lunes, 7 de abril de 2014

El fruto de nuestras acciones


El bumerán es un bastón arrojadizo que tras ser lanzado regresa a su punto de origen. Así pues, su viaje es de ida y vuelta. ¿Hasta qué punto se da el efecto bumerán en nuestra vida cotidiana? ¿Todo vuelve? ¿Lo que hacemos a los otros nos lo hacemos a nosotros mismos?
Según la ley del karma, sí. Según Deepak Chopra, médico y autor norteamericano también: "Todo lo que te pasa en el presente es lo que has creado en el pasado, y todo lo que creas en el presente es todo lo que te pasará en el futuro", sostiene. Jiddu Krishnamurti decía en sus conferencias que causa y efecto no son cosas diferentes. "No hay causa aislada que produzca un efecto; están interrelacionados".

La psicóloga Mercè Conangla sostiene que la vida propaga como un eco lo que surge de cada uno de nosotros. "Si no nos gusta lo que recibimos, tendremos que estar más atentos a lo que emitimos. Lo que sembramos acaba retornando a nosotros", afirma. Según este principio, si repartimos amabilidad, nos llegará amabilidad. Es muy difícil que, por ejemplo, el camarero enfurruñado de un bar no nos devuelva amabilidad si le damos amabilidad. Sin embargo, a la hora de dar no tendríamos que esperar nada a cambio, según el Dalai Lama: "Esperar algo a cambio es como hacer un negocio".

Lo que damos no nos retorna de inmediato necesariamente ni desde el mismo lugar. Pero hay personas generosas y afectuosas, personas que siempre están haciendo  cosas por los demás, que tienen la sensación de que la vida no les corresponde en su justa medida. El planteamiento del efecto bumerán no tendría que ser mercantilista ("Doy cuatro y tengo que recibir cuatro").

Quizá el error consiste en centrar el efecto bumerán en el yo. Olvidamos que somos seres independientes., formamos parte de un todo. Y lo que hacemos o dejamos de hacer tiene efecto en este todo. Quizá tendríamos que hacer más pedagogía de la responsabilidad personal. Quizás, en vez de mirar hacia afuera, tendríamos que preguntarnos qué responsabilidad tenemos cada uno de nosotros; por ejemplo, en el hecho de que tanta gente muera de hambre. O en el hecho de que el 80% de los recursos del planeta esté consumido por un 20% de la población. Formamos parte del mundo, somos responsables y corresponsables. Una buena pregunta para formularnos es: "¿Estoy ejerciendo el margen de maniobra que tengo?".

Según el filósofo Javier Sádaba, catedrático de ética de la Universidad Autónoma de Madrid, es enormemente importante ser responsable. "Lo que uno hace, quiera o no quiera, toca el mundo", afirma. Se trata de darse cuenta de que podemos hacer mucho mal con las palabras y los hechos.

"Podemos herir las emociones de la gente fácilmente en un momento en que estemos ahogados, o ignorantes, o con esa tontería propia del que es un inconsciente o irresponsable. Y eso afecta a los que están muy cerca de nosotros, y puede afectar a todo el mundo. A mí me parece que habría que estar mucho más atentos a aquello que hacemos. Que los actos tienen consecuencias, y que podemos herir con una enorme facilidad. Y lo que hay que hacer por encima de todo es vivir bien con uno mismo y con los demás, y herir y lesionar lo menos posible".


GASPAR HERNÁNDEZ, periodista




Lo importante, mejor de palabra


Escuchar a alguien resulta más poderoso y persuasivo que leerle, concluye un estudio de la Universidad de Princenton, Estados Unidos. Los investigadores descubrieron que las actividades de hablar y escuchar no son independientes, sino que se sincronizan; y cuanto mayor es esta sincronización, mejor entendimiento se produce entre ambos interlocutores. Por eso, cuando tengas algo importante que contarle a alguien, no se lo confíes a un mensaje de móvil, a un correo electrónico o a una carta. Lo mejor es que se lo digas de viva voz, en persona o, si no es posible, por teléfono, porque al oír la explicación de tu boca, a la persona que te escucha se le activarán zonas de su cerebro que le ayudarán a entender tus necesidades y objetivos, y las posibilidades de que te comprenda y de que la comunicación fluya entre vosotros se multiplicarán significativamente.


