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miércoles, 18 de febrero de 2026

Aprender a escuchar

 

Es un tanto difícil mantener los oídos "conectados" todo el tiempo. Vivimos rodeados de expertos en casi todo, de vecinos protagonistas de hazañas sólo sabidas por ellos mismos y de demasiados enamorados de su propio discurso. Sin embargo, es indudable que uno de los pasos en nuestro camino hacia la superación personal es escuchar. No hablo de hacer una pausa en lo que digo y permitir que mientras tomo aire el otro se dé el lujo de decir algunas palabras. No me refiero a buscar en las palabras del otro la forma de enlazar "con arte" mi propio argumento. Hablo de escuchar activa y comprometidamente y comprender lo que hay de acuerdo y de desacuerdo en lo que me dice el otro.

¿Por qué nos cuesta tanto abrirnos a la comunicación sincera y abierta? La respuesta es clara: tememos aceptar nuestros errores, estamos demasiado encerrados en nuestras creencias y les damos convicción de certeza absoluta o simplemente no queremos enterarnos de algunas verdades. Tendemos a escuchar sólo lo que queremos escuchar y a dejar fuera lo que no nos conviene.

Por si acaso alguien no quiere enterarse de lo que hablamos, me animo a decirlo explícitamente: hablo de escuchar, no de obedecer. De escuchar, no de someterse. De escuchar, no de estar de acuerdo. De escuchar, no de anular mis propias ideas. Escuchar para aprender la parte del todo que todavía ignoramos. Esto conlleva, claro, una importante cuota de humildad, porque aprender siempre es un acto humilde. Abrir los oídos debería servir para darnos cuenta de que no tenemos -nadie lo tiene- el monopolio de la verdad y centrarnos en la necesidad de completarnos con la verdad de los otros. El que no se anima a bajar del pedestal nada puede aprender de los demás a los que sin escuchar desprecia porque supone o, peor aún, decide, que nada pueden enseñarle. Hay que encontrar el lugar de la humildad del que sabe lo que no sabe y está decidido a aprender.

 

miércoles, 12 de noviembre de 2025

El diálogo y la autocrítica, claves para la convivencia

 

Dar el paso de irte a vivir con tu pareja es una decisión que pretende  reforzar los vínculos con ella y supone un conocimiento más profundo de la persona con la que quieres compartir tu vida. Aunque mantener viva la ilusión de esta nueva etapa en común es la intención de ambas partes, las manías personales y las obligaciones diarias generan imprevistos que pueden alterar la buena sintonía. La tolerancia y la empatía juegan un papel fundamental

  • Escucha con atención. Además de hablar e intercambiar puntos de vista, es esencial escuchar, algo que puede parecer sencillo, pero que muchas veces no lo es. Intenta no hacer interpretaciones antes de conocer su punto de vista, deja que se  exprese y oye atentamente sus explicaciones, aunque puedan no gustarte. El diálogo es la vía más efectiva para llegar a un buen entendimiento.

  • Evita los reproches. Echar en cara algo es la manera más rápida y fácil de atacar a alguien, pero también la que tiene peores consecuencias. Si algún comentario, actitud o comportamiento no te ha gustado, házselo saber sin atacarle.

  • Relativiza. Soltarle un "qué guapo/a eres" o "cuánto te quiero" en medio de una discusión rompe la tensión del ambiente. Aunque al principio pueden causar sorpresa y estupor, acaban arrancando una sonrisa a tu pareja y, seguramente, un beso.

lunes, 7 de abril de 2014

Lo importante, mejor de palabra


Escuchar a alguien resulta más poderoso y persuasivo que leerle, concluye un estudio de la Universidad de Princenton, Estados Unidos. Los investigadores descubrieron que las actividades de hablar y escuchar no son independientes, sino que se sincronizan; y cuanto mayor es esta sincronización, mejor entendimiento se produce entre ambos interlocutores. Por eso, cuando tengas algo importante que contarle a alguien, no se lo confíes a un mensaje de móvil, a un correo electrónico o a una carta. Lo mejor es que se lo digas de viva voz, en persona o, si no es posible, por teléfono, porque al oír la explicación de tu boca, a la persona que te escucha se le activarán zonas de su cerebro que le ayudarán a entender tus necesidades y objetivos, y las posibilidades de que te comprenda y de que la comunicación fluya entre vosotros se multiplicarán significativamente.


sábado, 1 de febrero de 2014

Caer bien a los demás: así se consigue


Para gustar a los demás, primero hay que gustarse a uno mismo. No se trata de adoptar un rol determinado, sino de potenciar lo mejor de nosotros mismos. De esta manera lograremos ser más hábiles socialmente sin renunciar a nuestra propia personalidad.

  • Haz que los demás se sientan a gusto contigo. Para conseguirlo, tan sólo tienes que interesarte de forma sincera por tu interlocutor y hacer que se sientan importantes. Evita, sin embargo la adulación excesiva y las preguntas indiscretas.
  • Procura tener un buen aspecto. No se trata de parecer una "top model", sino de ofrecer un aspecto físico cuidado, aseado y agradable. No hay que olvidar que nuestra apariencia física es la primera impresión que el interlocutor se lleva de nosotros.
  • Tan importante es hablar como escuchar. Tu interlocutor apreciará que sepas escuchar sus comentarios y hagas apreciaciones sobre ellos. Evita monopolizar la conversación, hablando tan sólo cuando te toque.
  • Respeta las opiniones de los demás, aunque sean distintas a las tuyas, y no pretendas tener siempre  la razón. Piensa que será mucho más edificante y civilizado intercambiar ideas que enzarzarse en discusiones que, además de resultar desagradables, no suelen llegar a ningún lado.