo que hacían normalmente, programar el despertador dos o tres horas antes de la hora usual a la que se solían levantar, desayunar pronto, hacer algo de deporte por la mañana y no tomar café o echar la siesta después de las 15:00 horas. Las personas que siguieron este patrón durante tres semanas vieron reducido casi a la mitad su grado de depresión y estrés.