lunes, 31 de marzo de 2014

Desahogarnos y dejar fluir las emociones


La espontaneidad nos hace sentir mejor


El dolor, el enfado, el disgusto o la culpa pueden convertirse en obstáculos que dificultan el libre fluir de ideas sentimientos y emociones, y también nuestra relación con los demás. Desahogar es un proceso curativo natural que podemos fomentar: llorar, reír, hablar, temblar, sudar, estirarse, patalear, rugir... son formas naturales de curación que liberan tensiones y frustraciones, disipan tristezas y temores y disuelven la rabia. En nuestra sociedad predomina la represión y la contención y resulta difícil recuperar la espontaneidad natural. Se mira con malos ojos a los niños que lloran, alborotan o se expresan con desinhibición. Soltarnos y ayudar a los demás a hacerlo beneficiará nuestras relaciones, y posibilitará una sociedad más sana y libre.



domingo, 23 de marzo de 2014

Llevarse bien con un hijo adolescente


La relación entre padres e hijos cambia radicalmente cuando estos entran en la adolescencia. Para evitar un desencuentro que puede llevar, finalmente, a la falta total de comunicación, es necesario hacer un esfuerzo por encontrar un terreno común.

  • Establece un clima de confianza. Es importante que el adolescente pueda expresarse con naturalidad en presencia de los padres sin que sea juzgado o criticado constantemente.
  • Permite que se equivoque. A medida que va haciéndose mayor, el adolescente debe tener más responsabilidades. Deja que empiece a tomar sus propias decisiones y, si se equivoca, no le machaques en exceso. Evita expresiones del tipo "ya te lo decía yo". Se sentirá humillado. 
  • Predica con el ejemplo. Compórtate con él como te gustaría que él lo hiciera contigo. Sé sincero, respetuoso y comunicativo.
  • No le critiques. Es muy posible que no te guste la música que escucha, la ropa que viste, etc. pero procura que ello no se convierta en motivo de disputa. Si, en lugar de criticarle, le haces comentarios positivos como "este jersey te queda muy bien", la relación mejorará.


viernes, 14 de marzo de 2014

Miedo: así puedes superarlo


Es una reacción defensiva que nos puede salvar de muchos peligros pero, cuando resulta excesiva, nos atenaza de tal manera que nos impide vivir con normalidad. Para superar este sentimiento, ten en cuenta los siguientes factores:

  • El primer paso será tomar consciencia de la situación. Reconocer ese miedo, descubrir sus causas y pensar si nos impide llevar una vida normal. Si es así, es conveniente actuar.
  • El segundo paso será enfrentarse al miedo en lugar de huir de él. No hay que hacerlo de inmediato, sino de forma gradual, para que sea lo menos traumático posible. Si, por ejemplo, te da miedo volar, no dejes de hacerlo, aunque, al principio, procura realizar únicamente viajes cortos. A medida que te vayas sintiendo más confiado/a, podrás ir alargando los trayectos hasta superar tu temor.
  • Si el miedo es la consecuencia de una mala experiencia que tuvo lugar en el pasado, es necesario pensar sobre ello y aceptar que lo que pasó fue tan sólo algo puntual que no tiene por qué repetirse.
  • Una buena idea es debilitar los miedos mediante el sentido del humor. Si te ríes de ellos conseguirás que no te parezcan tan terribles y te resultará mucho más fácil vencerlos.



sábado, 8 de marzo de 2014

Enciende el deseo... con más deseo


Dice el refrán que "comer y rascar, todo es empezar". Lo mismo ocurre con el sexo. Si mantenemos la libido despierta, nos será más fácil encender la mecha que si nos olvidamos completamente de ella. A continuación cómo conseguirlo.

  • Cuanto más placenteras son las relaciones sexuales, más se despierta el deseo. Para establecer ese círculo mágico y entrar en una "rueda del placer", es necesario que empieces a partir de ahora mismo a cambiar el chip.
  • Mantén un contacto físico constante con tu pareja. No te acerques a ella únicamente cuando quieras tener sexo. Los besos, las caricias, los masajes relajantes y los abrazos establecerán un clima afectivo que mantendrán vivo el deseo.
  • Aprende el arte de la provocación. Sorprende a tu pareja en los momentos menos esperados con frases intencionadas, mensajes de móvil picantes, regalos eróticos... Se sentirá halagada y la intensidad sexual irá aumentando de forma progresiva.
  • Establece con antelación una cita erótica. Aunque en sexo siempre se aconseja la espontaneidad, lo cierto es que, programando el encuentro, se consigue anticipar el placer y prepararse a conciencia para obtener una mejor imagen de uno mismo, y por lo tanto una mayor autoconfianza.


sábado, 1 de marzo de 2014

Ama de forma inteligente y libérate de los falsos mitos


En ocasiones, le exigimos demasiado a nuestra relación. Queremos que todo funcione a las mil maravillas y nos frustramos cuando no ocurre así. Pero el amor no es un cuento de hadas. Para que funcione, es necesario revisar nuestras expectativas y adecuarlas a la realidad.

