
Hacer sentir a los niños que son valiosos para los demás es una de las estrategias contra el acoso
En el acoso escolar, no hay que olvidar que hay tres partes implicadas: el acosador, la víctima y el resto del grupo, y que esta distribución de papeles puede cambiar en cualquier momento. Para combatir el problema es por tanto imprescindible llevar a cabo estrategias que prevengan la desigualdad de poder dentro del grupo. La prevención se basa en tres principios: el conocimiento y la aceptación de uno mismo, el respeto al otro y la participación del grupo en el bien de la comunidad. Cuando los niños son pequeños, esto se lleva a cabo mediante juegos basados en la percepción de "¿quién soy yo, quién eres tú?". Cuando son mayores, hay que ayudarlos a descubrir lo que cada uno tiene de original, de diferente, pero necesario para la riqueza de la convivencia. La educación en este sentido debe ser constante y progresiva.
APRENDER A REACCIONAR
Se trata de enseñar a los niños a "estar con el otro", y también a cómo reaccionar frente a la intolerancia y la provocación, a reflexionar sobre cómo pueden controlar la ira... Una excelente estrategia en este sentido es que un niño que empieza a ser molestado por un provocador le responda con un "¿y?", enseñándole a defenderse usando técnicas de desarme de la agresión. Entre alumnos de más de trece años, otra estrategia muy efectiva es que aprendan a ser ellos mismos los generadores de nuevas normas, que sepan crear voluntariado dentro del aula para buscar soluciones a los conflictos y aprendan que éstos no son negativos en sí mismos, sino oportunidades para solucionar aquello que es perjudicial para todos.