domingo, 12 de julio de 2015

Variedad, garantía de salud


Los niños que consumen pocas verduras y hortalizas, uno de los grupos de alimentos con menos seguidores entre la población infantil, tienen mayor riesgo de sufrir un déficit de ácido fólico, una vitamina que promueve su crecimiento y refuerza sus defensas. Las verduras de hojas verdes y los germinados son dos de los alimentos con mayores dosis de este nutriente, aunque, por suerte, también se encuentra en el aguacate -con tomate y maíz suelen comerlo sin arrugar la nariz-, las legumbres, los frutos secos, los huevos, la mayoría de frutas y la miel. Nuestro cuerpo es incapaz de almacenar esta vitamina en forma de reservas, por lo que hay que procurar que ingieran algunos de estos alimentos en su dieta diaria.



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