  • Del enamoramiento al amor maduro. No podemos pretender que la pasión del principio se mantenga inalterable durante años. Que la intensidad se atenúe con el tiempo no significa que el amor disminuya, sino que se ha alcanzado la estabilidad.
  • Discusiones, tan inevitables como necesarias. Una pareja que no discute no es necesariamente más feliz. Para conseguir una relación madura, es necesario solucionar los problemas que vayan apareciendo. Si se hace de forma inteligente y constructiva, es un sano ejercicio de convivencia.
  • ¿Iguales? ¡no!, complementarios. El mito del príncipe azul o del alma gemela no existe. No podemos pretender, por lo tanto, que nuestra pareja cumpla el 100% de nuestras exigencias. No se trata de un superhombre, es un ser humano con sus defectos y virtudes.
  • Una crisis no tiene por qué ser el final. Es normal que, en una relación larga, se den más de un altibajo. Mientras el amor permanezca intacto, siempre hay posibilidades de poder sobrellevarlo.


lunes, 17 de febrero de 2014

Vence la nostalgia por el pasado y disfruta del momento


Los recuerdos forman parte de nuestra historia, pero no deben impedirnos avanzar. Rememorar momentos entrañables puede ser un ejercicio útil e, incluso, reconfortante siempre y cuando ese viaje al ayer sea de ida y vuelta. "No paséis el tiempo soñando con el pasado y con el porvenir -advertía Mahoma-; estad listos para vivir el presente".


¡Que tiempos aquéllos!, decimos mientras nuestra mente se traslada al pasado en un emotivo viaje a través de la máquina del tiempo. Somos, qué duda cabe, los recuerdos que tenemos. "No hay melancolía sin memoria, ni memoria sin melancolía", aseguraba el escritor Marcel Proust. De lo que se trata, por lo tanto, es de conseguir que esas mieles del pasado que volvemos a saborear con ciertas dosis de nostalgia, lejos de empañar el presente, nos arranquen una sonrisa, despierten un sentimiento de satisfacción en nuestro interior o nos inunden de una energía poderosa.


MIRAR ATRÁS CON UNA NUEVA PERSPECTIVA

Ese cálido y melancólico "¿te acuerdas de...?" al degustar un plato de la infancia, escuchar una canción especial, etc. puede proporcionarnos nuevos momentos de felicidad, demostrando que la nostalgia no tiene nada de malo, siempre que no nos impida seguir nuestro camino

  • Desde la aceptación. "Es posible que vivas apegado a los recuerdos, a lo que fuiste y ya no eres, a lo que había y ya no está. Pero, al estar atrapado en esos recuerdos, no se puede gozar del ahora", advierte la escritora y terapeuta Miriam Subirana. Para vivir en armonía, hay que aceptar lo que fuimos y lo que somos sin añoranzas excesivas ni lamentos.
  • Desde la gratitud. Trata de rememorar el pasado con agradecimiento. Evocar momentos felices nos ha de hacer sentir, por encima de todo, personas afortunadas. Si vives esos recuerdos con un sentimiento de pérdida, provocarán el efecto contrario. Intenta, asimismo, contemplar las oportunidades desaprovechadas que, a veces, reaparecen en forma de recuerdos dolorosos como lecciones de vida, una parte más del proceso de aprendizaje.
  • Desde la serenidad. Vale la pena utilizar el ayer como un trampolín que nos impulse hacia delante y no como un refugio en el que escapar del aquí y el ahora. "Sólo con el pasado -aseguraba el escritor Anatole France- se forma el porvenir". Si atraviesas por un momento difícil recuerda lo que el poeta Tagore repetía con certeza: "Yo sé que las nubes duran sólo un momento y que el sol es para todos los días".
  • Desde la esperanza. Recordar la persona que fuimos sólo tiene sentido si apreciamos la parte de aquél que queda, la que nos gustaría recuperar y la que ha evolucionado con los años. "El pasado es un prólogo", decía William Shakespeare. Así que... ¿a qué esperas para empezar a escribir la historia que aún te queda por vivir?

PARA APARCAR EL AYER, ¡INSTÁLATE EN EL PRESENTE!

Quedamos estancados pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor nos impide disfrutar del presente y avanzar en nuestras metas. "Tristeza y melancolía, no las quiero en casa mía", solía repetir Santa Teresa de Jesús.

  • Aquí y ahora. El único tiempo verdadero es el instante que estamos viviendo y la mejor forma de conectarse a él es dejando de hablar del pasado ("por aquel entonces", "ahora hace dos años...", etc) para centrarse en el aquí y el ahora. La magia del presente encierra momentos irrepetibles. "Grabad esto en vuestros corazones: cada día es el mejor del año", decía el escritor Ralph W. Emerson.
  • Ocupa tu tiempo. "Para la abeja laboriosa no hay tiempo de estar triste", aseguraba el poeta y pintor William Blake. Ponte manos a la obra e intenta hacer actividades que te mantengan ocupado/a. ¿Sabías que hacer el amor, hacer ejercicio y conversar son las que más atrapan nuestra atención? Si te cuesta concentrarte en algo, intenta ser de ayuda para los demás. "La tristeza -recordaba Séneca- aunque siempre esté justificada, muchas veces sólo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste".
  • Planes de futuro. Quien tiene más ilusiones que recuerdos se mantiene siempre joven y vital. No tienes por que guardar el pasado bajo llave, deja que fluya; pero no permitas que centre tu vida. Esfuérzate por tener proyectos de futuro que te hagan ilusión. "Vive como si fueras a morir mañana -decía Mahatma Gandhi-. Aprende como si fueras a vivir siempre".

MEMORIA: PONLA A TRABAJAR A TU FAVOR

Aparte de ser muy seleciva, la memoria se deja llevar por las emociones y tiende a sacar a flote aquellos recuerdos que refuerzan nuestro estado de ánimo. Por eso, cuando nos sentimos contentos, es más fácil que se activen recuerdos de momentos felices y viceversa.

  • Llévala a tu terreno. Conocer esta peculiaridad ayuda a evitar que la memoria nos juegue malas pasadas. Si un día te sientes desanimado/a, en lugar de dejarte llevar por recuerdos tristes, haz un esfuerzo por revivir momentos felices o situaciones cómicas, que te hagan recuperar la ilusión y la sonrisa. Aunque, tras una discusión con alguien, vengan a tu cabeza otros momentos difíciles de vuestra relación, esto no quiere decir que no haya habido buenos. Valóralo todo en su conjunto.



lunes, 3 de febrero de 2014

Cuando la necesidad de adelgazar es la consecuencia de un conflicto interior


Existen épocas de año, como la llegada del verano, en las que quien más quien menos siente la necesidad de perder algunos kilos. Es una preocupación totalmente normal pero... ¿qué ocurre cuando se convierte en una obsesión?

  • Cuando se sigue una dieta de adelgazamiento, lo que se pretende es aumentar la autoestima. No estamos del todo conformes con nuestra imagen y queremos mejorarla, tanto para gustarnos a nosotros mismos como a los demás. En ocasiones, sin embargo una vez hemos conseguido este objetivo, nos damos cuenta de que haber adelgazado no ha colmado nuestros deseos, lo que puede llevarnos a intentar adelgazar todavía más o, todo lo contrario, comer más de lo normal, todo ello para conseguir esa sensación de felicidad que no logramos hallar.
  • Según Freud existe una relación muy estrecha entre el hambre y la necesidad de amor. Comemos no sólo para calmar nuestro apetito, sino también para conseguir una sensación placentera muy similar a la que proporciona la presencia de un ser querido.
  • En estos casos, es conveniente pensar sobre cuáles son realmente nuestras carencias y si detrás de la obsesión por el peso y la comida no se esconde un problema de autoestima o de comunicación con los que nos rodean.



sábado, 1 de febrero de 2014

Caer bien a los demás: así se consigue


Para gustar a los demás, primero hay que gustarse a uno mismo. No se trata de adoptar un rol determinado, sino de potenciar lo mejor de nosotros mismos. De esta manera lograremos ser más hábiles socialmente sin renunciar a nuestra propia personalidad.

  • Haz que los demás se sientan a gusto contigo. Para conseguirlo, tan sólo tienes que interesarte de forma sincera por tu interlocutor y hacer que se sientan importantes. Evita, sin embargo la adulación excesiva y las preguntas indiscretas.
  • Procura tener un buen aspecto. No se trata de parecer una "top model", sino de ofrecer un aspecto físico cuidado, aseado y agradable. No hay que olvidar que nuestra apariencia física es la primera impresión que el interlocutor se lleva de nosotros.
  • Tan importante es hablar como escuchar. Tu interlocutor apreciará que sepas escuchar sus comentarios y hagas apreciaciones sobre ellos. Evita monopolizar la conversación, hablando tan sólo cuando te toque.
  • Respeta las opiniones de los demás, aunque sean distintas a las tuyas, y no pretendas tener siempre  la razón. Piensa que será mucho más edificante y civilizado intercambiar ideas que enzarzarse en discusiones que, además de resultar desagradables, no suelen llegar a ningún lado.